Así eligió Coogler al nuevo Black Panther — Feige lloró cuando lo supo

Coogler sabía desde el principio que David Jonsson sería el próximo Black Panther. La reunión secreta en un hotel, la decisión guardada durante meses, y Feige llorando cuando se lo confirmaron. Así se elige al sucesor de Chadwick Boseman.

✍🏻 Por Clara Domenech

julio 28, 2026
  • Ryan Coogler tenía clarísimo que David Jonsson (Alien: Romulus) sería el próximo Black Panther incluso antes de que Marvel abriera el proceso oficial de casting, tras una reunión secreta en un hotel.

  • Kevin Feige confesó que la decisión estuvo guardada bajo llave cinco o seis meses y que se le pusieron los pelos de punta cuando el director le llamó convencido: «He’s the guy, I felt it in my soul.»

  • Mi opinión: que un director se implique hasta este punto es la mejor señal posible, pero relevar un manto tan sagrado como el de Wakanda me genera tanto entusiasmo como respeto… y alguna duda sana.


Hay noticias de Marvel que se reciben con un «ah, qué bien» y hay noticias que te hacen soltar el móvil al suelo. Esta es de las segundas. Llevábamos meses especulando sobre el futuro de Wakanda, preguntándonos cómo iban a gestionar la llegada del nuevo Black Panther sin que se sintiese forzado, sin que pareciese un paso en falso. Y entonces, de golpe, en el Hall H de San Diego Comic-Con, Kevin Feige abre la boca y lo cambia todo.

Porque no es solo que hayan encontrado al actor. Es cómo lo encontraron. Y eso, amigos, es una historia que merece contarse bien.


Ryan Coogler es de esa clase de directores que no hacen nada por accidente. Lo demostró con las dos primeras películas de Black Panther, y lo volvió a demostrar este año con Sinners, que ha sido uno de los grandes eventos cinematográficos de la temporada. Así que cuando Feige cuenta que Coogler ya tenía en mente a su Black Panther mucho antes de que nadie le preguntase, no me sorprende en absoluto.

La historia oficial era sencilla: Marvel esperaría a que Sinners se estrenase, pasase por la campaña de los Oscar, y entonces arrancaría el proceso de casting. Todo muy ordenado, muy planificado. Pero Coogler, por lo visto, tiene su propio reloj interno.

Aproximadamente mes y medio antes de que comenzase ese proceso, el director llamó a Feige con una sola idea fija: ya había encontrado a su protagonista.


¿Y quién era ese protagonista? David Jonsson. Un nombre que los fans del cine de ciencia ficción ya conocen bien gracias a Alien: Romulus, donde demostró una presencia y una intensidad que no pasan desapercibidas. Coogler había visto su trabajo, había conectado los puntos, y tomó una decisión que en Marvel pocos se atreverían a tomar tan rápido: organizar una reunión secreta con él en un hotel antes de que nadie más supiera nada.

Feige describió la llamada que recibió después de ese encuentro con una frase que ya debería estar grabada en los anales del MCU: «He’s the guy, I felt it in my soul.» Y Feige, que lleva décadas en esto y que no es precisamente de los que se emocionan a la primera, admitió que se le pusieron los pelos de punta. Literalmente. «I got chills, and I got a little welled-up», dijo. Y entonces simplemente respondió: «Let’s do it.»

Ryan Coogler en el escenario de la Comic-Con presentando a David Jonsson como el nuevo Black Panther

Eso es confianza. Eso es lo que pasa cuando un estudio confía de verdad en su director.


El secreto se mantuvo durante cinco o seis meses. Cinco o seis meses en los que David Jonsson ya sabía que iba a ser el próximo Black Panther y no podía decírselo a nadie. Me pregunto cómo se vive eso. Tiene que ser una mezcla de euforia y ansiedad absolutamente surrealista.

El personaje que interpretará es el Príncipe T’Challa II, el hijo de T’Challa, que irá creciendo dentro de la historia para convertirse en el nuevo protector de Wakanda. Y aquí es donde a mí se me enciende la lucecita de lectora de cómics: el manto de la Pantera Negra ha cambiado de portador más veces de las que la gente cree. En las viñetas lo llevó Shuri durante una etapa memorable, e incluso T’Challa llegó a compartir protagonismo con otros guardianes del legado. Marvel lleva el ADN del relevo generacional en la sangre —de Steve Rogers a Sam Wilson, de Tony Stark a Riri Williams—, así que este movimiento no me pilla de nuevas. Me pilla, eso sí, con la ceja levantada.

Porque no os voy a mentir: los relevos de manto en el MCU me generan un respeto casi reverencial y, a la vez, cierto vértigo. Cuando funcionan, funcionan de maravilla. Cuando se hacen con prisa o por inercia, se notan un montón. Sustituir a un personaje tan icónico —y con una carga emocional tan brutal como la que arrastra este— no es tarea menor. Ojalá le den el tiempo y el cariño que merece.

Letitia Wright y Winston Duke volverán también, lo que da continuidad a todo lo construido desde Wakanda Forever, esa película que fue mucho más que una secuela: fue un duelo colectivo por Chadwick Boseman, y una de las apuestas más valientes que ha hecho Marvel en mucho tiempo.


La fecha está marcada: 15 de diciembre de 2028. Todavía queda mucho camino por recorrer, pero el punto de partida no podría ser mejor.

Porque al final, lo que hace especial esta historia no es solo que hayan fichado a un actor con talento. Es que hay un director que se implicó hasta ese punto, que no esperó a que el sistema hiciese su trabajo, que confió en su instinto y salió a buscar lo que necesitaba. Eso se nota luego en pantalla. Siempre.

Y yo, que conocí a los personajes de Marvel en papel mucho antes de que pisaran una sala de cine, y que llevo siguiendo el MCU desde el primer Iron Man, he aprendido a distinguir cuándo hay verdadero fuego detrás de un proyecto y cuándo hay solo marketing. Y os digo que esto huele a fuego del bueno. Coogler vuelve con todo. Jonsson llega con hambre. Y Wakanda, una vez más, tiene futuro.

Me apunto en primera fila… con las expectativas altas y el listón donde debe estar.


Crecí con los cómics de Marvel y me enamoré del MCU desde el primer “I am Iron Man”. Me encanta seguir teorías, analizar tramas y perderme en cada nuevo estreno, pero también sé cuándo algo no está a la altura. Disfruto del hype, pero escribo con criterio. Porque si no le exigimos al cine que mejore, ¿entonces para qué estamos aquí?

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