Milly Alcock NO VIO Wonder Woman para Supergirl (y quizá sea lo mejor)

Milly Alcock, la nueva Supergirl, genera controversia al hablar del fandom tóxico y la «apropiación enfermiza del cuerpo de las mujeres». La actriz admite no haber visto Black Widow, Captain Marvel ni Wonder Woman. La película llega el 26 de junio de 2026.

✍🏻 Por Iván Salcedo

mayo 22, 2026

• Milly Alcock, la nueva Supergirl de DC Studios, ha generado polémica al hablar sobre el fandom tóxico y la «apropiación enfermiza del cuerpo de las mujeres» en internet.

• La actriz admite que no ha visto Black Widow, Captain Marvel ni Wonder Woman para preparar su papel, lo cual puede ser un error o una bendición disfrazada.

• Supergirl llegará el 26 de junio de 2026 con un presupuesto de 200 millones de dólares, y Alcock repetirá en Man of Tomorrow en 2027.


Mirad, lo voy a decir claro: estoy hasta las narices de que cada puto estreno de superhéroes venga acompañado de un circo mediático sobre trolls, haters y fandom tóxico. ¿Sabéis qué? Que sí, que existen. Que internet está lleno de gente con demasiado tiempo libre. Pero joder, ¿de verdad vamos a dedicar más tiempo a hablar de cuatro cuentas anónimas de Twitter que de la película en sí?

Porque Milly Alcock, la nueva Supergirl de DC Studios, lleva semanas en el ojo del huracán por sus comentarios sobre el fandom. Y yo aquí sigo esperando que alguien me hable de Krypto, de Lobo, de qué coño va a hacer Craig Gillespie con esta historia.

Pero bueno, aquí estamos. Porque resulta que en Hollywood ahora lo que vende no es la visión del director ni la narrativa épica, sino el drama de redes sociales. Y eso, amigos, es síntoma de que algo va muy mal en esta industria.

Cuando Warner y DC deberían estar vendiendo una película con 200 millones de presupuesto hablando de personajes, de mitología kryptoniana, de cómo van a construir este universo después del éxito de Superman (600 millones en taquilla, por cierto), resulta que lo que acapara titulares son las declaraciones de la protagonista sobre trolls.

Bienvenidos al cine moderno, donde el marketing es reaccionar a la mierda de internet en lugar de crear algo memorable.


Vamos al grano. Milly Alcock, que se hizo un nombre en House of the Dragon, es la nueva Supergirl. La peli llega en junio de 2026, y forma parte del nuevo universo DC que James Gunn y Peter Safran están construyendo. Hasta aquí, todo bien.

El problema empezó cuando Alcock habló en una entrevista sobre cómo la gente desarrolla una «apropiación enfermiza del cuerpo de las mujeres» en internet. Y claro, se lió parda.

Lo gracioso es que la actriz ni siquiera dijo «hombres». Dijo «gente». Pero los trolls se pusieron como motos igualmente. Y ella, con toda la razón del mundo, respondió: «Ni siquiera dije ‘hombres’, dije ‘gente’. Y se enfadaron tanto que básicamente me dieron la razón».

Touché. Porque efectivamente, cuando tu reacción a que alguien critique el comportamiento tóxico es ponerte a insultar desde una cuenta anónima, estás demostrando exactamente el punto que intentaban hacer.

Pero aquí viene mi problema: ¿por qué estamos hablando de esto en lugar de hablar de la puta película?

Porque yo lo que quiero saber es qué tipo de Supergirl vamos a ver. Quiero saber si van a respetar la mitología del personaje o si van a hacer otra reinvención «moderna» que se carga todo lo que funciona. Quiero saber cómo van a integrar a Lobo, interpretado por Jason Momoa.

Quiero saber si Craig Gillespie, que viene de hacer I, Tonya y Cruella, va a aportar algo interesante visualmente o si va a ser otro producto corporativo sin alma. Porque Gillespie tiene talento para el diseño de producción, pero ¿puede crear la épica visual que necesita un personaje como Supergirl?

Cuando Snyder hizo Man of Steel, cada plano era una declaración de intenciones. La paleta de colores, la composición, la forma en que la cámara seguía a Clark en su primer vuelo. Eso es lenguaje cinematográfico. Eso es narrativa visual. ¿Va a tener Gillespie esa ambición o vamos a ver otra película de superhéroes plana y olvidable?

Pero no. Estamos hablando de trolls.


Y luego está el tema de la preparación. Alcock admitió en la misma entrevista que no ha visto Black Widow, Captain Marvel ni Wonder Woman. Ni una. Cero. Nada. Y reconoce que «probablemente no es genial», pero sugiere que quizá no importe si conecta con el personaje y la historia.

Mirad, aquí tengo sentimientos encontrados.

