- Gal Gadot confesó en el podcast Happy Sad Confused que le prometieron desarrollar Wonder Woman 3 con ella justo mientras el DCEU se hacía pedazos a su alrededor.
- La actriz definió la gestión del caso Henry Cavill como algo que «no se manejó con elegancia, como poco», y de paso confirmó que la salida de Patty Jenkins también fue un desastre de formas.
- Opinión: Esto no es un cotilleo, es la prueba de que Gunn y Safran aterrizaron en DC para demoler todo lo construido sin el más mínimo respeto por quienes dieron la cara —y el alma— por ese universo.
Hay frases que no necesitan mucho contexto para hacer daño. «La situación de Henry no se gestionó con elegancia, como poco.» Eso dijo Gal Gadot. Y con esas palabras, sin querer montar demasiado drama, la actriz abrió una herida que muchos fans del DCEU llevamos tiempo intentando cerrar. Porque no es la primera vez que alguien desde dentro confirma lo que ya intuíamos: que el desmantelamiento del universo que construyó Zack Snyder fue un proceso caótico, frío y, en muchos casos, una falta de respeto monumental hacia las personas que pusieron su cara en ese proyecto.
¿Querías saber cómo se enteró Gal Gadot de que su Wonder Woman tenía los días contados? Pues resulta que no se enteró. O más bien: le dijeron lo contrario. Le prometieron una tercera película mientras por detrás el mundo ardía. Si eso no te dice todo lo que necesitas saber sobre cómo Warner Bros. gestionó esta transición, sigue leyendo, porque hay más.
Gadot se sentó en el podcast Happy Sad Confused para hablar de su etapa como Wonder Woman y de cómo vivió el cierre del DCEU. Y lo que contó no tiene desperdicio.
Cuando le preguntaron cómo se enteró de que su tiempo como la amazona había terminado, respondió que, en realidad, nadie le dijo eso. Al contrario: le comunicaron que DC tenía intención de desarrollar una tercera entrega con ella. «Nos dijeron que íbamos a desarrollarlo juntos, la tercera parte», recordó.
Bonito gesto, ¿verdad? El problema es lo que pasó mientras tanto.
El caso Henry Cavill: una traición en tiempo récord

Si hay algo que todavía me quema por dentro es lo que le hicieron a Henry Cavill. Aquí no hay debate posible. El tío apareció en Black Adam en otoño de 2022 con ese traje negro y esa mirada que llevábamos años esperando. Se anunció su regreso oficial como Superman. Fue uno de los momentos más emocionantes para los fans del Snyderverso en mucho tiempo. Yo, que me sé plano a plano el Man of Steel y que he analizado el grano y el contraste de esa película como quien estudia un cuadro, me atreví a soñar otra vez.
¿Y seis semanas después? Se acabó.
James Gunn y Peter Safran, recién llegados a las riendas de DC Studios, tenían otros planes. Un Superman más joven. David Corenswet. Página en blanco. El estudio aplastando la visión del autor, otra vez, como quien pisa una colilla.
Gadot lo llama «la situación de Henry». Yo lo llamo lo que fue: una humillación pública a uno de los actores más queridos de la historia reciente del cine de superhéroes. Y Gadot, que estaba en medio de todo aquello, lo vio con sus propios ojos.
«La situación de Henry no se gestionó con elegancia, como poco», dijo. Y eso, viniendo de alguien que mide sus palabras, es decir muchísimo. Porque cuando alguien tan diplomático usa ese «como poco», es que por dentro está gritando.
Patty Jenkins: otra baja en el camino
El otro nombre que Gadot sacó a colación fue el de Patty Jenkins, directora de las dos películas de Wonder Woman. Su salida de DC también fue, según la actriz, poco elegante.
Jenkins había sido señalada como quien había abandonado Wonder Woman 3, aunque ella misma lo desmintió después, aclarando que estaba abierta a cualquier propuesta que le pusieran sobre la mesa. Vamos, que la realidad fue bastante más complicada que el titular fácil que circuló por internet.
Lo que queda claro es que en ese período de transición nadie se preocupó demasiado por las formas. Ni con los actores. Ni con los directores. Ni, desde luego, con la visión que llevaba años construyéndose ladrillo a ladrillo. La misma lógica de siempre: el ejecutivo con el Excel abierto contra el autor que quería contar algo con épica de verdad, no con épica de cartón piedra.
La nueva Wonder Woman: sin nombre y sin horizonte
Por cierto, si alguien pensaba que el nuevo DC Studios tenía un plan claro para sustituir a Gadot, que sepa que a día de hoy el papel de Wonder Woman en el universo de Gunn sigue sin estar asignado. Sin casting confirmado. Sin fecha. Sin nada.
Desmantelaron lo que había, prometieron algo nuevo, y ese algo nuevo todavía no tiene forma. Genial.
Lo que Gadot contó en ese podcast no es un cotilleo de Hollywood. Es el testimonio de alguien que vivió desde dentro el colapso de un universo cinematográfico que, con todos sus defectos, tenía una identidad visual brutal, una épica genuina y actores comprometidos de verdad con sus personajes. Aquella cámara lenta de Snyder no era un capricho: era poesía visual, un recurso para que cada gesto pesara. Compáralo con la asepsia luminosa y descafeinada del nuevo DC y dime dónde está el alma.
Puedes no ser fan de Snyder —aunque si es así, sinceramente, revisa tus prioridades y vuelve a ver Watchmen o 300 con la cabeza abierta— pero lo que ocurrió en esa transición fue un desastre de proporciones históricas que ya no tiene vuelta atrás.
Y mientras el nuevo Superman de Gunn prepara su estreno y la nueva Wonder Woman sigue siendo un misterio sin resolver, los fans del DCEU seguimos aquí, con el Snyder Cut en el corazón y la certeza de que lo que se perdió no se recupera con un reboot. Gadot lo dijo con mucha más diplomacia de la que yo habría usado. Pero lo dijo. Y eso, al menos, cuenta.