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Sony y Amazon desarrollan para Prime Video una serie basada en la Clone Saga de Spider-Man, escrita por Kelvin Yu y centrada en Ben Reilly y Kaine Parker, los dos clones más relevantes del cómic.
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La Clone Saga arrastra la fama de ser uno de los arcos más polémicos y criticados de la historia del Hombre Araña, lo que convierte esta apuesta en algo cuando menos sorprendente.
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Adaptar precisamente este arco es valiente, temerario o las dos cosas a la vez, pero con los personajes adecuados y la visión correcta podría funcionar mejor de lo que nadie espera.
Hay noticias que te detienen en seco mientras deslizas el móvil sin pensar en nada. Y hay otras que directamente te lo hacen soltar encima de la mesa para mirar al techo unos segundos. La confirmación de que Sony y Amazon están desarrollando juntos una serie basada en la Clone Saga de Spider-Man pertenece claramente a la segunda categoría.
Porque si hay algo en lo que los fans del Hombre Araña llevamos décadas coincidiendo es en que la Clone Saga es, dicho con mucha delicadeza, un capítulo complicado de la historia editorial de Marvel. Así que antes de ponernos a celebrar o a llorar, conviene analizar qué sabemos de verdad sobre este proyecto y si existe alguna posibilidad real de que salga bien.
Qué se sabe del proyecto
La serie aterrizará en Prime Video y estará escrita por Kelvin Yu, que ya conoce el terreno Marvel gracias a su trabajo en la adaptación televisiva de American Born Chinese. El foco estará puesto en dos personajes muy concretos: Ben Reilly y Kaine Parker, los dos clones de Spider-Man más conocidos del cómic.
Hasta aquí, la noticia tiene su lógica. Ambos personajes dan muchísimo juego. El problema aparece cuando te pones a pensar en el contexto del que salen.
La Clone Saga: un poco de historia para los que no la vivieron
Todo arranca en los cómics de mediados de los setenta, cuando el villano conocido como el Chacal —un científico obsesionado con la genética y con una llamativa afición por los disfraces de terciopelo verde— decidió crear un clon de Spider-Man. Peter Parker se enfrentó a él, el clon aparentemente murió y el asunto quedó aparcado durante dos décadas.
Fue en los años noventa cuando Marvel decidió desenterrar aquella semilla. La gran revelación: el clon había sobrevivido y llevaba años vagando por el mundo como un anónimo más. Hasta que adoptó el nombre de Ben Reilly, combinando el nombre de pila del Tío Ben con el apellido de soltera de la Tía May. Un detalle que, seamos justos, es un guiño precioso al lore del personaje.
Hasta ahí, la cosa tenía potencial.
El problema: la saga que no sabía terminar
Lo que vino después fue una acumulación de giros argumentales, nuevos clones y contradicciones que se extendió durante meses y meses. Entre los personajes que asomaron la cabeza estaba Kaine, un clon imperfecto marcado por unas cicatrices brutales y con una mano capaz de quemar lo que toca. Un concepto genial sobre el papel que acabó sepultado bajo el caos narrativo general.
El punto más delirante de toda la saga fue la interminable pregunta de si Ben Reilly era en realidad el Peter Parker auténtico. Marvel la estiró hasta que los lectores estallaron. Las protestas del fandom acabaron forzando un desenlace abrupto que dejó a todo el mundo con un sabor agridulce.
Así que cuando algún medio describe la Clone Saga como una historia «popular», una no puede evitar soltar una carcajada algo torcida. Notoria sería la palabra correcta. Popular, no tanto.
Entonces, ¿hay razones para el optimismo?
Aquí es donde intento ser honesta conmigo misma, porque creo que sí las hay.
Ben Reilly lleva años resurgiendo en las páginas de Amazing Spider-Man, a veces como héroe, a veces bordeando la villanía. Su etapa reciente como el Spider-Man «oficial» de la Fundación Beyond, con esa deriva cada vez más turbia, demostró que el personaje aguanta perfectamente el peso de una trama seria. Tiene una historia de identidad profunda y muy actual, y hay lectores que le profesamos un cariño genuino y merecido. Kaine, por su parte, es exactamente el tipo de antihéroe moralmente ambiguo que el público de hoy devora, y su etapa como Scarlet Spider en Houston ya coqueteaba con ese tono de redención sucia que tan bien funciona en televisión.
Una serie que tome lo mejor de estos dos personajes —el conflicto existencial, las preguntas sobre qué nos hace ser quienes somos, la relación rota con Peter Parker— y prescinda del caos editorial que hundió la saga original podría ser algo realmente interesante.
No voy a fingir que no tengo reservas, porque las tengo y son grandes. La Clone Saga arrastra un historial que invita más al escepticismo que al entusiasmo. Pero también soy la primera en recordar que nadie apostaba por Guardianes de la Galaxia cuando se anunció en 2012, ni por un mapache y un árbol como estandartes de Marvel, y ya vimos cómo terminó esa historia.
Si Sony y Amazon son capaces de destilar la humanidad fracturada de Ben Reilly y Kaine sin repetir los errores del pasado, puede que tengamos entre manos algo que valga la pena de verdad. Yo, desde luego, pienso seguir el proyecto muy de cerca, cómic en mano para ir comparando. Y si al final no funciona… al menos tendremos material para debatir durante meses. Que, al fin y al cabo, también es parte de ser fan de Marvel.