DC

Supergirl fracasó en cines y arrasa en streaming. El problema fue Lobo

Supergirl fracasó en taquilla en junio. El 10 de septiembre llegó a HBO Max y se convirtió en el número uno de la plataforma. El auténtico problema no fue el rendimiento en cines, sino desaprovechar a Lobo en una película que no sabía qué hacer con él.

  • Supergirl fracasó en taquilla en junio, pero se convirtió en el número uno de HBO Max tras su estreno en la plataforma el 10 de septiembre.

  • el auténtico pecado de la película no fue su rendimiento en cines, sino desaprovechar a Jason Momoa como Lobo, uno de los personajes con más potencial de todo el catálogo de DC.

  • Kara Zor-El tiene futuro confirmado en el DCU: aparecerá en la próxima Man of Tomorrow, lo que demuestra que DC Studios sigue apostando por el personaje.


Hay algo que el universo DC lleva años enseñándonos: que el fracaso en taquilla no siempre es el final de la historia. Lo vimos con Batman v Superman, película que dividió al mundo pero que hoy tiene una legión de defensores que analizan cada fotograma. Lo vimos con la primera Wonder Woman, que llegó casi como una sorpresa.

Y podríamos remontarnos aún más atrás, a aquellos intentos fallidos de los 2000 —el Superman Returns de Singer o la eterna cancelación de proyectos que nunca despegaron— para entender que DC ha caído y se ha levantado más veces de las que recordamos. Desde los excesos de colores de Schumacher hasta la solemnidad de Nolan, esta franquicia sabe lo que es tropezar y reinventarse.

Y ahora, de una forma diferente pero igualmente reveladora, lo estamos viendo con Supergirl.

Porque resulta que la película protagonizada por Milly Alcock no necesitaba conquistas de taquilla para encontrar a su público. Solo necesitaba llegar a los sofás. Y eso, en pleno momento de transición del nuevo DCU, dice mucho más de cómo consumimos el cine de superhéroes de lo que podría parecer a primera vista.

Un tropiezo en los cines que nadie quería ver

Seamos honestos: Supergirl llegó a los cines en junio con unas expectativas razonables. El boom de Superman había generado un momentum interesante para el nuevo DCU de James Gunn, y la apuesta por Milly Alcock —a quien muchos conocemos por La Casa del Dragón— parecía un fichaje inteligente.

Pero la película no funcionó.

Los números en taquilla fueron decepcionantes, y la recepción crítica quedó en ese territorio incómodo del 53% en Rotten Tomatoes: ni suficientemente mala para convertirse en fenómeno de culto inmediato, ni suficientemente buena para generar entusiasmo. Un limbo que es, quizás, el peor sitio donde puede acabar una película.

¿Qué pasó? Hay varios factores sobre la mesa.

El problema es estructural, no solo económico

Es tentador culpar al precio de las entradas. Y sí, ver una película en el cine ya no es una decisión trivial económicamente. Si sabes que en dos o tres meses estará disponible en streaming, la ecuación cambia bastante.

A eso hay que sumarle que Supergirl llegó al mercado compitiendo directamente con Spider-Man: Brand New Day, lo cual es, seamos francos, una batalla complicada para cualquiera.

Pero sería demasiado cómodo echarle la culpa solo al contexto externo. Porque el guion tiene problemas reales.

Y el más doloroso, el que más me costó digerir como fan del personaje, tiene un nombre propio: Lobo.

Milly Alcock como Kara Zor-El en Supergirl, la pelicula de DC Studios que arraso en streaming tras su paso por cines

El desperdicio que más duele

Confieso que Lobo es uno de esos personajes que me marcó de lector. Ese mercenario intergaláctico, macarra y autoparódico que nació precisamente para reírse de los antihéroes hipermusculados de los 90, es de esas creaciones que en las viñetas funcionan como una bomba de relojería. Por eso, cuando anunciaron a Jason Momoa en el papel, se me escapó una sonrisa.

Sobre el papel, es una de esas ideas que suena genial en una reunión de desarrollo y que en pantalla debería explotar. El tipo es físicamente imponente, tiene carisma natural y Lobo es exactamente el tipo de personaje que puede elevar cualquier historia con la energía adecuada.

¿Y qué ocurrió? Que no se aprovechó.

La pregunta que me sigo haciendo es: ¿por qué Lobo no fue el villano principal? Una dinámica entre Kara Zor-El y un Lobo completamente desatado habría dado a la película una tensión y una identidad propias. Hay algo tremendamente interesante en el contraste entre la nobleza de Supergirl y el caos absoluto de un personaje como Lobo, y la película rozó esa posibilidad sin llegar a abrazarla del todo.

Es el tipo de decisión narrativa que, visto en retrospectiva, duele. Porque los ingredientes estaban ahí.

Cuando el streaming lo cambia todo

Y entonces llegó el 10 de septiembre.

Supergirl aterrizó en HBO Max y, casi de inmediato, se convirtió en el número uno de la plataforma. No solo eso: superó a la segunda película más vista —Practical Magic— casi en proporción de dos a uno. El público le da un 72% en Rotten Tomatoes con más de 5.000 valoraciones, una cifra que contrasta llamativamente con el frío recibimiento de los críticos.

¿Qué significa esto? Que hay un público para esta película. Que Milly Alcock conecta con la audiencia. Que Supergirl, con todos sus defectos, tiene algo que engancha cuando se le da la oportunidad de llegar a la gente en sus condiciones.

El streaming ha cambiado las reglas del juego para el cine de superhéroes. Ya no basta con medir el éxito solo en los primeros fines de semana de taquilla. La vida de una película se extiende, muta, encuentra nuevos espectadores.

El futuro de Kara en el DCU

Lo interesante es que el futuro del personaje no depende exclusivamente de estos números. Kara Zor-El tiene confirmada su aparición en Man of Tomorrow, lo que indica que DC Studios tiene planes para ella más allá del rendimiento de esta primera entrega.

Eso es una buena señal. Gunn y compañía parecen entender que construir un universo requiere paciencia, y que un tropiezo inicial no tiene por qué ser definitivo. Lanterns apunta a ser un éxito televisivo, The People v. Gorilla Grodd genera expectación… el DCU está en movimiento.

Y Kara, al parecer, forma parte de ese movimiento.

Al final, la historia de Supergirl es una de esas que el propio cómic de DC llevaría bien: una heroína que tropieza, que no tiene su mejor debut, pero que no desaparece. Que encuentra su momento. Que vuelve.

El streaming le ha dado lo que la taquilla no pudo: una audiencia real, una segunda oportunidad y, quizás lo más importante, datos concretos que demuestran que hay interés en el personaje. Ahora el trabajo es no desperdiciar eso. Porque si la siguiente vez tienen a Lobo bien utilizado, un guion a la altura y a Milly Alcock ya asentada en el rol… puede que la conversación cambie bastante.

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