Cine

Dan Trachtenberg dirigirá una Bella Durmiente que no es remake

Disney confía en el director de Prey para una historia original inspirada en La Bella Durmiente. Ni remake ni spin-off de Maléfica: un proyecto en fase temprana con mucho margen para sorprender.

  • Dan Trachtenberg dirigirá una película original de Disney inspirada en La Bella Durmiente, sin ser un remake ni tener vínculo alguno con la franquicia de Maléfica.

  • El proyecto, en fase temprana de desarrollo, parte de una historia de Trachtenberg y Raya McClendon, con guion de Alex Anfanger y Dan Schimpf.

  • Lo que me fascina no es el proyecto en sí, sino que sea Trachtenberg quien lo firme; un director capaz de desnudar material agotado y encontrar en él algo que nadie más había visto.


Hay algo fascinante en cómo sobreviven los cuentos de hadas. No por inocentes ni por bonitos, sino porque debajo de la magia y las princesas late algo mucho más oscuro: relaciones de poder, miedo al otro, cuerpos que duermen sin consentimiento, maldiciones que nadie pidió.

La Bella Durmiente, en concreto, lleva décadas esperando que alguien se atreva a mirarla de frente sin parpadear.

Y resulta que ese alguien podría ser Dan Trachtenberg.

El director que lee lo que otros no ven

Cuando Trachtenberg tomó las riendas de Prey en 2022, media industria daba por muerta a la franquicia Predator. Lo que entregó no fue solo una buena película de acción: fue una reflexión sobre el colonialismo, sobre quién tiene derecho a cazar y a ser cazado, sobre cómo el poder se disfraza de superioridad. Y todo eso en ochenta y nueve minutos.

Me pasó algo curioso con esa película. La vi esperando adrenalina y salí pensando en la mirada. En quién observa a quién. Fue una sensación parecida a la que tuve con Arrival, esa que me hizo pausar para apuntar frases: la de estar ante una historia que usa el género como excusa para hablar de nosotros.

Ese es exactamente el tipo de cineasta que Disney ha elegido aquí.

Según informa Deadline, Trachtenberg dirigirá una película todavía sin título, inspirada en La Bella Durmiente, pero encaminada hacia un territorio muy distinto al del cuento original. No es un remake. No es una adaptación al uso. Es una historia nueva que usa el relato clásico como brújula, no como mapa.

Lo que se sabe y lo que se calla

Los detalles argumentales están bajo llave. El proyecto está en desarrollo temprano y nadie ha filtrado nada relevante sobre la trama.

Lo que sí se sabe: la historia la han desarrollado el propio Trachtenberg y Raya McClendon, mientras que el guion queda en manos de Alex Anfanger y Dan Schimpf.

También está confirmado, y esto importa, que la película no tiene ninguna conexión con la saga de Maléfica protagonizada por Angelina Jolie. No es secuela, ni spin-off, ni universo compartido. Es otra puerta al mismo cuento.

El director Dan Trachtenberg en la presentación de Predator: Badlands

Y aquí es donde empiezo a imaginar. Porque un cuento «desnudado», despojado de su capa de azúcar, puede acabar habitando la misma ambigüedad moral que tanto me atrapa en Blade Runner: ese lugar incómodo donde ya no sabes quién duerme y quién sueña, quién decide y quién es decidido.

Una alianza que no llega por casualidad

Este encargo no cae del cielo. Trachtenberg lleva tiempo construyendo una relación de confianza con Disney a través de 20th Century Studios y Hulu.

Prey fue el arranque, pero ahí siguen Predator: Badlands y el largometraje animado Predator: Killer of Killers. A eso se suma otro proyecto secreto en preproducción para Paramount, del que apenas se conoce nada.

Hablamos, en resumen, de uno de los directores más solicitados del momento. Y Disney lo sabe.

Por qué esto dice algo sobre nosotros

Podría parecer que una película inspirada en La Bella Durmiente es solo un movimiento más dentro de la maquinaria de propiedades intelectuales de Disney. Comercialmente, quizás lo sea.

Pero me cuesta no ver algo más interesante. Las mejores relecturas de los cuentos clásicos no son las que los endulzan, sino las que los desnudan. Las que preguntan: ¿qué nos dice este relato sobre cómo hemos entendido el sueño, la pasividad, la espera, el despertar?

Y esa pregunta, en 2025, pesa distinto. Un relato construido sobre una mujer que duerme hasta que alguien decide despertarla habla de consentimiento, de autonomía, de quién tiene la voz y quién solo la espera. Releer eso hoy no es un ejercicio nostálgico: es un espejo.

Es el mismo impulso que me hizo quedarme pensando días enteros en Her. La buena ciencia ficción, y también el buen cuento, no responden preguntas: las incrustan en ti.

Si Trachtenberg hace con este relato lo que hizo con Predator, es probable que la respuesta sea incómoda. Y eso, francamente, es lo más prometedor de todo.


No siempre los proyectos que más expectativas generan son los que ofrecen más información. A veces ocurre justo lo contrario: el silencio, la ausencia de detalles, la promesa de que algo va «en una dirección completamente diferente», son los que dejan más espacio a la imaginación.

Y la imaginación, cuando hablamos de cine, ya es la mitad del camino.

Habrá que esperar. Pero hay algo en la mezcla de este director, este cuento y esta ambición de no repetirse que me hace pensar que la espera valdrá la pena. A veces lo más interesante no es lo que se dice, sino lo que todavía duerme, esperando el momento justo para despertar.

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