- El insider Daniel Richtman apunta a que Don Cheadle podría no volver al MCU en un futuro cercano tras el batacazo de Secret Invasion.
- La serie dejó a Rhodey en un limbo total: prisionero, sin poder caminar y con un montón de preguntas de continuidad sin resolver.
- Opinión: Duele especialmente porque Cheadle lleva con nosotros desde Iron Man 2 y merece un cierre a la altura, no desvanecerse en el olvido del MCU como tantos otros.
Hay personajes del MCU que desaparecen sin explicación y casi te los quitas de encima con alivio. Y luego hay personajes como James Rhodes, que llevan tanto tiempo en esta franquicia que verlos en el limbo duele de verdad. War Machine no es un secundario cualquiera. Es el amigo de Tony Stark, el veterano de guerra, el hombre que aguantó el traje aunque las circunstancias nunca le fueron del todo favorables. Y ahora mismo está en uno de los peores momentos de toda su historia dentro del universo.
Si eres fan de los cómics —y yo lo soy desde antes de que existiera el MCU tal y como lo conocemos hoy—, sabes que Rhodey siempre ha tenido una profundidad enorme que el cine nunca ha terminado de exprimir. Y lo que ha pasado con Secret Invasion ha complicado las cosas de una manera que, francamente, me parece un despropósito.
Según el insider Daniel Richtman, Don Cheadle podría no aparecer en ningún proyecto del MCU en un futuro cercano. La razón parece estar directamente relacionada con la mala recepción de Secret Invasion, la serie de Disney+ que, seamos honestos, no fue lo que nadie esperaba.
Y lo que más me fastidia es esto: Cheadle no tuvo la culpa. Su actuación fue, de hecho, uno de los puntos más destacados de la serie. Pero el daño ya está hecho.
Para quien se perdiera un poco: Secret Invasion iba sobre los Skrull, esa raza alienígena capaz de cambiar de forma y suplantar a cualquier persona. La premisa era jugosa, un thriller de infiltrados dentro del propio MCU. El problema es cómo se ejecutó… y a quién se llevó por delante.
¿Qué dejó la serie sobre la mesa? Un auténtico caos narrativo. Al final se revela que el verdadero James Rhodes llevaba un tiempo —nunca se especifica cuánto— reemplazado por un Skrull infiltrado. El Rhodey real aparece encarcelado y sin poder caminar.
Eso, en teoría, podría ser el inicio de un arco brutal para el personaje. Pero la serie terminó sin dar una sola pista de qué viene después. Sin escena postcréditos, sin hilo conductor hacia su próxima aventura. Nada.

Y lo que es peor: el MCU ha hecho desde entonces lo que mejor se le da cuando una historia no le cuadra. Ignorarla. Y esto ya lo hemos visto antes. Me acuerdo de Abominación reapareciendo de repente en She-Hulk después de años desaparecido, o de los Eternos, que se marcharon al espacio y parecen haberse esfumado del mapa. Marvel tiene una habilidad especial para dejar personajes en el congelador.
El problema de no aclarar cuándo sustituyeron a Rhodey es que ahora hay un agujero de continuidad enorme. ¿Cuántas de sus apariciones anteriores fueron en realidad el Skrull? ¿Fue el Rhodey real el que se despidió de Tony en Endgame? ¿El que luchó en Civil War? Son preguntas que, si Marvel no responde, quedan flotando de forma muy incómoda.
Y os confieso una cosa: recuerdo perfectamente la ilusión que me hizo verle enfundarse la armadura por primera vez en Iron Man 2. Ese «next time, baby» tenía algo especial. Por eso me cuesta tanto aceptar que el personaje termine así, arrinconado por una serie que no supo estar a la altura.
Hay rumores de que Cheadle podría aparecer en Avengers: Doomsday, lo cual sería la oportunidad perfecta para cerrar —o al menos avanzar— su historia. Pero de momento son solo eso, rumores. Marvel no ha confirmado su participación en nada concreto, y eso, dado el estado en el que quedó el personaje, es preocupante.
War Machine lleva con nosotros desde 2010. Ha sobrevivido a Ultron, a Thanos, a la decimación y a todo el caos habido y por haber. Verle atascado en el limbo por culpa de una serie fallida me parece una forma muy poco honorable de tratar a alguien con tanto recorrido.
Y no hablo solo del recorrido en pantalla. En los cómics, Rhodey ha muerto y resucitado, ha tenido un traje cibernético integrado en el propio cuerpo, ha llegado a dirigir S.H.I.E.L.D. Ha vivido muchísimo. El MCU siempre le ha dado un papel secundario importante, pero nunca del todo protagonista. Y ahora que había una oportunidad real de darle su momento —una historia de recuperación, de volver a ponerse el traje tras lo vivido—, parece que Marvel prefiere mirar para otro lado.
Dicho todo esto, sigo teniendo esperanza. Marvel ha sorprendido antes cuando nadie lo esperaba, y a veces los silencios son estratégicos más que definitivos. Puede que Doomsday traiga a Rhodey de vuelta de una forma que ni imaginamos, y si eso ocurre, seré la primera en celebrarlo.
Pero mientras tanto, me parece justo decirlo en voz alta: Don Cheadle, James Rhodes y quienes llevamos siguiendo esta historia desde el principio nos hemos ganado algo mejor que un final en el vacío. War Machine merece cerrar su arco con la dignidad que da haber estado aquí desde el primer día.

