Paramount firmó contratos con multas para estrenar 30 películas al año en cines

David Ellison firmó acuerdos contractuales con AMC y Regal Cinemas que obligan a Paramount a estrenar al menos 30 películas al año en cines, con multas si no cumple. Es la apuesta más seria que ha hecho un gran estudio por el cine en sala desde la pandemia.

✍🏻 Por Lucas Ferrer

septiembre 1, 2026
  • David Ellison está convirtiendo la promesa de estrenar al menos 30 películas al año en cines en acuerdos contractuales firmados con AMC Entertainment y Regal Cinemas, con multas económicas incluidas si no cumple.
  • Los contratos, de tres años de vigencia, garantizarían ventanas exclusivas de 45 días en salas y un mínimo de 90 días de espera antes de que los títulos aterricen en el streaming.
  • La fusión Paramount-Warner Bros. se enfrenta a una demanda antimonopolio de 12 fiscales generales estatales, y este compromiso busca blindar la posición de Paramount demostrando que no piensa vaciar los cines para llenar el streaming.

💬 Opinión del autor: Más allá del ruido jurídico y corporativo, esta apuesta de Ellison es, en el fondo, una declaración de fe en el cine en sala. Y aunque los escépticos tienen motivos para serlo, los datos demuestran algo que llevo años comprobando: cuando hay contenido variado y de calidad, el público responde.

📌 Dato clave adicional: El juicio antimonopolio está previsto para marzo de 2027, y los CEOs de AMC y Regal ya se han posicionado públicamente a favor de la fusión.


Hay pocas cosas que me generen más curiosidad en este negocio que cuando alguien decide poner su dinero donde tiene la boca. En un sector donde los compromisos verbales valen aproximadamente lo mismo que una butaca vacía un martes por la mañana, David Ellison ha dado un paso que nadie veía venir: convertir una promesa en papel firmado, con cláusulas y multas de por medio. Eso ya merece que le prestemos atención.

Y lo que hay sobre la mesa no es ninguna tontería. Si la jugada prospera, podría cambiar la forma en que las grandes productoras se relacionan con los exhibidores y, de paso, redefinir el modelo de distribución cinematográfica justo cuando el streaming lleva años comiéndole terreno al cine tradicional.

¿Funcionará? Eso ya es otra historia. Pero los números que rodean esta decisión cuentan un relato fascinante, y ya sabéis que a mí los números que cuentan historias me pierden.


La propuesta, en negro sobre blanco

David Ellison, CEO de Paramount Skydance, no se ha limitado a soltar unas cuantas frases bonitas subido a un escenario. Está negociando acuerdos formales de tres años con AMC Entertainment y Regal Cinemas, las dos cadenas de exhibición más grandes del mercado estadounidense.

¿Qué garantizan esos acuerdos? En concreto:

  • Al menos 30 estrenos teatrales al año.
  • Ventanas exclusivas de 45 días en cines.
  • Un mínimo de 90 días antes de que las películas salten al streaming.
  • Penalizaciones económicas si Paramount incumple.

Esto último es lo jugoso. No es una declaración de intenciones: hay consecuencias reales, y con euros… perdón, con dólares de por medio. En un Hollywood donde la palabra «compromiso» se reparte con la misma alegría que las palomitas, eso ya es toda una novedad.

El contexto estratégico: la fusión y la demanda antimonopolio

Para entender por qué Ellison hace esto ahora, hay que mirar el calendario.

La fusión Paramount-Warner Bros. está siendo impugnada por una demanda antimonopolio presentada por 12 fiscales generales de distintos estados. Su argumento: la unión daría a la compañía resultante demasiado poder sobre la distribución cinematográfica en salas.

El juicio está previsto para marzo de 2027. Y aquí es donde encaja la pieza clave.

Este compromiso contractual con AMC y Regal es, en parte, una respuesta directa a esa demanda. Si Paramount se obliga legalmente a estrenar 30 películas al año en cines con ventanas exclusivas garantizadas, cuesta mucho más sostener que la fusión va a beneficiar al streaming a costa de las salas.

Y hay otro detalle que no es casualidad: los propios CEOs de AMC y Regal han declarado públicamente su apoyo a la fusión. Normal. Los exhibidores llevan años encajando la presión del streaming y necesitan contenido constante para no ver sus butacas vacías. Un acuerdo así les da visibilidad y, sobre todo, estabilidad.

El debate de fondo: ¿cantidad o calidad?

Aquí es donde las voces críticas levantan la mano. Y hacen bien.

