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Al final de la segunda temporada de Loki, el Dios del Engaño asumió la enorme responsabilidad de sostener el multiverso entero, y esa decisión podría estar detrás del caos que veremos en Avengers: Doomsday.
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Los tráilers de Doomsday muestran el multiverso desintegrándose mientras Loki aparece en escena, lo que encaja perfectamente con esta teoría sobre su responsabilidad involuntaria.
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Robert Downey Jr. regresa al MCU como Doctor Doom en Avengers: Doomsday, prevista para el 18 de diciembre, con Avengers: Secret Wars llegando en diciembre de 2027.
💬 Mi opinión: Esta conexión narrativa es exactamente el tipo de continuidad inteligente que el MCU moderno necesita con urgencia. Si resulta ser correcta, sería uno de los giros más satisfactorios de toda la saga.
Hay algo genuinamente poético en que el personaje que durante años fue sinónimo de caos y traición termine siendo la última línea de defensa del multiverso.
Loki, el Dios del Engaño, el villano favorito de medio internet, el hombre que perdió más veces de las que cualquiera puede contar… y que al final de su segunda temporada se convirtió en algo que nadie esperaba: el ancla que mantiene unidas todas las realidades. Es uno de esos arcos de personaje que te hace olvidar, por un momento, todos los tropiezos que el MCU ha acumulado en los últimos años.
Pero claro, esto es Marvel. Y lo que parece un final heroico perfecto raramente lo es. Los tráilers de Avengers: Doomsday llevan semanas enviando una señal muy clara: algo está yendo muy mal con ese multiverso que Loki sostuvo con tanto esfuerzo.
Hay una teoría que está ganando fuerza entre los fans y que conecta directamente ambos puntos. ¿Y si Loki, con la mejor de las intenciones, sentó sin querer las bases del mayor desastre cósmico que el MCU ha visto nunca?
El final de Loki temporada 2: repasemos qué pasó
Para entender la teoría, hay que volver al desenlace de la segunda temporada. Loki descubre que el Árbol del Tiempo, la estructura que mantiene unido el multiverso, es básicamente insostenible sin alguien que lo controle activamente.
Kang lo hacía a la fuerza, con un sistema autoritario (algo que ya se nos anticipó en Ant-Man: Quantumania, con esa sensación de amenaza que nunca llegó a cuajar del todo en pantalla). Pero en lugar de reproducir ese modelo, Loki opta por algo radicalmente diferente: sacrificarse él mismo, convirtiéndose en el nudo vivo que sostiene todas las ramas del multiverso.
Es un momento precioso. Esa imagen de Loki en el trono con las líneas temporales ramificándose desde él es de las más icónicas del MCU reciente. Tom Hiddleston da todo lo que tiene, y el personaje cierra un arco de transformación que empezó nada menos que en 2011.
Pero aquí está el problema: Loki no es Kang. Y el sistema que montó, por bien intencionado que sea, puede tener fisuras que nadie anticipó.
¿Qué nos dicen los tráilers de Doomsday?
Los tráilers de Avengers: Doomsday son una declaración de intenciones bastante contundente. El multiverso se está desmoronando. Las líneas temporales colapsan. Y en medio de todo ese caos aparece Victor Von Doom —interpretado por Robert Downey Jr. en uno de los regresos más sorprendentes que se recuerdan en Hollywood— aprovechándose de la inestabilidad para hacer su jugada.
Y Loki aparece en esas imágenes. No como espectador, sino como alguien que claramente sabe que algo está fallando.
La teoría es la siguiente: al asumir el control del Árbol del Tiempo, Loki creó involuntariamente un sistema con un punto único de fallo. Él mismo.
Si algo le afecta, si el peso es demasiado grande, o si aparece alguien lo suficientemente poderoso para interferir… el multiverso entero se viene abajo. Y Doctor Doom es exactamente el tipo de personaje que encontraría esa grieta y la explotaría sin dudarlo.
Doctor Doom y el oportunismo cósmico
En los cómics, Victor Von Doom lleva décadas siendo uno de los personajes más complejos del universo Marvel. Yo lo conocí de niña en los tebeos de los 4 Fantásticos, y recuerdo perfectamente la impresión que me causó: un político, un científico, un mago y un estratega que cree sinceramente que el mundo estaría mejor bajo su control. Y lo más inquietante es que no siempre parece equivocado.
Que RDJ lo interprete añade una capa extra. Todos tenemos a Tony Stark grabado en la memoria, y ver ese rostro familiar convertido en amenaza es un movimiento muy calculado por parte de Marvel. Hay que reconocer que funciona.
Si Loki ha creado sin querer una vulnerabilidad en el tejido de la realidad, Doom es el personaje ideal para sacarle partido. No por maldad, sino porque está convencido de que él puede hacer un trabajo mejor que cualquier dios del engaño con complejo de mártir.
El camino hacia Secret Wars
Avengers: Doomsday llega el 18 de diciembre y será el primero de dos grandes eventos. Avengers: Secret Wars está prevista para diciembre de 2027. Si seguimos la lógica de los cómics, lo que empieza como colapso del multiverso en Doomsday terminará en algo mucho más radical: una reconstrucción de la realidad desde cero.
Para quienes hayan leído el Secret Wars de Jonathan Hickman, esto suena muy familiar. Yo todavía recuerdo la sensación de vértigo al pasar aquellas páginas, entendiendo que Marvel estaba dispuesta a hacer saltar todo por los aires. Esperemos que la adaptación esté a la altura, porque es de los mejores eventos del cómic moderno. El listón está altísimo.
Al final, si esta teoría resulta correcta, Loki habrá completado uno de los arcos más irónicos de todo el MCU: pasar de ser el villano que intentó conquistar la Tierra en 2012 a convertirse, sin quererlo, en el catalizador del apocalipsis multiversal.
Y eso, en cierta forma, tiene una lógica narrativa preciosa. No es que Loki sea malo; es que el universo tiene una forma muy particular de complicarle la existencia incluso cuando lo intenta hacer bien.
Dicen que le llaman el Dios del Engaño por algo. Pero quizás el mayor engaño de Loki nunca fue contra sus enemigos, sino contra sí mismo: creer que podía cargar con el peso del multiverso sin consecuencias. El 18 de diciembre descubriremos si tenía razón, o si su sacrificio ha sido la primera pieza del dominó de algo mucho más oscuro de lo que nadie anticipaba.