Cine

Gremlins 3 se retrasa hasta octubre de 2028 y es mejor noticia de lo que parece

Warner mueve Gremlins 3 del 19 de noviembre de 2027 al 6 de octubre de 2028. Chris Columbus dirige, Spielberg produce y Hannah Marks firma el guión definitivo. Diez meses más de trabajo en una secuela que llega 38 años después no parecen un problema.

GREMLINS, 1984, (c) Warner Brothers/courtesy Everett Collection
  • Warner Bros. ha retrasado Gremlins 3 del 19 de noviembre de 2027 al 6 de octubre de 2028, casi diez meses más tarde de lo previsto.

  • Chris Columbus dirige y produce, con Steven Spielberg como productor ejecutivo y Hannah Marks firmando el guion definitivo.

  • La Gremlins original de 1984 recaudó 212 millones de dólares con solo 11 de presupuesto y fue uno de los catalizadores directos de la clasificación PG-13 en Estados Unidos.


Hay franquicias que no mueren. Solo hibernan. Y hay algo inquietante en ello: la cultura pop, como los propios gremlins, tiene la capacidad de multiplicarse cuando menos te lo esperas, de aparecer donde no la invitaste, de ignorar las reglas que tú mismo dictaste.

La noticia de que Gremlins 3 vuelve a moverse en el calendario de Warner Bros. no es solo un ajuste de fechas. Es un recordatorio de que ciertos relatos tienen una vida que trasciende a sus propios creadores.

La pregunta que me hago no es si la película llegará. Llegará. La pregunta es qué vendrá a decir. Porque el cine de género —cuando funciona de verdad— no habla de monstruos ni de caos. Habla de nosotros. Y en ese sentido, la saga Gremlins tiene mucho más potencial del que quizás se le ha reconocido nunca.

Un retraso que huele a proceso

Warner Bros. ha confirmado que Gremlins 3 no llegará a las salas el 19 de noviembre de 2027 como estaba previsto. La nueva fecha es el 6 de octubre de 2028, casi diez meses después.

No hay declaraciones oficiales sobre los motivos. Pero en la industria, los retrasos suelen responder a una de dos cosas: una producción más compleja de lo esperado, o la decisión de dar más tiempo al guion para que respire.

Cualquiera de las dos me parece, de entrada, una buena señal.

El equipo que está detrás

El proyecto lo anunció David Zaslav, consejero delegado de Warner Bros. Discovery, durante una llamada con inversores en 2025. Desde entonces, el equipo creativo ha ido tomando forma.

Steven Spielberg regresa como productor ejecutivo a través de Amblin Entertainment, acompañado de Kristie Macosko Krieger y Holly Bario. La dirección y la producción recaen sobre Chris Columbus, que conoce bien el peso de resucitar franquicias queridas: fue él quien puso a Harry Potter delante de una cámara por primera vez (repasamos su fichaje en nuestra cobertura del anuncio oficial).

Hannah Marks se encarga del guion, partiendo de un borrador previo del propio Columbus junto a Zach Lipovsky y Adam Stein. Completan el equipo Michael Barnathan y Mark Radcliffe, de 26th Street Pictures.

Por ahora no hay título oficial, ni sinopsis, ni reparto confirmado. Prácticamente una pantalla en negro.

Lo que el original rompió

Estudios de Warner Bros. en Burbank, California, sede de la productora de Gremlins 3
Los estudios de Warner Bros. en Burbank (California), donde se está gestando el retraso de Gremlins 3 hasta octubre de 2028.

Conviene recordar por qué Gremlins importa más allá de la nostalgia.

La película de Joe Dante, estrenada en 1984, no era simplemente una historia de bichejos traviesos. Era una sátira del consumismo americano envuelta en papel de regalo navideño. Un juguete que nadie debería haber comprado, unas instrucciones que nadie leyó, unas consecuencias que nadie previó.

No es difícil leerla como una metáfora de cómo las sociedades adoptamos tecnologías sin entender del todo lo que traen consigo. Y aquí está lo inquietante: esa lectura envejece hacia delante. Hoy alimentamos algoritmos e inteligencias artificiales sin haber leído tampoco las instrucciones, esperando que no se mojen, que no coman después de medianoche. La misma sensación que me dejaron Her o algún episodio de Black Mirror: la criatura no es el problema; el problema es lo que hacemos con ella.

Recaudó 212 millones de dólares con apenas 11 de presupuesto. Y fue una de las películas que impulsó directamente la creación de la clasificación PG-13 en Estados Unidos. No muchas comedias de terror pueden decir que cambiaron la forma en que Hollywood etiqueta sus propias películas.

La secuela de 1990, Gremlins 2: The New Batch, fue un ejercicio de cine que se miraba a sí mismo y que el gran público no supo leer en su momento. Solo recaudó 41 millones, pero con los años se ha reivindicado como una de las propuestas más valientes y autocríticas de su época. Una película que se burlaba de sí misma antes de que eso fuera tendencia.

¿Qué puede decir una tercera parte?

Esa es la gran pregunta. Y la más difícil de responder sin datos.

No me preocupa si tendrá efectos suficientes ni si aparecerá alguien reconocible en el reparto. Me pregunto si el equipo ha encontrado algo que merezca la pena decir en 2028. Si hay una idea detrás del espectáculo.

Spielberg lleva décadas navegando entre el entretenimiento y el peso emocional, algo que admiro especialmente en sus producciones más especulativas. Columbus sabe construir mundos que se sienten habitados. Y Marks tiene un historial que no rehúye la profundidad. Todo eso es prometedor.

Pero la nostalgia es una trampa que se disfraza de homenaje. Y las mejores relecturas son las que llegan con algo nuevo bajo el brazo, no solo con caras conocidas.


Octubre de 2028 está aún lejos. Y quizás eso sea lo más honesto que puede hacer un proyecto así: tomarse el tiempo que necesita antes de presentarse. Las mejores ideas no llegan cuando se las convoca. Maduran.

Me quedo con la esperanza de que Gremlins 3 recuerde qué hizo grande al original: no el caos en sí, sino lo que ese caos revelaba sobre quiénes somos. Porque si algo han demostrado los años, es que los gremlins no atacan casas. Atacan sistemas. Y eso, en el mundo en que vivimos, sigue completamente vigente.

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