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Amazon canceló Spider-Noir tras una temporada — y Sony vuelve a tropezar

Amazon canceló Spider-Noir tras una única temporada de ocho episodios con Nicolas Cage encarnando en acción real al Spider-Man de los años 30. La decisión encaja en el patrón de tropiezos del universo expandido de Sony, que no consigue mantener nada en pie.

  • Amazon ha cancelado Spider-Noir tras una única temporada de ocho episodios, con Nicolas Cage encarnando en acción real a este oscuro Spider-Man en el Nueva York de los años 30.

  • La decisión encaja en el patrón de tropiezos del universo expandido de Sony, que en 2024 firmó batacazos tan sonados como Madame Web y Kraven el Cazador.

  • Que una serie apadrinada por Phil Lord y Chris Miller —los magos detrás de las maravillosas películas de Spider-Verse— acabe así me parece, cuanto menos, desconcertante, y creo que merece una reflexión seria.


Hay noticias que te llegan y piensas «vaya, qué pena», y hay otras que te llegan y piensas «vaya, qué pena… aunque algo me lo olía». La cancelación de Spider-Noir en Amazon Prime Video entra, con cierta tristeza, en esa segunda categoría.

Porque sobre el papel tenía ingredientes de sobra: Nicolas Cage —el mismo que le prestó su voz al Spider-Noir animado en Spider-Verse— dándole cuerpo de carne y hueso al personaje, una estética de cine negro treintañero y la posibilidad de ver los episodios en blanco y negro o en color. Suena de maravilla. Y sin embargo, aquí estamos.


Amazon ha confirmado la cancelación tras una única temporada de ocho episodios. La historia nos llevaba al Nueva York de los años 30 de la mano de Ben Reilly, un detective privado que, como no podía ser de otra manera en el universo araña, esconde bajo su gabardina una identidad secreta.

El reparto tenía muy buena pinta. Junto a Cage, la serie contaba con Lamorne Morris, Li Jun Li y Brendan Gleeson, con Oren Uziel como showrunner. Y en la producción ejecutiva, nada menos que Amy Pascal, Phil Lord y Chris Miller, el equipo creativo que está detrás del fenómeno animado de Spider-Verse.

Eso es lo que más me cuesta digerir.

Lord y Miller demostraron con Un nuevo universo y A través del Spider-Verso que saben exactamente cómo hacer que un personaje del universo araña sea fresco, emocionante y desbordante de personalidad. Aquí estaban implicados de nuevo, y aun así la cosa no ha cuajado. Algo ha fallado en algún punto del proceso.

Y me duele especialmente porque Spider-Noir no es un capricho de guionista: nació en los cómics en 2009, de la mano de David Hine y Fabrice Sapolsky, como un Peter Parker atrapado en la Gran Depresión, más cercano a las novelas negras de Dashiell Hammett que al colegial bromista de Queens. Es uno de esos experimentos del multiverso que demuestran lo elástico que puede ser el personaje cuando alguien se atreve a estirarlo. Trasladar eso a imagen real era una apuesta preciosa.

Uno de los elementos más llamativos de la serie era precisamente su formato dual: podías elegir ver los episodios en color o en blanco y negro, en un guiño evidente al cine negro clásico. Es el tipo de detalle que a los que venimos del cómic nos hace ilusión, porque Spider-Noir siempre ha sido eso: un Peter Parker que, en lugar de soltar chascarrillos con traje rojo y azul, resuelve misterios entre las sombras de una ciudad corrupta y despiadada.

Nicolas Cage como Ben Reilly en Spider-Noir, foto de Aaron Epstein para Prime Video / Amazon Content Services

El problema es que un buen gimmick, por muy bien planteado que esté, no basta para sostener una serie si la audiencia no se engancha. Y por lo visto, ni siquiera el tirón de Cage fue suficiente para atraer espectadores en número satisfactorio. Duele, porque el actor llevaba ya el personaje en la sangre gracias a su trabajo en la animación; verlo dar el salto a la carne y hueso era casi un cierre de círculo.

Conviene poner esta cancelación en contexto, porque no es un hecho aislado.

Spider-Noir existía gracias a un acuerdo entre Sony y Amazon para desarrollar contenido del universo Spider-Man en Prime Video, como complemento a las películas que Sony lleva al cine. Una estrategia razonable sobre el papel, pero que choca con una realidad incómoda: Sony lleva años intentando construir un universo Spider-Man más allá de Peter Parker y de la franquicia animada, y los resultados están siendo, para qué engañarnos, bastante flojos.

Solo en 2024, la compañía estrenó tres películas de su universo expandido: Madame Web, Venom: El último baile y Kraven el Cazador. La de Venom fue la que mejor aguantó el tipo, aunque acabó siendo la menos taquillera de toda la trilogía. Madame Web y Kraven, en cambio, fueron auténticos desastres tanto en taquilla como en crítica, hasta el punto de colarse entre las películas de superhéroes peor valoradas de los últimos años.

Y ahí está lo verdaderamente frustrante para quienes queremos a estos personajes.

Porque el material funciona cuando está bien hecho. Las películas de Tom Holland tienen un público fidelísimo. Spider-Verse ha redefinido lo que puede ofrecer el cine de animación. Pero en cuanto Sony intenta ir más allá de esos dos pilares, algo se rompe de forma sistemática. Y me da la sensación de que buena parte del problema es la ausencia del propio Spider-Man: construir un universo entero de secundarios y villanos sin la araña en el centro es como montar los Vengadores sin ningún Vengador. Al final falta el pegamento emocional.


Lo cierto es que Spider-Noir merecía una segunda oportunidad, o al menos un análisis honesto de por qué no conectó antes de archivarla del todo. Había una idea sólida, un personaje con una identidad visual y narrativa poderosísima, y un equipo creativo con un historial de aciertos difícil de igualar. Que todo eso no bastara dice mucho sobre lo complicado que resulta abrirse hueco en el saturado mercado del streaming.

Sony tiene un activo increíble en el universo Spider-Man y, por ahora, sigue sin saber muy bien cómo aprovecharlo fuera de sus grandes franquicias. Ojalá esto sirva de llamada de atención para repensar la estrategia desde la raíz: historias más cuidadas, más arriesgadas y, sobre todo, con más confianza en los personajes. Porque el multiverso araña tiene muchísimo que ofrecer. Solo hay que dejarle hacerlo bien.

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