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El cine de zombis pasó de 33 estrenos en 2008 a cifras mínimas, y en 2026 vuelve con menos títulos pero más interés, liderado por el Resident Evil de Zach Cregger.
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Twilight of the Dead completará la saga que George A. Romero dejó inacabada al morir, con Kate Beckinsale como protagonista y los hermanos Paz en la dirección.
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World War Z 2 con Brad Pitt y Edward Berger encabeza la lista, seguida de I Am Legend 2 con Will Smith y Michael B. Jordan y la tercera de 28 años después.
Hubo un tiempo en que no podías encender una pantalla sin tropezar con un muerto viviente. Después llegó la saturación, y el zombi pasó de ser un espejo incómodo a ser un chiste. Ahora el género parece respirar de nuevo, y no porque haya más películas, sino porque quizá haya menos y mejores.
Me interesa ese movimiento de péndulo. El zombi es, desde su origen, una criatura que sirve para hablar de otra cosa. Cuando deja de hacerlo, se queda en cáscara. Y el artículo de Screen Rant que repasa los proyectos zombis más esperados me ha dado pie a pensar en qué nos están queriendo contar los que vienen.
Del exceso al hambre
Los datos que recoge la fuente son elocuentes. A finales de los noventa se estrenaban un par de películas de zombis al año. En 2008 se llegó a un pico de 33, y el ritmo no volvió a las cifras de un solo dígito hasta 2021. En esa travesía por el desierto, el público tuvo que mirar a otros mercados, sobre todo al terror coreano, para encontrar algo con pulso.
En lo que va de 2026 se han estrenado cinco películas del género, y la que corona la lista es el Resident Evil de Zach Cregger. No hay secuelas confirmadas, así que la espera se llena con lo que viene. Estos son seis proyectos, en orden ascendente de expectación.
Los que están en el congelador
En sexto lugar está Dead Snow 3. Tommy Wirkola prometió cerrar su trilogía de nazis zombis con un Hitler muerto viviente, y es una promesa que resulta difícil de ignorar. No es cine cerebral, pero hay algo honesto en un género que se permite el exceso consciente. Eso sí, las noticias brillan por su ausencia.
El quinto puesto es para The Last Train to New York. No será un remake de Train to Busan, sino un spin-off pensado para el público occidental y ambientado en el mismo momento que el original. Timo Tjahjanto dirige, James Wan está ligado como productor, y el proyecto salió del calendario de Warner Bros en 2022. Todo sigue en suspenso.
El testamento de Romero
En cuarto lugar aparece Twilight of the Dead, y aquí la emoción es otra. George A. Romero sentó con La noche de los muertos vivientes las bases temáticas y visuales del género, con esa crítica social incrustada en la carne podrida. Antes de morir en 2017 trabajaba en el tratamiento de un cierre definitivo para su saga.
La película ignorará la continuidad de Diary of the Dead y Survival of the Dead, y retomará el destino de los zombis tras Land of the Dead. La historia transcurre en una isla tropical donde casi no queda vida humana y los dos últimos supervivientes se mueven entre bandos rivales de muertos. Su viuda, Suzanne Romero, mantiene vivo el proyecto. En mayo de 2026 los hermanos Paz sustituyeron a Brad Anderson en la dirección, con Kate Beckinsale como protagonista.
Hay algo conmovedor en terminar una obra que su autor ya no puede firmar. Para los puristas, es casi una cuestión de memoria.
Los grandes nombres
El tercer puesto es para 28 Years Later 3. La segunda parte de la trilogía de Alex Garland no recuperó su presupuesto en taquilla, pero la crítica fue muy buena, con más de un 90% en Rotten Tomatoes. Sony dio luz verde igualmente. Vuelve Cillian Murphy, Danny Boyle suena para la dirección, y la historia de Jim se completará. Una saga que ya demostró que no teme romper su propia fórmula merece ese cierre.
En segundo lugar, I Am Legend 2. Will Smith vuelve junto a Michael B. Jordan, y lo hace porque el final alternativo de la película de 2007 es ahora canon. Robert Neville no muere en su última resistencia, sino que vive un par de décadas y ve cómo la naturaleza reclama la Tierra. Akiva Goldsman escribe el guion y ha insinuado una fuerte influencia de The Last of Us. También ha admitido dificultades en el arranque de la producción, lo que obliga a la prudencia.
Y en primer lugar, World War Z 2. La original tuvo una producción caótica, con reescrituras y un tercer acto descartado. La secuela, con David Fincher y Brad Pitt, se vino abajo cuando Paramount cortó el proyecto por el presupuesto. Ahora, a finales del verano de 2026, resurge con Pitt y Edward Berger, el director de Cónclave. Será una película distinta a la que imaginó Fincher, pero ver cómo ha sobrevivido el mundo al brote, con más material de la novela, es una oportunidad enorme.
Qué dice todo esto
Casi todos estos proyectos miran hacia el después. Un mundo que ya ha caído y que intenta reconstruirse, o terminar de despedirse. Es un giro curioso: el zombi deja de ser solo el miedo al contagio y pasa a ser la pregunta por lo que queda cuando el apocalipsis ya es paisaje.
Quizá por eso el género no muere del todo. Un muerto que camina siempre nos sirve de espejo, y mientras alguien tenga algo que decir con él, seguirá levantándose.

