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Zach Cregger prepara The Flood, una película de ciencia ficción con dosis de terror que Warner Bros. y New Line Cinema estrenarán en cines el 11 de agosto de 2028.
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La cinta bebe espiritualmente de 2001: Una odisea del espacio de Kubrick, con una estructura narrativa poco convencional y la voluntad de formular grandes preguntas sobre lo humano y la inteligencia artificial.
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El proyecto surgió en apenas cinco días de creatividad febril, a raíz de una colaboración con Steven Spielberg y una frase de su mujer, la actriz Sara Paxton: «No hay nada más aterrador que quedar atrapado en el espacio».
Hay cineastas que se conforman con hacerte saltar del asiento. Y luego hay cineastas que quieren dejarte pensando en el pasillo, en el metro, a las tres de la madrugada cuando no consigues dormir. Zach Cregger, el director que nos incomodó con Barbarian, parece decidido a instalarse en la segunda categoría.
Su próximo trabajo, The Flood, no suena a continuación lógica de su filmografía. Suena a algo más ambicioso, más raro. Y el nombre que ha elegido invocar como referencia lo dice todo: Stanley Kubrick. En concreto, 2001: Una odisea del espacio. Eso, por sí solo, merece que nos detengamos un momento.
Una referencia que no es un accidente
Cregger ha sido claro: no está comparando su película con 2001. Pero sí reconoce que hay algo en esa obra de Kubrick que quiere atrapar. No la escala visual, no la frialdad estética. Sino esa rareza esencial. Esa sensación de estar viendo algo que no acabas de comprender del todo, pero que te deja frente a preguntas más grandes que tú.
«Es una película de terror», dice Cregger sobre 2001. Y tiene razón, aunque poca gente la clasifique así. El horror de HAL 9000 no nace de los efectos especiales. Nace de reconocer en esa inteligencia artificial algo inquietantemente humano, o de reconocer en nosotros algo inquietantemente mecánico. Esa ambigüedad es lo que mantiene viva a 2001 décadas después.
Que Cregger quiera trabajar en ese mismo registro es, como mínimo, toda una declaración de intenciones.
El origen de una idea en cinco días
La historia de cómo nació The Flood es casi tan interesante como la película misma.
Cregger tuvo la oportunidad de colaborar con Steven Spielberg y Amblin Pictures. El tiempo disponible para desarrollar una idea: cinco días. Lo que vino después fue, según sus propias palabras, una tormenta creativa frenética.
El detonante llegó de donde menos se espera. Una noche, viendo una película con su mujer, la actriz Sara Paxton, ella comentó casi de pasada que no hay nada más aterrador que quedar atrapado en el espacio.
Una frase. Una imagen. Y a partir de ahí, Cregger empezó a tirar del hilo.
¿Qué encontrarías en una nave abandonada? ¿Y qué habría más allá de eso? ¿Qué podría resultar todavía más extraño, todavía más perturbador? En ese ejercicio de escalar la rareza, dice que la película entera se le apareció de golpe.
Me resulta fascinante ese proceso. Es casi la lógica de la ciencia ficción especulativa: tomas una premisa simple y la estiras hasta que te devuelve algo que no esperabas. Me recuerda a esa noche en que pausé Arrival para apuntar una frase, convencido de que una idea pequeña podía contener un universo entero.
Una estructura que no sigue las reglas
The Flood no será una película de terror al uso. Cregger lo deja claro. Habrá secuencias de horror, sí, pero el conjunto responde más a la ciencia ficción, a lo perturbador, a lo extraño.
Tampoco tendrá la estructura que definió Barbarian o Weapons, con sus giros de perspectiva. Esta vez, la historia se desplegará de una manera que Cregger describe simplemente como «muy única». Admite que el proyecto le intimida, que aún está buscando la forma de ejecutarlo. Y añade que eso, para él, es buena señal.
Lo entiendo perfectamente. Las mejores ideas son las que todavía te superan un poco. Las que te obligan a crecer para poder contarlas.
De Netflix a Warner Bros.: una apuesta por el cine en sala
The Flood estaba destinada en un principio a Netflix. Cregger quiso llevarla a los cines. El resultado: ahora está en manos de Warner Bros. y New Line Cinema, con fecha de estreno para el 11 de agosto de 2028.
Por ahora no hay reparto confirmado. Cregger ha trabajado con frecuencia con actores como Austin Abrams y Justin Long, aunque de momento todo está por decidir.
Que alguien en 2025 cite 2001: Una odisea del espacio no como referencia estética sino como referencia emocional y filosófica dice mucho. Hay películas que envejecen. Y hay películas que se vuelven más actuales cuanto más tiempo pasa. La pregunta que planteó Kubrick sobre qué significa ser humano frente a una inteligencia que aprende, siente y decide es hoy más urgente que nunca.
Aquí es donde, para mí, la cosa se pone interesante. En 2025 ya convivimos con sistemas que redactan, que imitan voces, que sostienen conversaciones que a veces nos hacen dudar de quién hay al otro lado. Me pasó con Her: me quedé pensando en ella durante días, porque no hablaba de máquinas, sino de nosotros. Y esa misma sensación es la que Kubrick supo destilar mucho antes de que la tuviéramos delante.
The Flood aterriza en 2028. Puede que para entonces esa pregunta sea todavía más incómoda de responder. Y quizás sea justo eso lo que Cregger intenta capturar: no el miedo a lo desconocido, sino el miedo a reconocernos en ello.