Smallville construyó la Liga de la Justicia antes que nadie — y lo hizo mejor que DC

Smallville construyó la Liga de la Justicia antes de que nadie supiera cómo hacerlo, en episodios de bajo presupuesto y con actores que hoy llenan pantallas grandes. Veinte años después, sigue siendo el mejor modelo de universo compartido en televisión.

✍🏻 Por Mario Ortega

agosto 2, 2026
  • Smallville (2001-2011) fue una de las primeras adaptaciones televisivas del universo DC y sentó las bases de lo que después sería el modelo de los universos compartidos en pantalla pequeña.
  • Clark Kent encabeza el ranking no solo por su poder bruto, sino por llevar más tiempo que nadie domando sus habilidades kryptonianas.
  • La serie reunió a personajes tan distintos como Booster Gold, Martian Manhunter o Hawkman, construyendo un embrión de Liga de la Justicia mucho antes de que el cine lo normalizara.

💬 Opinión: Lo que más me fascina de Smallville en retrospectiva es que nunca llegó a llamar «Superman» a Clark durante casi toda su emisión, y esa decisión, que en su momento parecía una rareza, resultó ser narrativamente brillante. Era una serie sobre el proceso de convertirse en héroe, no sobre serlo ya.

📌 Dato curioso: Bart Allen tuvo que renombrarse de Barry a Bart por restricciones de licencias. Un recordatorio de lo caótico que era el panorama de derechos DC antes de que existiera cualquier plan cohesionado de universo compartido.


Hay series que, cuando las ves con los ojos del presente, te das cuenta de que estaban haciendo algo importante sin que casi nadie lo reconociera en su momento. Smallville es exactamente eso. Diez temporadas siguiendo a un Clark Kent en pleno proceso de convertirse en el hombre de acero, con todo lo que eso implica: dudas, errores, aprendizajes y una galería de personajes que hoy reconocemos como pilares del universo DC.

Elenco de héroes de la Liga de la Justicia en la serie Smallville

Y lo más llamativo no es Clark. Es el resto. Porque Smallville desfiló por pantalla con una colección de héroes que, bien mirada, es una Liga de la Justicia en estado larvario. Mucho antes de que el DCEU o el DCU actual lo pusieran de moda, esta serie ya estaba conectando personajes, tejiendo relaciones entre héroes y plantando semillas de un universo compartido. Si os interesa entender de dónde viene DC en televisión, el punto de origen obligatorio tiene nombre de pueblo de Kansas.

Antes de entrar en materia, un aviso: la serie funcionó durante años bajo la famosa regla de «no flying, no tights», esa premisa creativa que prohibía a Clark volar o vestir el traje. Esa autocontención, lejos de ser un lastre, obligó a la serie a definir a sus héroes por otra cosa que no fuera la estampa clásica. Y eso, curiosamente, hace este ranking más interesante de lo que parece.


Cuando el poder viene de una máquina o de un bastón

El escalón más bajo del ranking, el puesto número 10, lo ocupa Booster Gold, y tiene toda la lógica del mundo. Este viajero del tiempo procedente del siglo XXV llega en la temporada final con un traje futurista y un anillo de la Legión que le proporcionan todas sus capacidades. El problema de fondo es evidente: sin ese equipo tecnológico, Booster es simplemente un tipo con mucho ego que fracasó en su propia época.

Lo interesante es que la serie no lo maquilla. En los cómics, Booster siempre ha sido ese héroe de relaciones públicas, más preocupado por los patrocinios que por la gloria, y Smallville respeta ese matiz. Su arco tiene capas, pero en términos de poder intrínseco, está claramente en el último peldaño.

Un escalón por encima, en el puesto 9, encontramos a Stargirl, que también depende de un objeto externo —el Cosmic Staff— para volar, proyectar energía o moverse a velocidades sobrenaturales. Pero aquí hay una diferencia clave respecto a Booster: Stargirl sabe aprovechar esa herramienta al máximo. Su destreza y la versatilidad del bastón la convierten en una combatiente mucho más completa. No es lo mismo depender de la tecnología que dominarla de verdad.


El argumento definitivo a favor de no tener superpoderes

En el puesto 8, Green Arrow es, probablemente, el personaje que mejor ilustra por qué esta lista no es simplemente un ranking de quién puede levantar más peso. Oliver Queen no tiene ningún superpoder. Ni uno. Es un humano con un arco, unas flechas y un entrenamiento que roza lo inhumano. Y aun así, en Smallville planta cara a personajes que lo superan físicamente en casi todos los frentes.

Es el mismo principio que hace funcionar a Batman en los cómics desde hace décadas: la inteligencia táctica y la preparación convierten la ausencia de poderes en algo que no necesariamente es una desventaja. Ollie tiene ese filo, esa capacidad de anticiparse y encontrar soluciones donde otros solo ven fuerza bruta.

Me atrevo a decir que este Oliver Queen, interpretado por Justin Hartley, sentó un precedente que luego el Arrowverse recogería casi al pie de la letra. La plantilla del vigilante urbano sin poderes, con base secreta y trauma de origen, se ensayó aquí primero. Un recordatorio de que en el universo DC, la mente sigue siendo un superpoder.


