Lanterns desconfía de sus propios héroes — y eso es un problema estructural serio

Lanterns desmonta el mito del Linterna Verde en tres episodios sin traje, sin poderes y sin épica. HBO apuesta por el thriller de personaje y olvida que la gracia de Hal Jordan y John Stewart es precisamente lo que han dejado fuera.

✍🏻 Por Iván Salcedo

septiembre 1, 2026
  • Lanterns (HBO Max) desmonta el mito del Linterna Verde hasta dejarlo hueco: en tres episodios apenas hay traje, apenas hay poderes y apenas hay épica.

  • una serie que desconfía tanto de sus propios héroes tiene un problema estructural que ni el mejor reparto ni el guion más listo pueden tapar del todo.

  • El episodio 3 revela que John Stewart fue condicionado desde niño para no sentir miedo, una premisa que pervierte la idea misma de valentía y disfraza el trauma de mérito.


Hay series que te conquistan desde el primer fotograma. Y hay series que te intrigan justamente porque parecen estar en guerra consigo mismas. Lanterns, la nueva producción de HBO Max, cae de lleno en el segundo grupo. Lo curioso es que, aun así, te mantiene pegado a la pantalla. Eso tiene mérito. El problema empieza cuando te preguntas si estás viendo una serie de superhéroes o una serie que, en el fondo, preferiría no serlo.

Tres episodios me han bastado para que se me disparen todas las alarmas. No porque sea mala televisión, que no lo es. Sino porque cada decisión creativa parece diseñada para huir de lo que debería ser: una celebración del Cuerpo de Linternas Verdes, uno de los conceptos más ricos y épicos que ha dado DC en décadas. En cambio, tenemos algo que se parece mucho más a un thriller de detectives con anillos de poder de atrezo.


El episodio 3 es el que más me ha removido el estómago. Se centra en el origen de John Stewart a través de una entrevista con un Guardián del Universo interpretado por Laura Linney. Y lo que descubrimos es perturbador: el padre de John, John Sr., falló la prueba del anillo porque sintió miedo. La respuesta de la familia fue entrenar al hijo desde pequeño para arrancarle ese miedo de raíz. La madre llegaba al extremo de hacer ejercicios de tiro poniendo manzanas sobre la cabeza de sus propios familiares. Sí, como lo lees.

El resultado es que John supera su entrevista y acaba de suplente de Hal Jordan. Un éxito, según la serie. A mí me parece el producto de un daño psicológico brutal al que alguien le ha puesto capa y anillo.

El problema filosófico que nadie quiere ver

Aquí está el nudo del asunto. El concepto original de Linterna Verde nunca dijo que los portadores del anillo no pudieran sentir miedo. Dijo que debían ser capaces de superarlo. Y esa distinción no es un detalle: es la diferencia entre un héroe y un autómata.

La valentía de verdad implica reconocer el peligro, sentir el vértigo y actuar a pesar de todo. No es correr hacia el fuego porque tu cerebro ha sido programado para no procesar el riesgo. Eso no es heroísmo. Eso es trauma con uniforme.

Zack Snyder lo entendía. Recuerdo perfectamente el plano de Clark caminando entre la nieve en Man of Steel, un hombre aterrado de sí mismo que se esconde, que duda, y que en el instante en que decide dar un paso al frente se convierte en leyenda. Ese plano, con su grano y su contraste medidos al milímetro, me enseñó lo que es la valentía real. La épica de verdad. No la de cartón piedra que nos venden aquí.

Aaron Pierre como John Stewart con el uniforme de gala de los Marines en Lanterns (HBO Max), episodio 3

Una serie que parece avergonzada de ser lo que es

Más allá del problema filosófico, hay algo que inquieta visualmente: en tres episodios apenas hemos visto a los protagonistas con el traje puesto o usando sus poderes. Parecen más investigadores de un procedimiento policial cualquiera que portadores de una de las armas más poderosas del universo DC.

Y los Guardianes del Universo, que en el cómic son seres casi divinos, de piel azul y presencia sobrecogedora, aquí aparecen como personas del montón. Sin escala. Sin grandiosidad. Sin nada que los distinga de cualquier secundario de cualquier otra serie.

Es como si el equipo creativo tuviera vergüenza de su material fuente. O, directamente, lo despreciara. Y ojo, no me extraña: es la misma Warner que enterró la visión del Snyderverso cuando por fin empezaba a tener sentido. Traicionar el material de origen se les está convirtiendo en costumbre.

En los cómics existe Emerald Twilight, el arco de mediados de los noventa donde Hal Jordan es corrompido por Parallax, la entidad que encarna el miedo. Eso sí es deconstrucción con propósito narrativo: usar el mito para cuestionarlo desde dentro, con intención. Lo que hace Lanterns se parece más a esquivarlo con una elegancia forzada, no por convicción artística, sino por pura vergüenza.

¿Y si el villano resulta ser un Linterna Verde?

Después de tres episodios me queda una sospecha rondándome la cabeza. La serie trata a sus propios héroes con tanto escepticismo que uno empieza a preguntarse: ¿y si el asesino que persiguen Hal y John es, al final, un Linterna Verde? ¿O incluso los propios Guardianes?

Sería el único giro que daría coherencia a todo lo que hemos visto. Una serie que no cree en sus héroes, construyendo una historia donde los héroes resultan ser los villanos. Tiene cierta lógica perversa. Y si es así, al menos habrá sido honesta consigo misma desde el principio.


Lanterns es una serie que te atrapa a pesar de sus contradicciones. Está bien construida, los actores saben lo que hacen y el misterio central tiene fuerza suficiente para mantenerte enganchado semana a semana. El problema es que, debajo de esa solidez, hay una desconfianza profunda hacia los personajes que se supone que debería celebrar. Y eso es difícil de ignorar cuando llevas años viendo cómo estos iconos pueden brillar cuando alguien los trata con la épica que merecen.

James Gunn parece haber encontrado la fórmula con su Superman: fe en el personaje, en sus valores, en su simbolismo. Lanterns, en cambio, construye desde el cinismo, no desde la tragedia bien entendida. Y si al final resulta que el Cuerpo de Linternas es el verdadero enemigo de la función, habremos desperdiciado una oportunidad histórica de hacer algo verdaderamente grande. Una pena enorme, porque el material para lograrlo siempre estuvo ahí.


Soy un apasionado del cine de autor y creo firmemente en las visiones arriesgadas, no en los productos hechos por comité. Sí, pienso que Zack Snyder fue incomprendido. Sí, Batman v Superman es una obra mayor. Si eso te molesta… probablemente no te guste lo que escribo. Pero si te intriga, quédate. Prometo argumentos, no gritos.

Third Card
{"email":"Email address invalid","url":"Website address invalid","required":"Required field missing"}
>