Cine

HOUSEWIFE, el corto de terror rodado en 35mm en un solo día

Una criatura asesina con una casa de muñecas por cabeza, 2.000 pies de película y una sola jornada de rodaje. HOUSEWIFE demuestra lo que todavía puede hacer el celuloide en manos de un equipo pequeño.

  • HOUSEWIFE es un cortometraje de terror rodado en 35mm, basado en el personaje digital de la artista Miranda Parkin: una figura femenina con una casa de muñecas entera en lugar de cabeza.

  • El proyecto nació de una restricción radical: 2.000 pies de película y un único día de rodaje, una limitación que obligó a sus directores a filmar sin margen de error.

  • La película va más allá del susto: explora la maternidad distorsionada, la autonomía femenina y el ideal manufacturado de la «perfecta ama de casa» de los años 50.


Hay una pregunta que me acompaña cada vez que veo cine de terror: ¿de qué tiene miedo realmente esta película? No el monstruo, no la sangre. El miedo de fondo, el que late debajo de todo.

Porque el mejor terror siempre ha funcionado como una idea grande envuelta en espectáculo, igual que la ciencia ficción que tanto me apasiona. Una metáfora con colmillos.

Y cuando oí hablar de HOUSEWIFE —un corto sobre una criatura con una casa de muñecas por cabeza que despierta cuando la sangre cae sobre un objeto doméstico— supe que había algo más que una propuesta visual impactante.

Hay cineastas que se quedan en la superficie del concepto. Y hay otros que tiran del hilo hasta encontrar algo que duele. Jake Lazarow y Greta Guthrie, directores de este corto, pertenecen al segundo grupo. HOUSEWIFE no busca impresionar. Busca incomodar de forma quirúrgica.

Una criatura nacida en internet

El origen del personaje es tan contemporáneo como fascinante. Miranda Parkin, artista digital, creó a Housewife en el ecosistema de las creepypastas y el horror lo-fi que proliferó en la red hace años. Una figura femenina con una casa de muñecas entera como cabeza.

No es solo una imagen perturbadora. Es un símbolo.

La casa de muñecas, asociada históricamente a la domesticidad y al juego femenino, convertida en jaula. En prisión portátil. En identidad impuesta.

Y aquí no puedo evitar pensar en Blade Runner o en Her: cuánto de lo que creemos nuestra identidad viene, en realidad, fabricado desde fuera. Lazarow y Guthrie vieron en el personaje esa carga conceptual y decidieron llevarla al cine intacta.

El argumento

La trama es sencilla y efectiva. Una mujer encuentra una vieja casa de muñecas en el ático mientras ordena juguetes de sus hijos. Un accidente menor —un corte, unas gotas de sangre sobre el objeto— desencadena la aparición de Housewife: una entidad con intenciones asesinas y una idea retorcida de lo que significa cuidar a los niños.

Cámara de cine manual para película de 35mm expuesta en el Museo de la Ciencia y la Tecnología de Milán
Cámara de manivela para película de 35mm. Foto: Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0

No es la primera vez que el terror indie apuesta por el formato físico y las limitaciones creativas: algo parecido ocurre con el regreso de El Proyecto de la Bruja de Blair, otra saga nacida del recurso a lo artesanal.

Hay algo kafkiano en esa imagen. La sangre como llave. Lo doméstico como umbral hacia lo monstruoso.

La tiranía de los 2.000 pies de película

Lo que más me interesa de la producción es cómo nació. El director de fotografía James Russin consiguió 2.000 pies de película en 35mm y retó a los directores a escribir un guion de tres páginas para rodar en diciembre de 2024. Un día. Sin red.

Esa limitación lo cambió todo.

Rodar en 35mm en pleno 2024 no es una decisión estética banal. Es una declaración. Lazarow y Guthrie querían que HOUSEWIFE pareciera un artefacto olvidado, algo que encontrarías en una lata de película décadas después. Una reliquia del género.

Y la escasez impuso una disciplina brutal. Cada segundo filmado era irremplazable. Eso generó una energía en el set que, según los propios directores, mantuvo al equipo al máximo de sus capacidades. Algunos planos se capturaron en una sola toma.

Me recuerda a esa idea que apunté una vez tras pausar Arrival: el tiempo, cuando es finito, obliga a decidir qué importa de verdad. La limitación como forma de excelencia.

Construir lo imposible

Uno de los mayores retos técnicos fue fabricar la cabeza-casa de muñecas. Transformar una ilustración en 2D en algo que una actriz pudiera llevar puesto, que funcionara en cámara y que transmitiera la inquietud del personaje original.

El proceso llevó más de un mes. Los ajustes continuaron incluso durante el rodaje.

Colleen Grate, la actriz que interpreta a Housewife, tuvo que comunicarse solo mediante el lenguaje corporal, sin poder ver. Un ejercicio de presencia física que me remite a los actores dentro de los trajes de criaturas del cine clásico de ciencia ficción: hacer que algo no humano se sienta vivo desde dentro.

Un dúo forjado en los márgenes de la industria

Lazarow y Guthrie llevan casi una década trabajando juntos desde sus tiempos en Penn State. En paralelo a sus proyectos, han participado en producciones de televisión como FBI: Most Wanted o The Equalizer.

Esa experiencia les ha dado algo valioso: empatía por el equipo. Uno de sus principios es la preparación como forma de respeto. Han visto de cerca cómo una producción mal gestionada puede arruinar la experiencia laboral de alguien, y eso les ha marcado.

Lo que viene después

HOUSEWIFE ha recorrido varios festivales y estrena online en Crypt TV. Pero lo más interesante es que los directores ya desarrollan una adaptación en largometraje junto a Miranda Parkin, la creadora original del personaje.

También tienen otro cortometraje en postproducción, rodado en septiembre de 2025, con entrega prevista para principios de 2026.


El terror que perdura no es el que te hace saltar de la silla. Es el que te deja pensando en la oscuridad qué intentaba decirte realmente. Esas películas que se quedan contigo durante días, como me pasó con Her.

HOUSEWIFE, bajo su premisa extraña, apunta a algo que reconocemos: la presión de encarnar un rol, de cargar literalmente una casa en la cabeza, de que lo doméstico sea a la vez refugio y trampa.

Y ahí es donde el terror se cruza con mi terreno favorito, la distopía: los sistemas que nos moldean rara vez llegan de otro planeta. Vienen de este.

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Escrito por

Alex Reyna

Mi primer recuerdo de infancia es ver El Imperio Contraataca en VHS. Desde entonces, la ciencia ficción ha sido mi lenguaje. He montado Legos, he visto Interstellar más veces de las que debería, y siempre estoy buscando la próxima historia que me vuele la cabeza. Star Wars, Star Trek, Dune, Nolan… si tiene naves o viajes temporales, cuenta conmigo.

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