La velocidad, el metal y la inmortalidad

En el puesto 7 llega Bart Allen —Impulse para los amigos, aunque todos sabemos que en esencia es un Flash— con una de las habilidades más devastadoras del universo DC: la supervelocidad. En Smallville aparece como un joven impulsivo con un potencial enorme que la serie apenas llega a rascar. El detalle histórico que muchos no conocen es que el personaje iba a llamarse Barry Allen originalmente, pero las restricciones de licencias obligaron al equipo de producción a cambiarle el nombre a Bart. Ese tipo de laberintos con los derechos era el pan de cada día en la era pre-DCEU.

Cyborg ocupa el puesto 6. Victor Stone sobrevivió a un accidente que debería haberle matado gracias a mejoras cibernéticas que le otorgaron fuerza sobrehumana, velocidad mejorada, capacidad de regeneración y la habilidad de interactuar con cualquier sistema tecnológico. Smallville lo trató con bastante dignidad para los estándares televisivos de principios de los 2000, algo que en aquella época no era tan habitual como cabría esperar.

Cuesta no comparar a este Victor con el que Ray Fisher encarnaría años después en la Liga de la Justicia. Donde el del cine cargaba con todo el peso emocional de la película, el televisivo era más funcional, casi un cameo de lujo. Pero ambos comparten esa misma idea: el hombre que lucha por no perder su humanidad bajo el metal.

Y luego está Hawkman, en el puesto 5. Carter Hall es, básicamente, inmortal. Una maldición ancestral lo condena a renacer vida tras vida, lo que significa que acumula siglos de experiencia en combate. Eso, sumado a una fuerza física considerable y la capacidad de volar, lo convierte en uno de los guerreros más difíciles de derrotar de toda la serie. No lidera en poder bruto, pero su veteranía es un multiplicador que pocos pueden igualar.


Aquaman y el Marciano: el penúltimo escalón

En el puesto 4, Aquaman suele ser el personaje más infravalorado de estas conversaciones, y Smallville no es una excepción. Arthur Curry no es solo «el que habla con peces», ese chiste fácil que arrastra desde hace décadas y que, seamos justos, Jason Momoa se encargó de enterrar en el cine. En la serie puede comunicarse con la vida marina, manipular el agua de formas tanto ofensivas como defensivas, y posee una fuerza física que lo sitúa muy por encima de la media. Como guardián de los océanos, tiene una presencia imponente que la serie supo aprovechar en sus apariciones, presentándolo además como un universitario surfero antes de asumir su destino como rey.

Pero el escalón más alto antes de llegar a los kryptonianos, el puesto 3, lo ocupa sin duda Martian Manhunter. J’onn J’onzz es, en el canon DC, uno de los seres más poderosos de toda la mitología: fuerza descomunal, vuelo, telepatía, intangibilidad y capacidad de metamorfosis, todo en un mismo paquete. Smallville le rinde justicia. Su arco en la serie es especialmente interesante porque durante mucho tiempo actúa en las sombras, velando por Clark desde que era un niño sin que nadie lo supiera. Cuando sus poderes son restaurados y se incorpora plenamente a la acción, queda meridianamente claro que estamos ante un personaje de una categoría completamente diferente.


La familia kryptoniana: y solo puede haber uno

En el puesto 2, Supergirl —Kara Zor-El, prima de Clark— llegó a la Tierra siendo ya adulta, a diferencia de su primo, que aterrizó siendo un bebé. Eso le otorga una conexión con Krypton y su cultura que Clark nunca tendrá, pero en términos de poder puro, ambos están prácticamente igualados. La luz solar amarilla de la Tierra la convierte en una kryptoniana de pleno rendimiento: fuerza, velocidad, visión calorífica, aliento gélido, todo el catálogo. Su incorporación a las temporadas finales fue una de las decisiones más acertadas de la producción.

Y sin embargo, Clark Kent está por encima, en el puesto 1. La explicación es sencilla y narrativamente elegante: Clark lleva más tiempo dominando sus poderes. La superfuerza fue la primera habilidad que se manifestó en él siendo todavía un niño, lo que le da un nivel de control y experiencia que Kara, a pesar de su formación kryptoniana, no puede igualar.

Diez temporadas construyendo a un héroe que nunca llega a llamarse oficialmente Superman hasta los últimos instantes de la serie. Esa elección narrativa, que a algunos les pareció una tortura —y os entiendo, ver la capa aparecer solo en el plano final de la serie es de un sadismo casi poético—, es en realidad lo que hace a este Clark Kent tan singular dentro de la historia del personaje. No vimos a un Superman. Vimos cómo se fabrica uno.


Revisitar Smallville hoy es un ejercicio fascinante de perspectiva. Esta serie hizo algo que pocos apostaban que podría funcionar: mantener a un superhéroe en antena durante diez años, construyendo un universo compartido con recursos limitados y una audiencia que todavía no había sido educada en el lenguaje de los crossovers y las ligas de héroes. Lo logró con desigual fortuna según la temporada —hay episodios de «monstruo de la semana» que tienen su encanto retro—, pero el arco general aguanta sorprendentemente bien.

Si sois fans del DC actual, de lo que está construyendo James Gunn, o si venís del lado Snyder, da igual el punto de la brújula DC desde el que os acerquéis: Smallville merece una revisión con ojos de adulto. No por nostalgia, sino por comprensión. Muchas de las conversaciones que tenemos hoy sobre cómo construir universos de superhéroes en televisión empezaron aquí, en un pueblo de Kansas, con un chico que todavía no sabía volar.


Valenciano de corazón, fan de DC y de los desayunos largos. Me gusta el cine que emociona, pero más aún el que te deja pensando.

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