- Sacha Baron Cohen protagonizará The Popinjay Cavalier, la primera obra teatral escrita y dirigida por Quentin Tarantino, con estreno previsto en el West End londinense en 2027.
- Se anuncia como una comedia de engaño y disfraz inspirada en los grandes épicos de capa y espada, y supone el debut oficial de Baron Cohen en el West End.
- Ambos tienen el presente ocupado: Baron Cohen recupera a Ali G el 23 de octubre con Ali G: Who Iz I?, y Tarantino estrena en cines The Further Mis-Adventures of Cliff Booth, secuela de Érase una vez en… Hollywood, el 25 de noviembre.
- 🎭 Opinión de Álex: Tarantino lleva décadas demostrando que el cine es, en esencia, diálogo y tensión. El teatro, en cierto modo, es la forma más pura de eso. Que dé el salto a las tablas no me sorprende; me parece casi inevitable.
Hay algo profundamente curioso en los creadores que no pueden quedarse quietos dentro de un solo medio. Como si una pantalla, por grande que sea, se les quedara pequeña.
Quentin Tarantino ha construido su leyenda en el cine. Pero el cine, al final, siempre ha sido para él un pretexto: lo que le importa es la palabra, el ritmo de una conversación, la tensión que se genera entre dos personas que hablan y no dicen lo que realmente piensan.
Eso, curiosamente, es exactamente lo que hace el teatro. Y quizás por eso la noticia no debería sorprender tanto como lo hace.
Una comedia de disfraces con nombres mayúsculos
Tarantino y Sacha Baron Cohen se unen para llevar al escenario del West End londinense The Popinjay Cavalier, una obra que el propio Tarantino ha escrito y que dirigirá en lo que supone su primera incursión en la dramaturgia.
La descripción oficial habla de «una ruidosa comedia de engaño y disfraz inspirada en los grandes épicos de capa y espada de la escena y la pantalla».
Pocos actores encarnan mejor que Baron Cohen esa idea del disfraz como herramienta de verdad. Borat, Bruno, Ali G… personajes construidos desde la máscara, que dicen más sobre la sociedad que muchos retratos directos.
Y aquí es donde el proyecto me atrapa por completo. La ciencia ficción lleva años obsesionada con esta misma pregunta: dónde acaba la máscara y empieza la persona. Los replicantes de Blade Runner o los anfitriones de Westworld nos inquietan precisamente porque sospechamos que la identidad quizá no sea otra cosa que un disfraz que hemos aprendido a llevar sin darnos cuenta.
Baron Cohen lleva media carrera explorando esa frontera sin necesidad de androides. Y va a asumir el papel protagonista, el del propio Popinjay Cavalier, en su debut oficial en el West End. No es poca cosa.
Tarantino y el escenario: una relación más larga de lo que parece
Lo que mucha gente ignora es que Tarantino no es del todo ajeno al mundo teatral.
En 1995, en plena efervescencia post-Pulp Fiction, apareció como actor en el revival de Broadway de Wait Until Dark, una obra de 1966, junto a Marisa Tomei.
Aquello fue una rareza, un experimento. Esto es otra cosa.
Esto es Tarantino decidiendo que tiene algo que decir en un formato diferente, y eligiendo hacerlo con todas las consecuencias: escribiendo, dirigiendo y contando con un actor que comparte su obsesión por los personajes construidos desde adentro hacia afuera.
El estreno está previsto para 2027 en Londres. Por ahora, no hay planes confirmados de que la producción salte al Broadway neoyorquino.
Dos carreras en movimiento
Mientras tanto, ambos tienen el presente bien ocupado.
Baron Cohen regresará a sus raíces con Ali G: Who Iz I?, disponible el 23 de octubre, donde retoma uno de sus personajes más icónicos para seguir diseccionando, desde la comedia absurda, las contradicciones culturales que tanto le interesan.
Tarantino, por su parte, tiene pendiente el estreno de The Further Mis-Adventures of Cliff Booth, una secuela de Érase una vez en… Hollywood que llegará a los cines el 25 de noviembre.
Es una vuelta al universo que le permitió hacer cine sobre el cine, sobre el mito y la nostalgia.
Hay algo que encuentro genuinamente estimulante en este proyecto, más allá del morbo de ver a dos nombres tan grandes compartiendo espacio creativo.
Es la idea de que el teatro, un formato milenario, sigue siendo el lugar al que los narradores vuelven cuando quieren encontrarse con lo esencial. Sin efectos especiales. Sin cortes de montaje. Solo palabras, cuerpos y la atención de un público en la oscuridad.
Tarantino lleva años demostrando que sus películas son, en el fondo, obras de teatro filmadas. The Popinjay Cavalier podría ser su forma más honesta de admitirlo.
Y con Baron Cohen como espejo deformante de la realidad, el resultado promete ser, como mínimo, una conversación que valdrá la pena tener.