It: Welcome to Derry T2 va al horror real de la Gran Depresión — Pennywise es lo de menos

La segunda temporada de It: Welcome to Derry se ambientará en 1935 y girará en torno a la Masacre de la Banda Bradley. Andy Muschietti lleva el horror social y racial de la Gran Depresión al primer plano. El terror real de Derry nunca fue Pennywise.

✍🏻 Por Alex Reyna

agosto 3, 2026
  • La segunda temporada de It: Welcome to Derry se ambientará en 1935 y girará en torno a la Masacre de la Banda Bradley, un episodio extraído directamente de la novela de Stephen King.
  • Andy Muschietti ha confirmado que los aspectos sociales y culturales más oscuros de la Gran Depresión serán el núcleo de la historia, no un simple telón de fondo estético.
  • Opinión: que una serie de terror decida mirar los años treinta como territorio moral, y no solo como decorado, es precisamente el tipo de decisión creativa capaz de elevar una producción por encima del susto fácil.

Hay algo que el terror hace mejor que casi cualquier otro género: nos permite mirar de frente aquello que normalmente preferimos ignorar. No los monstruos, sino lo que se esconde detrás de ellos. Y pocas criaturas encarnan esa idea con tanta precisión como Pennywise, ese ser que no crea el miedo, sino que se alimenta del que ya existe.

It: Welcome to Derry lo entendió desde el primer minuto. Y ahora, con su segunda temporada todavía en fase de guion, parece que el equipo creativo quiere ir más lejos. No hacia adelante en el tiempo, sino hacia atrás. Hacia un periodo de la historia americana que no necesita monstruos para resultar aterrador.

Derry en los años treinta: un escenario que ya es una distopía

Andy Muschietti, co-creador de la serie junto a Barbara Muschietti y Jason Fuchs, ha confirmado que la segunda temporada se situará en 1935, veintisiete años antes de los acontecimientos de la primera entrega.

El eje central será la Masacre de la Banda Bradley, un episodio que Stephen King incluye en la novela original de It como uno de los momentos más perturbadores de la historia de Derry. Un grupo de forajidos que huye del FBI se refugia en la ciudad. Lo que ocurre después es una de esas escenas que King escribe con esa mezcla tan característica suya de brutalidad histórica y horror sobrenatural.

Pero lo que más me llama la atención de lo que ha contado Muschietti no es el suceso en sí. Es cómo habla del contexto que lo envuelve.

El horror social como protagonista

«Va a haber mucho de ese espíritu de supervivencia de la época de la depresión», ha declarado Muschietti. «Todos intentan salir adelante y sobrevivir a las circunstancias. Van a hacer cosas locas. Y, por supuesto, las cosas sociales y culturales tan horribles que ocurrían en esa época, tampoco las vamos a esquivar. Son el centro y el corazón de nuestra historia.»

Eso es una declaración de intenciones muy concreta.

No están usando los años treinta como decorado de época. Los están usando como argumento.

La Gran Depresión no fue solo pobreza económica. Fue el colapso de un contrato social. Fue el momento en que millones de personas se preguntaron si el sistema que les habían prometido tenía algún sentido. Y en ese contexto, Derry no necesita ser un lugar especialmente maldito para resultar siniestro.

Como describe el propio Muschietti: «Derry es casi un cementerio. Es la carcasa de algo, porque la gente está agotada, es pobre, está cansada, sin trabajo, sin hogar.»

Bill Skarsgard como Pennywise en It: Welcome to Derry, la serie que ambientara su segunda temporada en 1935

Esa frase me recuerda a ciertas imágenes de Blade Runner: ciudades que un día fueron promesas y ahora son ruinas habitadas. El escenario como espejo roto de lo que la sociedad esperaba llegar a ser. Cuando el entorno se convierte en síntoma, el monstruo casi sobra: basta con encender las luces para descubrir el verdadero horror.

Personajes que sobreviven en los márgenes

Muschietti ha adelantado que muchos de los personajes jóvenes serán huérfanos o fugitivos. Gente que ya vive fuera del sistema porque el sistema los ha expulsado.

Eso plantea preguntas morales interesantes. ¿Qué elecciones tomas cuando no te queda nada que perder? ¿Dónde está la línea entre la supervivencia y la complicidad con algo oscuro?

Son los mismos dilemas que aparecen en los grandes relatos distópicos. No hace falta una sociedad totalitaria para que esas preguntas cobren sentido. A veces basta con una economía en caída libre y un monstruo que sabe exactamente a qué le tienes miedo.

Recuerdo haber pausado Arrival para apuntar una frase sobre cómo el lenguaje moldea nuestra forma de pensar. Aquí ocurre algo parecido, pero con el hambre y la desesperación: cambian nuestra manera de mirar al otro, y lo hacen mucho antes de que aparezca cualquier criatura.

La arquitectura de una saga

Una de las cosas que más me interesa de esta serie es su estructura temporal.

Muschietti tiene en mente tres temporadas que avanzan hacia atrás: 1962, 1935 y 1908. Cada una explorando un interludio diferente de la novela de King. Y para que todo funcione como un conjunto coherente, el equipo empleará los linajes familiares como hilo conductor entre épocas.

Es una decisión narrativa elegante. En lugar de saltar entre tiempos de forma caótica, la historia se sostiene sobre algo tan humano como la herencia. Lo que una generación hace, lo cargan las siguientes. Derry no es solo un lugar: es una memoria transmitida en sangre.

Eso conecta con algo que me fascina de la ciencia ficción más ambiciosa, como Dune, donde la historia no avanza en línea recta sino en círculos, y donde entender el presente exige rastrear el pasado con paciencia. La sensación de que el mal no se inventa, se hereda, es quizá la idea más inquietante de todas.


Hay una razón por la que el terror más duradero no es el que nos muestra monstruos, sino el que nos muestra espejos. Y la Gran Depresión, con su hambre, su desesperación y sus contradicciones morales, es exactamente el tipo de espejo que una historia como It merece explorar.

Si Muschietti y su equipo consiguen lo que prometen, la segunda temporada de Welcome to Derry podría ser algo raro: una serie de terror que asusta precisamente porque nos habla de algo real. De lo que somos capaces cuando todo se derrumba. De lo que ya éramos antes de que llegara cualquier payaso.

Y eso, en mi opinión, es mucho más interesante que cualquier susto.


Sobre Alex Reyna

Mi primer recuerdo de infancia es ver El Imperio Contraataca en VHS. Desde entonces, la ciencia ficción ha sido mi lenguaje. He montado Legos, he visto Interstellar más veces de las que debería, y siempre estoy buscando la próxima historia que me vuele la cabeza. Star Wars, Star Trek, Dune, Nolan… si tiene naves o viajes temporales, cuenta conmigo.

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