It recaudó 719 millones y el terror lleva años siendo el negocio más seguro del cine

It recaudó 719 millones en 2017. Desde entonces el género de terror ha generado más de 8.000 millones en taquilla mundial. El cine de terror ya no es segunda división: es uno de los negocios más fiables de la industria.

✍🏻 Por Tomas Velarde

agosto 11, 2026
  • It (2017), la adaptación de la novela de Stephen King dirigida por Andy Muschietti, encabeza la lista de las películas de terror más taquilleras desde el año 2000, con 719 millones de dólares recaudados en todo el mundo.
  • El terror se ha convertido en uno de los géneros más rentables del cine moderno, sostenido por presupuestos reducidos que multiplican los beneficios incluso con recaudaciones discretas.
  • A mi juicio, este auge merece un análisis honesto: no toda taquilla millonaria esconde rigor cinematográfico, pero algunos de estos títulos demuestran que el miedo también puede ser arte.

Hay algo que Hitchcock entendía mejor que nadie: el terror no reside en lo que se muestra, sino en lo que se sugiere. La sombra que se intuye al doblar una esquina, el crujido de una tabla en el suelo, la música que anticipa lo que el ojo todavía no ha visto.

Esa economía de medios, esa precisión en el lenguaje cinematográfico, es lo que distingue al maestro del mero artesano. Kurosawa lo sabía también cuando dejaba que el viento agitara la hierba antes de una batalla: a veces el fuera de campo, el clima, lo que queda al margen del encuadre, dice mucho más que cualquier imagen explícita.

Y sin embargo, el cine de terror contemporáneo —con todos sus excesos, sus franquicias interminables y sus sustos de catálogo— ha conseguido algo que merece atención honesta: convertirse en uno de los géneros más taquilleros y, sorprendentemente, más respetados de nuestra época.

No soy, por formación ni por temperamento, un devoto del terror. Mi corazón cinematográfico pertenece a otros territorios: la frialdad geométrica de Kubrick, la melancolía desnuda de Bergman, la arquitectura narrativa de Wilder.

Pero sería deshonesto —y perezoso— ignorar lo que los datos nos dicen. En los últimos veinticinco años, el terror ha pasado de ser considerado entretenimiento de segunda fila a ganar premios, provocar debates culturales genuinos y llenar salas de todo el mundo. Las diez películas que repaso a continuación son la prueba más elocuente de ello.


Un género que ha aprendido a tomarse en serio

Durante décadas, el cine de terror fue tratado con condescendencia por la industria y por la crítica. Se le asociaba a producciones baratas, actores de escaso talento y tramas predecibles construidas alrededor de una única sorpresa.

Hoy, ese relato ha cambiado de manera radical. El género lleva más de dos décadas demostrando que puede ser rentable, original y cinematográficamente ambicioso al mismo tiempo. Y los números, como digo, no mienten.


It (2017) — 719 millones de dólares

Escena de It (2017), la película de terror de Andy Muschietti basada en Stephen King, la más taquillera del género con 719 millones de dólares

La adaptación de la célebre novela de Stephen King dirigida por Andy Muschietti ocupa el primer puesto con una recaudación que ninguna otra película de terror ha logrado superar hasta la fecha.

Ambientada en los años 80, la película recupera la historia del payaso Pennywise con una habilidad narrativa que no conviene subestimar.

Muschietti logró algo genuinamente difícil: construir tensión real y, antes de eso, dotar a los personajes juveniles de suficiente profundidad emocional para que el espectador se preocupe por ellos. El terror llega después, cuando ya nos importan.

719 millones de dólares la convierten no solo en la película de terror más taquillera desde el año 2000, sino en la más exitosa de la historia del género.


I Am Legend (2007) — 585 millones de dólares

Escena de I Am Legend (2007) con Will Smith en un Nueva York desierto, la película de terror recaudó 585 millones de dólares

Will Smith protagoniza esta adaptación de la novela de Richard Matheson, en la que un científico militar es el único superviviente en un Nueva York devastado por un virus que ha transformado a la humanidad en criaturas vampíricas.

