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Smile tendrá una tercera película, con David Bruckner en la dirección y Nick Antosca escribiendo el guion.
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Parker Finn, creador de la saga, seguirá como productor junto a Temple Hill y ya aportó la idea base de la nueva entrega.
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Buena parte de los grandes estrenos de este año son películas de terror, y eso explica en gran medida esta apuesta.
Mi opinión: el interés de Hollywood por el miedo no nace tanto de la pasión por el género como de la costumbre de repetir lo que ya funciona.
Hay noticias que harán sonreír a los aficionados al terror, y esta es una de ellas: Smile tendrá una tercera película.
La franquicia se convertirá en trilogía en un futuro muy cercano. Paramount ha contratado a David Bruckner para dirigirla y a Nick Antosca para escribir el guion. Ambos toman el relevo de Parker Finn, que creó la serie y seguirá implicado como productor junto a Temple Hill. Según lo que se ha publicado, fue el propio Finn quien planteó la estructura de la tercera entrega.

Las películas de Smile nacen del cortometraje que Finn había rodado antes, “Laurie Hasn’t Slept”, y siguen a personas que sufren alucinaciones aterradoras con individuos de sonrisa imposible. En la primera, una terapeuta presencia la muerte de una de sus pacientes, y a partir de ahí comienzan unas visiones que quizá sean una maldición. En la segunda, una estrella del pop vive una experiencia igual de pesadillesca. Por ahora no se sabe cómo, ni si, la tercera conectará con las dos anteriores.
Un año de terror en taquilla
Si la noticia te sorprende, quizá solo haga falta mirar la lista de recaudaciones de este año. Casi todos los grandes éxitos de 2026 son películas de terror: desde Obsession hasta Backrooms, pasando por Resident Evil, Scream 7 o Scary Movie. Y sí, esta última es una comedia, pero basta con leer el título para entender el mensaje.
Me parece significativo. El cine de miedo siempre ha sido un termómetro de nuestras inquietudes, y que domine así el mercado dice algo de lo que temos ahora mismo. Pero también dice algo de la industria, que tiende a exprimir cualquier fórmula que haya funcionado hasta que el público se cansa, y entonces la parodia y vuelve a empezar.
Por eso no me extrañaría nada que, en los próximos años, cualquier propiedad intelectual con un mínimo de tirón dentro del terror reciba una secuela o un remake. Apunta esto y ya veremos.



