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El promo del finale de Lanterns coloca a Sinestro en el centro de la recta final y apunta sin disimulo a los cimientos del Sinestro Corps.
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Sinestro asegura conocer el modo de resucitar a Hal Jordan, lo que amenaza con vaciar de sentido su muerte y el arco de madurez de John Stewart.
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Resucitar a Hal tan pronto sería el mayor error que podría cometer la serie: la muerte de un héroe solo pesa si se le permite pesar.
Hay series que te informan y series que te emocionan. Y luego está Lanterns, que en apenas siete episodios ha conseguido hacer las dos cosas con una solidez que no siempre se espera de un proyecto DC en televisión. El promo del final de temporada acaba de llegar, y con él llegan también algunas de las preguntas más interesantes que una serie de superhéroes puede plantearse: ¿qué vale la muerte de un héroe? ¿Quién decide quién merece volver?
No voy a fingir que lo veo con distancia analítica. Cuando aparece Sinestro en pantalla hablando del miedo como la fuerza más poderosa del universo, algo en mí —el mismo que lleva años siguiendo la saga de los Green Lanterns en el cómic— se pone en alerta de la mejor manera posible. Porque eso no suena a relleno de temporada. Eso suena a fundación.
El miedo según Sinestro: mucho más que un monólogo de villano
Una de las grandes virtudes de la mitología de los Green Lanterns en el cómic es que sus antagonistas nunca son planos.
Sinestro, en particular, es uno de los personajes más ricos que ha dado DC: un hombre que cree genuinamente que el miedo es un instrumento más eficaz que la voluntad para imponer el orden en el universo. No es un villano simple. Es una alternativa filosófica. Y eso es infinitamente más interesante.
El promo lo presenta hablando de esa fuerza con una convicción que no suena a discurso de malo de turno. Suena a alguien que tiene razones. Razones equivocadas, sí, pero coherentes.
Si la serie está sembrando aquí las bases del Sinestro Corps —ese cuerpo paralelo que opera bajo el poder del miedo amarillo, la contrapartida oscura de los anillos verdes—, estamos ante una construcción de universo que merece todo el respeto. No todo se resuelve en un finale. Algunas semillas se plantan para que otros las recojan más adelante.
¿Debe volver Hal Jordan?
Esta es la pregunta que más me ocupa del promo, y la que creo que merece más reflexión.
Sinestro le dice a John Stewart que conoce una forma de traer de vuelta a Hal Jordan. La especulación más extendida apunta a clones o a la misteriosa marca que Hal lleva en el brazo, vinculada a los Manhunters, aquellos androides que la Guardianes crearon como policía cósmica antes de existir el propio cuerpo de linternas. Cualquiera de las dos vías puede funcionar, pero solo si se gestiona bien.
Y aquí es donde el aficionado al cómic no puede evitar mirar atrás. Ya vivimos esto en Emerald Twilight, cuando Hal cayó en desgracia y se convirtió en Parallax, y después en Green Lantern: Rebirth, cuando Geoff Johns se sacó de la manga una resurrección que, contra todo pronóstico, funcionó porque respetó el peso de todo lo anterior. El cómic ya nos enseñó que traer de vuelta a Hal Jordan es posible. También nos enseñó lo fácil que es hacerlo mal.
La muerte de Hal tiene peso precisamente porque fuerza a John a crecer. Si el personaje regresa demasiado pronto, o de forma demasiado limpia, corremos el riesgo de vaciar ese crecimiento de significado.
Es el mismo dilema que el cómic ha afrontado muchas veces: matar a alguien es el acto más sencillo del guionista; convivir con las consecuencias de su vuelta, lo más difícil.
Dicho esto, si el regreso implica a los Manhunters de forma orgánica, podría abrirse una dirección narrativa que complique las cosas en el mejor sentido posible. No un simple reset, sino una evolución con consecuencias reales.
John Stewart: el héroe que estaba esperando a sí mismo
El momento más emotivo del promo es también el más importante para el futuro del DCU: Hal dándole a John ese último empujón para que acepte quién es y alce el vuelo definitivamente.
Confieso una debilidad personal aquí. Para muchos de mi generación, John Stewart fue el Green Lantern gracias a la Justice League animada de Bruce Timm. Verlo ahora reivindicado en imagen real, con la profundidad que se merece, tiene algo de justicia poética.
Aaron Pierre ha construido el arco de John con una paciencia y una precisión admirables. En sus propias palabras, la relación entre ambos personajes funciona como la de dos individuos que se desgastan mutuamente cuando están solos, pero que se vuelven algo imparable cuando enfrentan una amenaza externa juntos.
Esa dinámica es exactamente lo que hace especial a esta pareja en el cómic: dos visiones del mundo distintas que se complementan sin anularse.
Y el timing no es casual. Man of Tomorrow llega el próximo verano, y John Stewart necesita estar completamente formado como Green Lantern antes de que el DCU de James Gunn gane altura. Que su momento de aceptación ocurra en el finale no es un capricho narrativo. Es construcción de universo hecha con cabeza, algo que este DC de Gunn parece entender mejor de lo que lo entendió la etapa anterior, más preocupada por el impacto inmediato que por sembrar a largo plazo.
Faltan pocos días para el domingo en que se emite el finale, y pocas veces he esperado el cierre de una temporada con tanta curiosidad genuina. Lanterns ha demostrado que DC puede funcionar en formato televisivo largo sin perder tensión ni coherencia de personaje, algo que no es tan sencillo como parece.
Si la serie tiene el valor de cerrar sus arcos más arriesgados con la misma inteligencia con la que los ha abierto, estaremos hablando de uno de los mejores debuts de la era Gunn. Y si en los créditos finales aparece una sola referencia a Qward —el planeta del antiuniverso donde se forjan los anillos amarillos— o a los Yellow Lanterns, sabremos que esto no ha hecho más que empezar. Yo, desde luego, ya tengo el sofá reservado.