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Antes de Digger, Cruise ya sobrevivió a críticas mucho peores

Digger ha llegado con un 51% y pronósticos de fracaso, pero la filmografía de Cruise está llena de películas que la crítica despreció y el tiempo acabó rescatando. Una película rara no siempre es una película fallida.

  • Digger, la sátira climática de Iñárritu con Tom Cruise como magnate petrolero, ha llegado con un 51% en Rotten Tomatoes y previsiones de fracaso en taquilla.

  • Cocktail (11%), Legend (34%) y Days of Thunder (38%) puntuaron peor que Digger y hoy son títulos queridos o de culto dentro de su carrera.

  • Un porcentaje mide la acogida en un momento concreto, no cómo envejecerá una película, y Cruise es un buen ejemplo de que arriesgarse merece la pena.

Hay películas que nacen con el veredicto ya escrito. Salen al mundo, la crítica las pesa en una semana y el número que les cuelga, ese porcentaje de Rotten Tomatoes, parece una sentencia firme. Pero el tiempo es un revisor más lento y, a veces, más justo.

Lo recuerdo a propósito de Digger, la sátira climática de Alejandro González Iñárritu con Tom Cruise convertido en un magnate petrolero envejecido, fuera de forma, bajo kilos de prótesis y al borde de la manía. Ha aterrizado con un 51% y con pronósticos de fracaso en taquilla. Para muchos es un golpe a su carrera. Yo prefiero verlo como una pregunta: ¿qué hace una estrella cuando se cansa de repetirse?

Un actor que no siempre juega a lo seguro

Cruise lleva una década asociado a blockbusters que encajan con su imagen. Pero basta mirar su filmografía para ver que de vez en cuando se sale del carril. Ahí están Tropic Thunder o Rock of Ages, y ahora Digger. Es un actor que, de cuando en cuando, quiere probar músculos que no usa.

Además, su relación con la crítica nunca ha sido tan plácida como suele suponerse. Hay suspensos merecidos, desde luego: La momia fue un tropiezo difícil de defender y Jack Reacher: Nunca vuelvas atrás se hundió con una trama floja. Pero los fracasos de verdad son raros en una carrera tan larga. Y varias de sus películas más queridas puntuaron bastante peor que Digger.

Cocktail: la superficie que esconde un vacío

Con un 11%, Cocktail es la película peor valorada por la crítica de toda su carrera. Roger Donaldson firmó una historia muy de los ochenta: Brian Flanagan renuncia a la vida gris de las escuelas de negocios para ser el barman más cool de Nueva York y abrir su propio local.

Es una trama mínima, sí, pero simple no significa mala. Esa sencillez es el vehículo de un Cruise carismático que ofrece una interpretación más profunda de lo que aparenta, con una superficie brillante que tapa un vacío emocional. El público fue más benévolo, con un 58%, y los premios Razzie fueron implacables: se llevó dos de las cuatro nominaciones, incluida la de peor película. Un dato casi poético es que Cruise se convirtió en el único actor con un Oscar a la mejor película (por Rain Man) y el Razzie principal en el mismo año.

Legend: ambición demasiado adelantada

Con un 34%, Legend lo tuvo todo en contra. Ridley Scott, fantasía oscura, Cruise como héroe limpio y sincero, y una interferencia del estudio que dejó marcas. La crítica estadounidense la despachó como puro estilo sin sustancia.

Lo que esas miradas cínicas no vieron es que Legend era un acto de ambición pura. Su aire onírico fue una decisión creativa deliberada, convertida en reproche, y con los años la película se ha ganado el estatus de culto. Hoy, con una propuesta así, muchos ejecutivos se pelearían por firmarla. Hace cuarenta años, en cambio, se la acusó casi de acabar con el género.

Tim Curry, como el Señor de la Oscuridad, sigue siendo una delicia, y su maquillaje continúa entre los mejores que ha dado el cine. El montaje del director mejora la versión de cine, pero incluso sin él la película merecía mucha menos inquina.

Days of Thunder: el molde de todo un género

Con un 38%, Days of Thunder fue la duodécima película más taquillera de 1990 en Estados Unidos. La crítica, sin embargo, no compró la idea de un Top Gun sobre un circuito de carreras. Y ahora Cruise ha confirmado que prepara una secuela, lo que dice bastante sobre la salud de la franquicia.

Desde la muerte de Tony Scott la película ha sido reevaluada con más cariño, aunque sigue en la zona «podrida». Me parece desproporcionado. Es una aplicación gloriosa de la fórmula de acción de Scott, apoyada en el encanto de Cruise. Y lo del paralelismo con Top Gun, más que un defecto, es una virtud. Cualquier buena película de carreras posterior a 1990 bebe, de un modo u otro, del esquema que fijó esta.

Lo que nos dice un porcentaje

Un porcentaje mide cuántos críticos dieron el visto bueno a una película en un momento concreto. No mide lo que esa película hará con el paso de los años, ni cómo dialogará con las que vengan después. Ni siquiera dice qué intentaba hacer.

No sé si Digger acabará siendo rescatada, y no pretendo asegurarlo sin haberla visto envejecer. Lo que sí sé es que la historia de Cruise ofrece suficientes casos de películas despreciadas que se volvieron queridas como para ser prudentes con el drama. Una película rara, torpe o difícil de clasificar no siempre es una película fallida. A veces es una que llega antes de que sepamos cómo mirarla.

Quizá ese sea el mejor argumento a favor de que un actor de su categoría se arriesgue: si siempre juega a lo seguro, nunca habrá nada que el tiempo pueda rescatar.

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