La película funciona de manera convincente en su primer acto, que es prácticamente un ejercicio de cine silencioso: Smith y su perro como únicos actores visibles, la ciudad vacía y las avenidas invadidas por la maleza como escenario.

Esa soledad, ese peso psicológico del hombre que habla solo para no perder la cordura, me resultó genuinamente interesante. El resto, progresivamente menos. Aun así, 585 millones de dólares hablan por sí solos.


World War Z (2013) — 540 millones de dólares

Escena de World War Z (2013) con Brad Pitt en medio de una invasión zombie, la película recaudó 540 millones de dólares

Brad Pitt y los zombis. Una combinación que, en plena fiebre zombie de principios de la década pasada, resultó irresistible para el gran público.

World War Z es cine de acción con barniz de terror. La novela de Max Brooks de la que parte es considerablemente más compleja e inteligente que lo que acabó en pantalla.

Pero la película tiene ritmo, escala y espectáculo suficiente. No es gran cine. Es entretenimiento competente que llegó en el momento justo.


The Conjuring: Last Rites (2025) — 499 millones de dólares

Escena de The Conjuring: Last Rites (2025) con Ed y Lorraine Warren, última entrega de la franquicia con 499 millones de dólares recaudados

El universo Conjuring cierra su última entrega con casi 500 millones de dólares, lo que habla tanto de la fidelidad de su público como del poder de una franquicia bien construida desde sus cimientos.

Soy escéptico con las franquicias por principio —me cuesta confiar en cualquier historia que necesite nueve películas para contarse—, pero no puedo negar que James Wan construyó algo sólido en sus primeras entregas.

La atmósfera de las mejores Conjuring tiene un rigor en la puesta en escena que muchos directores de género envidiarían.


Obsession (2026) — 474 millones de dólares

Escena de Obsession (2026), película de terror independiente de bajo presupuesto que recaudó 474 millones de dólares

Aquí está el caso más fascinante de esta lista, y probablemente el más esperanzador para el futuro del cine como industria y como arte. Conviene, eso sí, tomar sus cifras con la debida cautela: se trata de un estreno recientísimo, y los datos de taquilla que hoy manejamos aún deberán asentarse con el tiempo.

Obsession fue producida por un estudio pequeño con un presupuesto de tan solo 750.000 dólares. Una historia completamente original —sobre un deseo mágico con consecuencias devastadoras— que, según las cifras disponibles, habría recaudado 474 millones de dólares en todo el mundo.

La proporción entre inversión y retorno la sitúa, de confirmarse, entre los fenómenos económicos más extraordinarios de la historia del cine.

Esto me recuerda, salvando todas las distancias, al espíritu con el que ciertos directores europeos de los años 60 demostraron que la imaginación puede más que el dinero. Una película original, sin franquicia, sin estrellas de primera línea, conquistando el mundo.

En un panorama dominado por secuelas y remakes, es una noticia que merece celebrarse con generosidad.


It Chapter Two (2019) — 473 millones de dólares

Fotograma de It Chapter Two (2019), la secuela de terror sobre el payaso Pennywise

La secuela de It reunió al reparto adulto de los protagonistas para cerrar la historia de Pennywise. Recaudó 473 millones, una cifra notable aunque inferior a la de su predecesora.

Entre ambas partes, la duología supera los 1.000 millones de dólares en taquilla combinada, un hito que pocas franquicias de cualquier género pueden presumir.


Beetlejuice Beetlejuice (2024) — 452 millones de dólares

Fotograma de Beetlejuice Beetlejuice (2024), secuela dirigida por Tim Burton

Tim Burton regresó al universo de su clásico de 1988 con esta secuela tardía. Como cinéfilo que mantiene una relación de respeto y cierta ambivalencia con Burton —un director de estética deslumbrante pero a veces narrativamente errático—, la noticia de esta continuación me generó dudas razonables.