Por un lado, entiendo que no quieras contaminarte con otras interpretaciones. Cuando Snyder hizo Man of Steel, no estaba intentando copiar a Donner. Estaba creando su propia visión, su propio lenguaje visual, su propia mitología. Y eso es lo que hace grande al cine de autor: la valentía de hacer algo diferente, de no mirar atrás.

Pero por otro lado, joder, estamos hablando de un género. Y los géneros tienen códigos, tienen lenguaje, tienen referencias que funcionan. No ver Wonder Woman cuando vas a interpretar a otro icono femenino de DC me parece, como mínimo, curioso.

Aunque, siendo sinceros, si no ver esas películas significa que Alcock va a hacer algo completamente distinto y personal, igual es lo mejor que le podía pasar a este proyecto. Porque las tres películas que menciona son productos corporativos bastante olvidables.

Wonder Woman tiene sus momentos, pero se desinfla en el tercer acto. Captain Marvel es puro cartón. Y Black Widow llegó tarde y mal. Así que igual no verlas es una bendición disfrazada. Igual lo que necesita Supergirl es precisamente no parecerse a ninguna de esas.


Lo que sí sabemos es que no vamos a ver el traje completo de Supergirl durante toda la película. Alcock adelantó que Kara va a pasar bastante tiempo con la chaqueta y la camiseta que se ven en los tráilers. Es un viaje del personaje, una evolución.

Y eso, al menos, suena prometedor. Porque significa que están intentando contar una historia de transformación, no solo poner a alguien en un traje ajustado y que vuele.

Visualmente, esto puede ser interesante. La evolución del vestuario como metáfora del viaje del héroe. Snyder lo hizo con Superman: el traje kryptoniano no era solo un disfraz, era un símbolo de identidad, de aceptación. Si Gillespie entiende esto, si usa el vestuario como lenguaje narrativo y no solo como merchandising, puede funcionar.

El reparto incluye a Matthias Schoenaerts, Eve Ridley, David Krumholtz, Emily Beecham y, como ya he dicho, Jason Momoa como Lobo. Y DC Studios ya ha confirmado que Alcock volverá en Man of Tomorrow en 2027. Peter Safran dijo que es «una parte importante de lo que estamos haciendo».

Así que esto no es un one-shot. Es el comienzo de algo más grande.


Y aquí es donde me pongo serio. Porque DC tiene una oportunidad de oro.

Superman funcionó. 600 millones en taquilla no es moco de pavo. La gente quiere ver este universo. Quiere creer en estos personajes. Pero para que funcione de verdad, necesitan dejar de lado el ruido de internet y centrarse en lo importante: contar historias épicas con peso emocional y narrativa visual potente.

No me malinterpretéis. Entiendo que Alcock tenga que lidiar con trolls. Entiendo que sea frustrante. Pero cuando dedicas más tiempo a hablar de haters que de tu personaje, estás dejando que ellos controlen la narrativa. Y eso es exactamente lo que no deberías hacer.

Warner cometió ese error con el Snyderverso. En lugar de defender la visión de un autor, reaccionaron al ruido. Cambiaron de rumbo. Mutilaron Justice League. Y el resultado fue un desastre que tardaron años en arreglar.

Gunn tiene ahora la oportunidad que Warner le negó a Snyder: construir algo épico sin que los ejecutivos metan las narices cada cinco minutos. Tiene libertad creativa. Tiene presupuesto. Tiene un universo en construcción.


Al final, todo esto me recuerda por qué el cine de autor es tan importante. Porque cuando tienes una visión clara, cuando sabes exactamente qué historia quieres contar y cómo quieres contarla, el ruido de fondo desaparece.

Snyder lo sabía. Nolan lo sabía. Gunn, con suerte, también lo sabe.

Supergirl tiene potencial. Tiene presupuesto, tiene una actriz con talento, tiene a Lobo y a Krypto, tiene un universo en construcción detrás. Lo que necesita ahora es que todos —actores, directores, estudios y sí, también fans— se centren en lo que importa: hacer una película cojonuda que nos haga sentir algo.

Porque al final, eso es lo único que queda cuando se apagan las luces y se cierra Twitter. La película. Y más vale que sea buena, porque si no, los trolls van a ser el menor de sus problemas.

Gunn tiene una oportunidad que Warner le negó a Snyder: construir algo épico sin interferencias corporativas. Que no la cague.


Soy un apasionado del cine de autor y creo firmemente en las visiones arriesgadas, no en los productos hechos por comité. Sí, pienso que Zack Snyder fue incomprendido. Sí, Batman v Superman es una obra mayor. Si eso te molesta… probablemente no te guste lo que escribo. Pero si te intriga, quédate. Prometo argumentos, no gritos.

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