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El episodio 5 de Lanterns rompe con el presente narrativo para bucear en el pasado de Kerry en Rushville y culmina con una traición de Hal Jordan, manipulado por Sinestro, que deja a John Stewart al borde de la muerte.
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El capítulo es una mina de guiños al cómic —desde números concretos de Green Lantern ocultos en un monitor hospitalario hasta una posible conexión con Man of Tomorrow— sin volverse hermético para el espectador casual.
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es el mejor episodio de la serie hasta la fecha y la prueba de que Gunn está construyendo un DCU con una densidad narrativa que ni Snyder ni Nolan buscaron nunca, aunque el exceso de referencias empieza a rozar el límite.
Hay episodios que existen para mover la trama de A a B. Y luego hay episodios como este quinto de Lanterns, que parecen diseñados con la intención expresa de volver loco a cualquiera que haya crecido leyendo cómics de DC.
No es solo que ocurran cosas importantes. Es que cada plano, cada objeto de atrezzo y cada canción de fondo esconde una referencia con consecuencias reales para el futuro del universo. Si ya estabas enganchado, prepárate para estarlo mucho más.
Y aquí conviene contextualizar. Cuando hablamos del DCU que está levantando James Gunn, es fácil quedarse en la superficie del «tono más luminoso que el de Snyder». Pero lo que este episodio demuestra es otra cosa: una apuesta por la densidad, por el detalle enterrado, por la recompensa al lector fiel. Ni la solemnidad operística de Snyder ni el realismo terrenal de Nolan trabajaron nunca así. Esto es otra bestia.
El pasado de Kerry: Rushville, 2007
El episodio arranca con un flashback a 2007, y se agradece. La serie llevaba un buen rato orbitando casi en exclusiva alrededor de Hal y John, y Kerry pedía a gritos algo de protagonismo.
La vemos llegar a Rushville —ese pueblecito de Indiana que lleva nueve años con exactamente 1.001 habitantes en el cartel de bienvenida, sin que nadie parezca nacer ni morir— y entrar en una cafetería donde se cruza por primera vez con Zoe.
Lo que parecía un encuentro casual se tuerce en cuanto dos tipos con muy mala pinta empiezan a soltar comentarios crípticos sobre el padre de Kerry. Y ahí cae la primera bomba: las insinuaciones apuntan a que su padre podría ser Philip Kane, el tío de Bruce Wayne.
Si eso se confirma, las implicaciones son considerables. No de forma explosiva, sino con esa sutileza que caracteriza a la mejor escritura de cómic: conectar personajes de segunda fila con el núcleo del universo de un modo que solo aprecias en retrospectiva.
La traición de Hal: Sinestro gana la primera mano
Saltar a 2016 es pasar de un misterio a una traición en carne viva.
John está atrapado dentro del coche siniestrado, y queda claro que Hal lo ha estrellado a propósito. ¿El motivo? Ha descubierto que existe un plan para reemplazarle. Sinestro ha conseguido justo lo que buscaba: empujar a Hal a tomar una decisión que ningún Green Lantern debería tomar jamás.
Esto es Sinestro en estado puro. Sin amenazas directas, sin choques físicos. Solo manipulación fina, milimétrica. En los cómics, Thaal Sinestro siempre ha sido más letal como estratega que como combatiente, y la serie está exprimiendo esa faceta a la perfección.
Mientras tanto, Zoe observa cómo arde el coche con John dentro. Fría, calculadora. La escena nos recuerda que, por muy humana que parezca en ciertos momentos, sigue siendo una Manhunter programada para cumplir su misión. Y eso no es un detalle menor.
Zoe y los Manhunters: cuando el lore cambia con criterio
El capítulo también profundiza en la historia de los Manhunters, y ahí encontramos diferencias interesantes respecto al material original.
En los cómics, los Guardianes de Oa destierran a los Manhunters cuando fallan en su cometido. En la serie, la explicación es más brutal y directa: un simple «toque de interruptor» los destruyó a todos. Zoe es la única superviviente.