Torres de agua de Paramount y Warner Bros. junto al logo de Regal Cinemas, simbolizando el acuerdo de distribucion teatral

30 películas al año suena estupendo sobre el papel, pero la pregunta es legítima: ¿30 películas de qué nivel? ¿Producciones con ambición o relleno de bajo presupuesto para cumplir el expediente?

Mi respuesta es que ese debate, aunque comprensible, parte de una premisa equivocada. El presupuesto no determina el éxito. Una película de 8 millones de dólares con una buena historia puede arrasar en taquilla, mientras que un blockbuster de 200 millones puede hundirse sin hacer ruido. Lo que importa es hacer buenas películas que la gente quiera ver. Y más películas significan más oportunidades de que aparezca ese título inesperado que nadie predijo y que acaba convertido en fenómeno cultural.

Los propios números de Paramount lo ilustran de maravilla. Mission: Impossible – The Final Reckoning recaudó casi 600 millones de dólares en todo el mundo en 2025. Scary Movie, un título de perfil radicalmente distinto, lleva más de 108 millones solo en taquilla doméstica desde su estreno en junio de 2026 y supera los 231 millones a nivel mundial.

Dos tipos de película, dos estrategias opuestas, las dos funcionando. Y esto conecta con algo que compruebo cada vez que me pongo a desmenuzar cifras: la variedad de género es precisamente lo que llena salas. El público no va al cine a ver «una película más», va a ver algo que le apetece. Y para que a mucha gente le apetezca algo, hay que ofrecer de todo.

Los números que incomodan

Siendo rigurosos, los datos internos de Paramount no son precisamente un canto de victoria.

La propia compañía casi duplicó su slate: pasó de 8 películas en 2025 a 15 en 2026. Pero avisó a Wall Street de que fuera preparándose para «ingresos teatrales significativamente menores año tras año, debido a una media de recaudación por película más baja». Traducido: más títulos, sí, pero cada uno recaudando menos de media.

Y los resultados del segundo trimestre de 2026 confirman el aviso: los ingresos teatrales de Paramount cayeron un 45%, hasta los 138 millones de dólares. Para que os hagáis una idea de lo que significa ese porcentaje, es como si de cada dos entradas vendidas el año anterior, este año casi una se hubiera quedado por el camino. La comparación es cruel, eso sí, porque enfrente tenía el pelotazo de Mission: Impossible, y competir contra Tom Cruise colgado de un avión es difícil para cualquiera.

Esto no significa que la estrategia esté condenada, pero sí que pasar de 8 a 30 películas anuales exige una planificación de relojero. No vale con abrir el grifo y confiar en que el agua salga sola y limpia.

Lo que realmente está en juego

El argumento más potente de Ellison es también el más sencillo: nadie sabe qué película va a funcionar. Esa es la naturaleza salvaje de este negocio.

Si el cine en sala quiere recuperar su relevancia, necesita variedad de verdad: comedias, terror, acción, drama, animación, ciencia ficción, proyectos originales junto a franquicias consolidadas. Esa mezcla es lo que históricamente ha hecho que ir al cine fuera una experiencia interesante, y no una obligación reservada al gran estreno de turno.

Hollywood hizo exactamente eso durante décadas. Luego lo fue abandonando, primero en favor de los blockbusters, después del streaming. Este movimiento de Ellison, si se ejecuta bien, podría ser el comienzo de una corrección de rumbo.


Los datos rara vez mienten, y lo que dicen aquí es clarísimo: el cine en sala necesita contenido, las salas necesitan certezas y el público necesita razones para levantarse del sofá. Tres problemas que, en teoría, este acuerdo podría empezar a resolver. Que sea contractualmente vinculante y no una mera declaración de buenas intenciones lo convierte en algo digno de seguimiento serio.

Queda por ver si Paramount es capaz de ejecutar una slate de 30 películas anuales sin sacrificar calidad por el camino, y si los tribunales interpretan este compromiso como lo que Ellison pretende: una garantía, no una campaña de relaciones públicas con lazo. El juicio de marzo de 2027 será, en ese sentido, el momento de la verdad.

Mientras tanto, al menos alguien en Hollywood está apostando, con firma y todo, por que las salas de cine tienen futuro. Y eso, en el clima actual, ya es una noticia que merece celebrarse. Yo, desde luego, pienso guardar la butaca.


Apasionado por los números que cuentan historias, llevo más de 12 años desentrañando qué hay detrás del éxito (o fracaso) en taquilla. Para mí, cada cifra es un reflejo del público y la industria, y me encanta traducir esos datos en análisis claros y sorprendentes.

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