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Steven Knight ha terminado el primer borrador del guion de la vigésimosexta película oficial de James Bond, lo que marca el arranque real del desarrollo creativo del proyecto.
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Denis Villeneuve, director de Dune y Blade Runner 2049, dirigirá esta nueva entrega, todavía con un actor por confirmar en el papel de 007.
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Amazon, actual titular de la licencia de Bond, producirá el film, que llega cinco años después del cierre de la era Daniel Craig con No Time to Die.
• Opinión: La combinación de Villeneuve al mando y Knight en el guion podría convertir este Bond en el más conceptualmente ambicioso de toda la franquicia, y eso, personalmente, me genera una curiosidad enorme.
Hay franquicias que no solo sobreviven al tiempo, sino que lo utilizan. James Bond lleva más de seis décadas reinventándose, absorbiendo los miedos y deseos de cada época y sirviéndonos en bandeja una versión del mundo que, aunque ficticia, siempre dice algo verdadero.
No es casualidad que cada transición de actor haya generado debates que van mucho más allá del reparto: hablan de qué tipo de masculinidad admiramos, de qué entendemos por lealtad, por poder o por sacrificio. Bond es, en el fondo, un espejo. Y lo que vemos en él dice más de nosotros que del propio agente.
Ahora, cinco años después de que Daniel Craig se despidiera del personaje, el próximo capítulo de esta mitología empieza a tomar forma. Y lo hace con una combinación de nombres que, si te gusta el cine de verdad, debería hacerte prestar atención.
No porque vaya a ser otra película de acción. Sino porque podría ser algo mucho más difícil de conseguir: una película de Bond que también sea, genuinamente, cine con ideas dentro.
El primer borrador ya está escrito
Steven Knight confirmó en una entrevista de radio que ha terminado su primer borrador del guion. Sus palabras no dejaron lugar a dudas sobre el entusiasmo que siente por el proyecto: «Lo estoy disfrutando absolutamente. Es un honor que me lo hayan pedido. Y creo que va a ser tan bueno. De verdad creo que va a ser increíble.»
Knight no es un nombre cualquiera. Su currículum incluye películas como Dirty Pretty Things, Allied y Spencer —esa exploración tan particular e íntima de la psique de Diana de Gales—, y es el creador de Peaky Blinders, una serie que convirtió el crimen organizado de Birmingham en un estudio sobre la ambición, el trauma y el poder.
Lo que me interesa de Knight es su obsesión por la herida interior. Sus personajes rara vez son héroes limpios; son gente rota que intenta sostenerse en pie mientras el mundo se les desmorona. Y ese es, curiosamente, el territorio donde Bond funciona mejor.
Para él, escribir un Bond no es simplemente un capricho profesional. En sus propias palabras, es algo que va más allá de cualquier lista de deseos.
Esa sensibilidad importa. Porque el guion no es solo estructura: es la pregunta que una película decide hacerse a sí misma. Y la pregunta que Knight suele plantear siempre es incómoda, siempre humana.
Denis Villeneuve al timón: la pieza que lo cambia todo
Si el nombre de Knight ya levanta expectativas, el de Denis Villeneuve las traslada a otra dimensión.
El director canadiense —responsable de Arrival, Blade Runner 2049 y las dos partes de Dune— no es alguien que haga cine de entretenimiento vacío. Sus películas son experiencias que te persiguen días después de haberlas visto.
Me quedé pensando en Arrival durante semanas, y no precisamente por su trama de ciencia ficción, sino por lo que decía sobre el tiempo, la pérdida y la elección. Y en Blade Runner 2049 hay algo que pocos directores se atreven a hacer hoy: dejar respirar el silencio, permitir que un plano vacío diga más que cualquier diálogo. Villeneuve utiliza el espectáculo como envoltorio de ideas que duelen.
Que dirija un Bond no es una noticia más de espionaje. Es una declaración de intenciones.
Sugiere que Amazon quiere algo diferente: una película que funcione como blockbuster pero que tenga capas, que pueda sostener tanto la adrenalina de una secuencia de persecución como el silencio de un personaje que no sabe en quién confiar.
La pregunta que me hago no es si será buena. Es qué tipo de Bond querrá contar Villeneuve. Qué versión del siglo XXI reflejará este agente que siempre ha sido, en el fondo, un producto de su época.
El legado de Craig y el peso del relevo
Han pasado cinco años desde No Time to Die, y ese film dejó la franquicia en un lugar inesperado: con un cierre emocional real, con consecuencias, con un personaje que terminó de una forma que nunca habíamos visto antes en Bond.
Sin destripar nada, basta decir que Craig se atrevió a llevar al personaje a un punto de no retorno emocional. Convirtió al icono en alguien vulnerable, mortal, capaz de amar y de perder. Ese cierre fue necesario. Pero también dejó un vacío enorme.
Y aquí es donde la cosa se vuelve fascinante. El Bond que viene tendrá que responder a un mundo distinto: uno de vigilancia masiva, de guerras invisibles libradas con algoritmos, de una geopolítica en la que el enemigo ya no lleva uniforme.
¿Qué significa ser un espía cuando todos vivimos vigilados? ¿Qué tipo de héroe necesita una sociedad que desconfía de sus propias instituciones? Esas son las preguntas que un Bond escrito por Knight y filmado por Villeneuve podría atreverse a plantear.
Nadie sabe todavía quién interpretará al nuevo 007. No hay anuncio oficial, y las especulaciones circulan sin confirmación. Pero hay algo hermoso en ese instante en que una franquicia mítica existe en potencia pura, antes de que el marketing y la maquinaria lo conviertan todo en certeza.
Por ahora, sabemos que el guion existe. Y eso, en el proceso creativo, lo es prácticamente todo.
Bond siempre ha sido un personaje que le hace preguntas a la época que lo produce. ¿Qué tipo de poder necesitamos? ¿Qué sacrificios estamos dispuestos a justificar? ¿Puede existir la lealtad en un mundo construido sobre mentiras institucionales? Con Villeneuve dirigiendo y Knight escribiendo, esas preguntas podrían tener respuestas cinematográficamente extraordinarias.
Queda mucho camino por delante: el casting, la producción, los años de espera inevitable. Pero el primer borrador existe, y eso es el inicio de todo.
A veces la cosa más poderosa que puede hacer un guionista es terminar su primera página. Steven Knight ya ha terminado las suyas. Y yo, con toda honestidad, ya estoy esperando.