Es un cambio que funciona, aunque no está exento de riesgos. Simplifica el lore sin traicionarlo y le da al personaje una carga dramática que necesita para sostenerse como antagonista. Dicho esto, entiendo a quien eche de menos la complejidad política de los Guardianes en el original; a veces esta clase de atajos narrativos vacían de matices a facciones que en la viñeta tenían mucho más recorrido.
También se establece una táctica nueva que no existía en los cómics: los Manhunters seducen e infiltran a «los más poderosos de cada comunidad». Una idea inquietante y muy contemporánea que convierte a Zoe en algo más cercano a un agente de inteligencia que a un robot asesino. Bastante más aterrador, si me lo preguntáis.
Easter eggs para los que leemos el cómic
Y ahora la parte que, lo reconozco, me tiene con la cabeza a pájaros desde que vi el episodio.
Los monitores hospitalarios donde aparecen los signos vitales de John no muestran cifras al azar: son referencias directas a los números #71, #98 y #24 de Green Lantern. Cada uno contiene elementos argumentales con relevancia directa en lo que ocurre en la serie. Recuerdo haber rebuscado esos tomos en la estantería solo para confirmarlo, y ese nivel de detalle es lo que separa una producción que respeta su material fuente de otra que se limita a adaptarlo por encima.
El rayo de luz azul con el que curan a John conecta con los poderes de los Blue Lanterns del cómic —que, entre otras cosas, tienen capacidades sanadoras ligadas a la esperanza—. Y la gota de sangre de Zoe cayendo sobre el ojo de John remite a los Red Lanterns, cuyas habilidades también están vinculadas a la sangre.
Hay más: el doble energético que proyecta Hal —su «holograma»— viene directamente de una habilidad del anillo en las viñetas. Y su escudo durante el enfrentamiento con Kerry también tiene base en el original.
La canción de cierre incluye la letra «blackest night», que cualquier lector reconocerá al instante como parte del juramento del Cuerpo. Confieso que se me escapó una sonrisa: es de esas frases que uno ha recitado mentalmente mil veces. Un guiño generoso para los de siempre, sin resultar hermético para el que llega nuevo.
Ahora bien, aquí hago una reserva. Tanta referencia acumulada empieza a pesar. Funciona porque el episodio está bien construido, pero existe el riesgo de que la serie confunda «densidad» con «acumulación», y termine lastrando su propio ritmo por querer premiar al fan en cada fotograma.
¿Conexión con Man of Tomorrow?
El detalle más especulativo —y también el más emocionante— es una referencia a múltiples soles que apunta al planeta Jekuul, conocido también como Nueva Krypton en ciertos arcos del cómic.
Si esto enlaza con Man of Tomorrow, la próxima película de Superman de Gunn, podríamos estar ante las semillas de una trama con Brainiac de un modo similar a los planes del General Zod en el papel. Son especulaciones, sí, pero Lanterns ha demostrado que no siembra referencias porque sí. Cada detalle cuenta.
El episodio 5 de Lanterns es exactamente la clase de televisión que el universo DC necesitaba: densa, bien construida y generosa con los fans sin excluir a los recién llegados. Cada traición pesa, cada guiño tiene sentido y cada pregunta sin respuesta te deja pidiendo el siguiente capítulo. Es de esos episodios que apetece rebobinar dos veces: una para disfrutarlo y otra para no perderte nada.
Lo que más me convence de la serie es que no intenta ser el mejor producto de superhéroes que hayas visto en tu vida. Intenta contar bien una historia, con personajes complejos y un universo que se siente vivo y coherente.
Y ahí está la clave de hacia dónde va este DCU. Donde otros intentos previos —pienso en aquellos titubeos de DC a mediados de los 2000— fracasaban por falta de rumbo, aquí hay una hoja de ruta y una confianza en el material que se nota. No es perfecto, pero es significativo. Y en el panorama actual, eso ya es mucho decir.