Críticas

La Carrie de Flanagan es demasiado buena para ser Carrie

Flanagan traslada a Carrie al presente y la convierte en una chica bondadosa que nunca cede a la rabia. La crítica de Discussing Film le da dos estrellas sobre cinco: sin caída no hay tragedia.

  • Carrie, la serie de Mike Flanagan para Prime Video, traslada la novela de Stephen King al presente y la estira hasta ocho episodios, con un plan de tres temporadas.

  • La crítica de Discussing Film le da dos estrellas sobre cinco: su Carrie es bondadosa hasta el final y nunca se rompe, lo que desactiva la tragedia.

  • El reparto, con Summer H. Howell, Samantha Sloyan y Siena Agudong, brilla, pero la segunda mitad se alarga y el clímax no tiene el impacto que necesita.

Hay historias que funcionan como un espejo roto: si intentas recomponerlas con demasiado cuidado, dejas de ver lo que reflejaban. Algo así parece haberle ocurrido a Carrie, la serie de Mike Flanagan para Prime Video, según la crítica de Tyler Taing en Discussing Film. Una reseña dura, de dos estrellas sobre cinco, que merece una lectura pausada.

Un director hecho a la medida de King

Flanagan no llegaba a esto como un recién llegado. Sus adaptaciones de Gerald’s Game, Doctor Sleep y The Life of Chuck han sido muy celebradas por captar la luz, la oscuridad y las rarezas del universo de Stephen King. Aun así, el anuncio de su primer proyecto con Amazon MGM generó cautela: la primera novela publicada de King, y una película de Brian De Palma de 1976 que muchos consideran definitiva.

La serie decide alejarse de esa referencia. Abandona los años setenta, traslada la historia a un presente atravesado por lo sociopolítico y la estira hasta ocho episodios. Flanagan ha contado, además, que tiene un plan de tres temporadas si Amazon da luz verde.

La Carrie del siglo XXI

La premisa se mantiene reconocible. Carrie White (Summer H. Howell) crece en una ciudad ficticia de Maine, protegida del mundo por un padre fanático religioso y por su madre, Margaret (Samantha Sloyan). Con la muerte del padre, debe enfrentarse a la vida normal de una adolescente. La menstruación traumática, la crueldad de sus compañeros y una madre asfixiante le despiertan poderes telequinéticos.

Llega entonces la amistad con Sue Snell (Siena Agudong) y el choque con Chris Hargensen (Alison Thornton), que acosa a Carrie desde una cuenta de Instagram al estilo Gossip Girl llamada «Carrie Red». Todo conduce, como era de esperar, a la noche del baile.

El problema: una Carrie que no se rompe

Según la reseña, aquí está el nudo. Para que una chica tan aislada tenga sentido en la era de las redes, la serie le inventa un pasado nuevo. Y la convierte en alguien ingenuo y bondadoso, casi una princesa Disney que descubre el mundo con ilusión.

Sobre el papel, mostrar a Carrie más allá del sufrimiento no es mala idea. Funcionaría si viéramos su deslizamiento hacia la rabia. Pero esa transformación no llega: sigue siendo un corazón de oro hasta el final. Y una tragedia en la que la víctima nunca se quiebra deja de ser tragedia.

El hilo de «Carrie Red» retrata con acierto la hostilidad entre padres, hijos y profesorado, algo muy reconocible hoy. Pero el precio es alto: al final de la temporada, la mayoría de los estudiantes se ponen de su lado. Sin marginación, el personaje pierde su razón de ser. Y el clímax, dice el crítico, le quita aún más capacidad de acción.

Un gran reparto al servicio de poco

No todo es reproche. Howell se esfuerza y brilla incluso cuando el guion la deja sola. Agudong aporta calidez, Sloyan construye una Margaret que es a la vez amor y crueldad en su forma torcida de ser madre, y Thornton evita que Chris sea una caricatura del mal. Hay muchas mujeres con personalidad propia.

El piloto es fuerte y los primeros episodios sostienen la atención. Pero en la segunda mitad se nota que una de las novelas más breves de King ha sido estirada, y las ideas dispersas no llegan a pagar. El final, que debería ser el golpe, no golpea. Y para colmo, lo peor se presenta como preparación de una posible segunda temporada.

Cuando la virtud se vuelve defecto

La tesis más sugerente de la reseña es esta: Flanagan es demasiado sentimental para esta novela. Su empatía y su afán de catarsis han hecho única su voz en un género dominado por la crueldad. Aquí, sin embargo, ese rasgo juega en contra. Quiere tanto a sus personajes que prefiere a la Carrie que elige la bondad frente a la oscuridad antes que a la que, tras ser maltratada, termina cediendo a ella.

Se entiende el impulso: ofrecer consuelo y esperanza a adolescentes que viven una realidad difícil, con una heroína que mantiene la dignidad ante el dolor. Pero quizá Carrie no sea el vehículo para ese mensaje. Para el crítico, el resultado se parece menos a un homenaje que a una traición.

Me quedo con la pregunta de fondo, que va más allá de esta serie: ¿hasta qué punto podemos suavizar una historia sobre la crueldad sin vaciarla? A veces adaptar es decidir qué dolor merece quedarse. Todos los episodios están disponibles en Prime Video desde el 7 de octubre, y ahí, como siempre, cada espectador dirá la última palabra.

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