¿Necesitaba Beetlejuice una continuación treinta y seis años después? Cinematográficamente, la respuesta honesta es probablemente no.

¿Ha dejado claro el público que quería verla? Los 452 millones de dólares responden sin margen para la discusión.


Signs (2002) — 408 millones de dólares

Fotograma de Signs (2002), thriller de ciencia ficción dirigido por M. Night Shyamalan con Mel Gibson

Y aquí, en el octavo puesto, encuentro la película de esta lista que me provoca el respeto más sincero y menos condicionado.

Signs de M. Night Shyamalan es, en mi opinión, uno de los grandes ejercicios de suspense del siglo XXI. La historia de una familia que enfrenta una invasión alienígena desde el interior de su granja es un ejemplo magistral de contención.

Basta recordar ese instante en que la criatura aparece, apenas un segundo, cruzando el fondo de la imagen en el vídeo casero de una fiesta de cumpleaños: no hay efecto grandilocuente, solo un plano fugaz que hiela la sangre precisamente porque no insiste.

Shyamalan, en su mejor forma, comprende algo que Hitchcock sabía desde siempre: la cámara debe guiar el miedo del espectador, no simplemente registrar lo que ocurre frente a ella. Signs es exactamente eso.


Prometheus (2012) — 403 millones de dólares

Fotograma de Prometheus (2012), precuela de Alien dirigida por Ridley Scott

El regreso de Ridley Scott al universo Alien generó expectativas enormes y debates encendidos que todavía no se han apagado del todo.

Prometheus es una película divisiva: visualmente impecable —como casi todo lo que Scott firma cuando está inspirado—, pero narrativamente confusa en su desarrollo.

Tiene momentos de una tensión extraordinaria y una fotografía de notable belleza. Que no alcanzara todo su potencial no significa que carezca de interés. A veces, las películas que fallan de manera ambiciosa resultan más estimulantes que las que triunfan sin arriesgar absolutamente nada.


Backrooms (2026) — 390 millones de dólares

Chiwetel Ejiofor en una escena de Backrooms (2026), la adaptación de A24 dirigida por Kane Parsons

Cierra la lista esta adaptación producida por A24 de un fenómeno viral de internet, ese laberinto inquietante e infinito conocido como «las habitaciones del fondo». Realizada con un presupuesto de apenas 10 millones de dólares, habría recaudado 390 millones en todo el mundo, si bien, al tratarse de un estreno tan reciente, sus cifras conviene tomarlas aún con prudencia.

A24 lleva años demostrando que el terror puede ser cine de autor. Que una producción nacida de internet pueda convertirse en un fenómeno de esta magnitud dice mucho sobre cómo ha cambiado el origen de las historias que mueven al público.


El terror ha ganado su lugar en la conversación seria sobre cine. Ya no puede despacharse con un gesto condescendiente como si fuera entretenimiento menor.

Los más de cuatro mil millones de dólares que suman estas diez películas son solo la parte más visible de un cambio más profundo: el género ha aprendido a conjugar el espectáculo con la emoción, el susto con la reflexión, el miedo con algo que se parezca, en los mejores casos, a la verdad humana.

Seguiré siendo, ante todo, un defensor del cine de puesta en escena precisa, del guion construido con rigor, de la dirección que tiene algo genuino que decir más allá de la siguiente sorpresa preparada.

Pero si el género sigue produciendo fenómenos como Obsession —una historia original, de presupuesto mínimo, que llena salas sin el respaldo de una franquicia ni una estrella de primer nivel—, habrá motivos sólidos para mantener la esperanza en el cine como arte y como industria. Y eso, en los tiempos que corren, no es poca cosa.


Cinéfilo empedernido, coleccionista de vinilos de bandas sonoras y defensor de la sala de cine como templo cultural. Llevo más de una década escribiendo sobre cine clásico, directores de culto y el arte de la narrativa visual. Creo que no hay nada como un plano secuencia bien ejecutado y que el cine perdió algo cuando dejó de oler a celuloide.

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