-
Chris Evans vuelve al MCU como Steve Rogers en Avengers: Doomsday movido por un cariño real hacia el personaje, no por obligación contractual.
-
Su regreso se ancla a un conflicto de línea temporal que funciona como eje de la trama y enlaza directamente con el final de Endgame.
-
No es un cameo: estará tanto en Doomsday (18 de diciembre de 2026) como en Secret Wars (17 de diciembre de 2027), con Robert Downey Jr. sumándose a la ecuación en un papel completamente nuevo.
Mi opinión: Que Evans hable con tanto cariño del personaje es justo lo que quería oír. Ahora solo falta que el guion esté a la altura de ese entusiasmo.
Hay noticias que te pillan con el café en la mano y te obligan a dejarlo en la mesa, respirar hondo y procesar. El regreso de Chris Evans al MCU como Steve Rogers es una de esas. Y ojo, que no lo digo desde la euforia del fan que aplaude todo sin pensar — lo digo desde el mismo sitio desde el que llevo siguiendo el Universo Marvel desde los cómics: con los ojos bien abiertos y el detector de fanservice perfectamente calibrado.
Porque seamos honestas: la historia de Steve Rogers tenía un cierre en Endgame. Discutible en sus implicaciones temporales — y créeme, ese debate me ha costado más de una noche de sueño — pero cierre al fin. Volver a tocar eso requiere tener algo muy bueno entre manos. ¿Lo tienen? Evans, al menos, parece convencido de que sí.
Lo que dijo Evans en Boston
El actor participó hace poco en un panel del Fan Expo de Boston y, para variar, no soltó las típicas respuestas de manual de comunicación corporativa. Fue directo:
«Me siento muy cómodo con el personaje. No solo cómodo, sino que lo siento como algo valioso. Me importa el arco de todos estos personajes, y no lo haríamos a menos que hubiera una situación realmente interesante en la que ponerle.»
Eso. Exactamente eso es lo que quiero escuchar. No «ha sido una oportunidad maravillosa», sino un actor que habla de cariño real hacia un personaje. Se nota la diferencia, y en este caso se nota mucho.
El nudo gordiano de la línea temporal
Y aquí es donde el asunto se pone interesante para quienes seguimos el lore de cerca.
Steve Rogers terminó Endgame viajando al pasado para vivir su vida junto a Peggy Carter. Una decisión que sigue dividiendo al fandom, con razón, porque genera preguntas sobre la coherencia temporal del MCU que nunca se respondieron del todo bien. Los guionistas dijeron unas cosas, los hermanos Russo dijeron otras, y el resultado fue una grieta narrativa que quedó ahí, flotando.

Pues bien, Avengers: Doomsday parece que va a aprovechar precisamente esas grietas. El regreso de Steve estaría directamente conectado a un conflicto de línea temporal que actúa como eje central de la historia, el mismo hilo que termina uniendo a todos los héroes frente al Doctor Doom.
Si esto se ejecuta bien, puede ser realmente jugoso. El MCU lleva años usando el multiverso como comodín para casi todo, pero emplearlo para resolver cabos sueltos de personajes tan queridos como Rogers tiene un sentido narrativo de verdad.
No es un cameo, es un regreso en toda regla
Conviene subrayar algo: Evans no aparecerá solo en Doomsday. También estará en Avengers: Secret Wars, cuyo estreno está fijado para el 17 de diciembre de 2027. Eso descarta la idea de un cameo rápido para cerrar algo con cuatro planos. Estamos hablando de una presencia real dentro del arco final de esta nueva etapa del MCU.
Y aquí una pizca de contexto para quien no venga de los cómics: Secret Wars nació en las viñetas de 1984 como el gran crossover donde un ser todopoderoso arrancaba a héroes y villanos de sus mundos para enfrentarlos en Battleworld. En la reinvención de 2015, la de Hickman, es Doom quien acaba erigido casi en dios, moldeando la realidad a su antojo. Con ese material de partida, entenderéis por qué me tiemblan un poco las manos pensando en lo que Marvel puede montar. Doomsday, por su parte, llega a cines el 18 de diciembre de 2026. Apuntadlo donde haga falta.
¿Y Downey Jr.?
No podemos hablar de estos regresos sin mencionar que Evans no está solo. Robert Downey Jr. también vuelve, aunque en su caso no como Tony Stark — eso no cambia, Tony murió y bien muerto está — sino precisamente como ese Doctor Doom que mueve los hilos del conflicto temporal del que hablábamos antes. Es decir: uno regresa arrastrado por la grieta narrativa, y el otro es, en cierto modo, quien la explota. Dos regresos muy distintos en su naturaleza y en lo que implican para el legado de cada personaje. Pero eso es harina de otro costal y da para un artículo entero.
Lo que me quedo de todo esto es algo que no esperaba sentir tan pronto: ilusión real. No la ilusión refleja de quien aplaude porque toca, sino la de alguien que lleva años queriendo que el MCU recupere esa chispa de sus primeras fases. Cuando un actor habla de un personaje con el cariño con el que Evans habla de Steve Rogers, algo bueno tiene que haber detrás.
Eso sí, que nadie se lleve a engaño: el entusiasmo está ahí, pero el escepticismo no se va de vacaciones. Si la historia de Rogers termina siendo un pretexto bien empaquetado para traer nostalgia sin sustancia, lo diré sin pestañear. Pero por ahora, y por primera vez en un tiempo, me apetece ilusionarme con lo que viene.