- La odisea, de Christopher Nolan, se convierte en la película más taquillera de la historia de Universal Pictures con 1.680 millones de dólares recaudados en todo el mundo.
- Charlize Theron, presente en el evento para celebrar el hito, desvió la atención hacia su fundación CTAOP, que recaudó más de un millón de dólares para combatir el feminicidio y la violencia de género en Sudáfrica.
- CTAOP lleva casi dos décadas en activo: ha llegado a 4,8 millones de jóvenes y ha distribuido 16,5 millones de dólares en subvenciones a organizaciones locales de base.
- Opinión de Álex: Que una de las caras más reconocibles de Hollywood elija hablar de feminicidio cuando el mundo solo quiere hablar de taquilla dice más sobre el estado de las cosas que cualquier cifra de recaudación.
- Theron también confirmó su regreso como la villana Cipher en Fast Forever, la entrega definitiva de la saga Fast & Furious.
Hay momentos en los que el cine y la realidad colapsan en un mismo espacio de una forma que resulta casi imposible de ignorar. No me refiero a la habitual confusión entre ficción y verdad, sino a algo más sutil: el instante en que el espectáculo y la urgencia humana comparten escenario, y de repente ya no sabes muy bien en cuál de los dos deberías fijar la mirada.
Eso fue, en esencia, lo que ocurrió en el backlot de Universal Pictures hace unos días. Por un lado, una cifra histórica que entra en los libros del cine. Por otro, una mujer que podría haberse limitado a sonreír para las cámaras y eligió, en cambio, hablar de algo que duele de verdad.
El contraste no es casual. Es exactamente el tipo de tensión que vale la pena explorar.
Una cifra que entra en los libros de historia
La odisea, la última película de Christopher Nolan, acaba de convertirse en la producción más taquillera de la historia de Universal Pictures con 1.680 millones de dólares recaudados a nivel mundial.
El número es difícil de procesar. Pero tiene su lógica.
Nolan es uno de los pocos directores actuales capaces de llenar salas con la misma energía con la que se abre un libro que sabes que te va a cambiar algo por dentro. Interstellar, Oppenheimer… y ahora una adaptación de Homero que ha arrasado en todos los mercados. No es casualidad. Es coherencia creativa llevada al extremo.
Charlize Theron, cuya película El destino de Furious ocupa el sexto puesto en el ranking histórico de Universal, celebró el hito. Pero lo hizo de pasada. Porque ese día su cabeza estaba en otro sitio.
La fiesta que importaba de verdad
En el mismo espacio donde se han rodado décadas de historia del cine tuvo lugar la sexta edición de la fiesta anual del Charlize Theron Africa Outreach Program, más conocido como CTAOP.
La cifra que más interesó a Theron ese día no fue la de La odisea. Fue otra: más de un millón de dólares recaudados en una sola noche para su fundación.
CTAOP no es un proyecto de imagen ni un gesto simbólico. Lleva casi veinte años trabajando sobre el terreno en Sudáfrica: más de 80 organizaciones apoyadas, 4,8 millones de jóvenes alcanzados y 16,5 millones de dólares en ayudas a colectivos locales de base. El año que viene celebra su vigésimo aniversario.
Su objetivo es claro: combatir la violencia de género y el feminicidio en el país natal de Theron, donde las cifras de mujeres asesinadas siguen siendo de las más altas del mundo y rara vez traspasan las fronteras informativas del país.
«El valor de las vidas de las mujeres debería importar»
Hubo un momento en el que Theron pronunció una frase que merece quedarse quieta:
«Cuando encuentras el cuerpo de una mujer joven en un vertedero, eso debería ser lo más importante de lo que estamos hablando.»
Es una frase que incomoda. Que choca. Que no encaja con el lenguaje pulido de las ruedas de prensa. Y precisamente por eso vale la pena detenerse en ella.
Theron cuestionó directamente la idea de que a los ciudadanos norteamericanos no les importa lo que ocurre fuera de sus fronteras. Argumentó que invertir en ayuda exterior no es solo una obligación humanitaria, sino también una cuestión geopolítica. Y puso el foco en una crisis que casi nunca ocupa portadas: el feminicidio sistemático en Sudáfrica.
Me pasó con Arrival. La pausé para apuntar una frase sobre cómo el lenguaje decide qué somos capaces de ver. Y aquí funciona igual: lo que elegimos mirar, lo que decidimos ignorar y lo que ese silencio dice de nosotros. La mejor ciencia ficción lleva décadas planteando ese mismo dilema, solo que Theron lo trajo al mundo real, sin metáforas de por medio.
Y sobre Fast Forever…
En los márgenes de la conversación surgió también Fast Forever, la entrega final de la saga Fast & Furious, en la que Theron recuperará a Cipher, su papel como villana desde El destino de Furious.
Admitió que Vin Diesel ha sido muy hermético con el guion y que ella misma se pregunta qué tipo de final merecería un personaje como el suyo. ¿Redención? ¿Derrota definitiva? ¿Algo más ambiguo?
Sin respuesta todavía. Pero la pregunta, como siempre, es la parte interesante.
Lo que permanece después de todo esto no es la cifra de taquilla de Nolan, aunque sea histórica. Lo que permanece es la imagen de alguien que podría haber hablado de contratos y de premios y prefirió hablar de cuerpos encontrados en vertederos. Del valor de las vidas que nadie cuenta. Del silencio cómplice que se instala cuando ciertas muertes no generan suficientes clics.
El cine tiene ese poder extraño: el de dar altavoces a personas que de otra forma hablarían al vacío. Charlize Theron lo sabe. Y parece decidida a no desperdiciarlo.