Cine

Villeneuve dirigirá Bond con guión de Knight — el dúo que la franquicia necesitaba

Steven Knight entregó su primer borrador del guión de la vigesimosexta película de Bond. Denis Villeneuve dirigirá bajo el sello de Amazon MGM. Es el dúo más interesante que ha tenido la franquicia en décadas — un Bond filosófico firmado por los autores de Dune y Peaky Blinders.

  • Steven Knight, creador de Peaky Blinders, ha terminado el primer borrador del guion de la 26ª película de James Bond, que Denis Villeneuve dirigirá bajo el sello de Amazon MGM Studios.

  • Que un cineasta como Villeneuve se ponga al frente de 007 no es una simple noticia de cartelera, sino la promesa de que alguien quiere convertir un icono en una pregunta sobre nuestro tiempo.

  • Relevante: Knight ha insinuado que el nuevo Bond ya está elegido internamente, y todo apunta a Jack Lowden (Slow Horses), aunque no hay confirmación oficial.


Hay personajes que trascienden el cine y se convierten en algo más difícil de catalogar: iconos culturales que funcionan como barómetros de su época. James Bond es uno de ellos. Desde que Sean Connery lo inmortalizó en los sesenta, cada nueva encarnación del espía más famoso de la historia ha dicho algo sobre el mundo que la vio nacer. Y ahora que la próxima entrega ya tiene guion, la pregunta no es solo quién interpretará a 007, sino qué visión del mundo llegará con él.

Porque hay una variable en esta ecuación que lo cambia todo: Denis Villeneuve. El mismo director que convirtió Arrival en una meditación sobre el tiempo y el lenguaje, que devolvió Blade Runner a la vida como una reflexión sobre la memoria y la identidad, y que transformó Dune en una épica sobre el poder, la manipulación y el mesianismo. Ese hombre va a hacer una película de James Bond. Y eso, seamos honestos, merece más de un minuto de reflexión.

El guion ya existe

Steven Knight, el creador de Peaky Blinders, ha confirmado que el primer borrador del guion de la 26ª película de Bond está terminado. Lo hizo con la discreción que el propio proyecto parece exigir: cuando se lo preguntaron en el programa de radio de Zoe Ball en Reino Unido, se limitó a asentir en silencio. Un gesto que, curiosamente, encaja bastante bien con el espíritu del personaje.

«Es un honor que me lo hayan pedido», dijo Knight. «Y creo que va a ser increíble. De verdad lo creo.»

Esas palabras importan. No tanto por lo que dicen, sino por cómo las dice alguien que no suele trabajar en piloto automático. Knight es un guionista que construye capas. Sus proyectos siempre tienen algo debajo de la superficie: una pregunta que el espectáculo envuelve, pero no responde del todo.

La combinación que redefine todo

Que Villeneuve dirija este Bond para Amazon MGM Studios no es solo un buen titular. Es una declaración de intenciones.

Pensemos en lo que Villeneuve hace con los géneros que toca: los abre en canal y los convierte en preguntas. Sus películas nunca se conforman con la superficie del espectáculo; lo usan como vehículo para algo más incómodo y más duradero.

¿Qué hará con Bond?

Daniel Craig como James Bond en Skyfall, la saga que dirigira ahora Denis Villeneuve

Esa es la pregunta que no me deja tranquilo. Confieso que soy de los que pausan una película para apuntar una frase, y con Arrival llené media libreta. Por eso me interesa tanto esta noticia: Bond ha sido muchas cosas a lo largo de su historia. Fantasía de poder. Símbolo del imperialismo británico disfrazado de entretenimiento. Comentario sobre la masculinidad y el control.

Villeneuve tiene la rara capacidad de coger todas esas capas y hacerlas visibles sin destruir el espectáculo. Y eso, en una franquicia de esta magnitud, es casi una anomalía.

Lo que Knight dejó caer sobre el casting

Uno de los momentos más interesantes de la conversación fue cuando le preguntaron si había escrito el guion pensando en un actor concreto o simplemente en el personaje.

«Un poco de las dos cosas», respondió.

Y añadió algo que merece leerse despacio: saber quién interpretará el papel facilita la escritura, pero lo verdaderamente importante es escribir al personaje, no al actor.

Esa distinción no es baladí. Significa, entre otras cosas, que ya hay alguien elegido internamente. El nombre no es público todavía, pero la decisión, según todo lo que puede leerse entre líneas, ya está tomada.

El candidato que más suena es Jack Lowden, conocido por la serie Slow Horses, donde interpreta a un agente de inteligencia alejado por completo del glamour que rodea a 007. Lo cual, pensándolo bien, podría ser exactamente el tipo de contraste que busca Villeneuve: alguien capaz de llevar el peso de ser Bond sin que ese peso se note demasiado.

Una nueva era que empieza a tomar forma

Tras la etapa de Daniel Craig, que redefinió al personaje dotándole de una vulnerabilidad inédita, lo que venga después está obligado a hacer algo distinto.

No necesariamente mejor. Distinto.

Craig demostró que Bond podía romperse, que detrás del mito había algo frágil y humano. La pregunta ahora es qué se hace con esos fragmentos, y si la franquicia tiene el valor de construir algo nuevo sobre ellos en lugar de volver al molde de siempre.

Hay proyectos que generan expectativa y proyectos que generan algo más difícil de nombrar: la sensación de que algo importante está a punto de ocurrir. Esta combinación de Knight en el guion y Villeneuve en la dirección pertenece claramente a la segunda categoría. No porque garantice una obra maestra, sino porque coloca a Bond en manos de gente que entiende que el cine puede formular preguntas que la vida cotidiana no se atreve a plantear.

Queda tiempo para saber el nombre del nuevo 007 y para juzgar con algo más que especulaciones. Pero mientras tanto, la idea de un Bond filtrado por la sensibilidad de Villeneuve me fascina por una razón muy concreta: un espía siempre ha sido un espejo de las ansiedades de su época, y me pregunto qué reflejará ahora. Qué dirá este Bond sobre un mundo obsesionado con la vigilancia, la identidad y el control. Si acierta, no habremos visto solo una película de acción, sino un retrato incómodo de nosotros mismos. Y en un panorama donde los grandes estrenos se han vuelto demasiado a menudo espectáculos sin alma, eso no es poco.

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