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Asa Germann dará vida a Ángel (Warren Worthington III) en el reboot de los X-Men del MCU, junto a Sadie Sink como Jean Grey y Kit Connor como Cíclope.
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Pese a ser uno de los cinco X-Men fundadores en los cómics, Ángel nunca había aparecido en la saga cinematográfica, y su fortuna heredada lo convierte en el candidato perfecto para ocupar el hueco de mecenas que dejó Tony Stark.
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Opinión de Clara: Si Marvel respeta al personaje tal y como existe en el papel, este fichaje puede ser uno de los más inteligentes y estratégicos de esta nueva etapa. Y, sinceramente, ya tocaba.
Hay un vacío en el MCU que llevamos años sintiendo aunque no siempre sepamos ponerle nombre. Desde que Tony Stark se despidió en Endgame, el universo Marvel perdió algo más que a su personaje más carismático: perdió a su arquitecto, al tipo que ponía el dinero, la tecnología y la visión. Los Vengadores se quedaron sin mecenas. Y aunque el MCU ha seguido adelante con más héroes que nunca, nadie ha terminado de ocupar ese rol tan particular que Tony hacía tan suyo.
Pues bien, puede que la respuesta llevase décadas esperando en las páginas de un cómic. Con el reboot de los X-Men cobrando forma y su casting empezando a revelar nombres muy interesantes, hay un personaje que debería tener a todos los fans de los tebeos pegados a la pantalla: Warren Worthington III, también conocido como Ángel. Porque si Marvel hace las cosas bien —y ojalá las haga—, estamos a punto de conocer al sucesor natural de Iron Man en el MCU.
El reparto que nadie esperaba, pero que tiene mucho sentido
Las últimas noticias sobre el reboot de los X-Men han confirmado algunos nombres que ya generan muchas expectativas. Sadie Sink será Jean Grey, Kit Connor dará vida a Cíclope y Asa Germann se meterá en la piel de Ángel. Este último fichaje puede parecer secundario si no has leído los cómics, pero para quienes sí los conocemos es una de las decisiones más cargadas de significado que podría tomar Marvel.
¿Por qué? Porque Ángel es uno de los cinco X-Men originales. Estaba ahí desde el primer número, en 1963, junto a Cíclope, Jean Grey, la Bestia y Hombre de Hielo. Y sin embargo, es paradójicamente el miembro fundador más ignorado por el cine. Ni rastro de él en las películas de Bryan Singer, ni en las entregas posteriores de Fox.
Os confieso una cosa: cuando en su día vi X-Men: Apocalipsis y a Ángel lo despacharon como un secundario de usar y tirar, cerré el portátil con un cabreo considerable. Yo venía de leer las etapas de X-Factor, donde Warren era una pieza fundamental, y verlo reducido a poco más que atrezo alado me pareció un desperdicio de manual. Es como si Hollywood hubiera decidido colectivamente pasar página sin siquiera haberla escrito.
El X-Man más rico del bloque
En los cómics, Warren Worthington III no es solo un tipo con unas alas impresionantes. Es el heredero de Worthington Industries, una empresa multimillonaria que convirtió en el motor económico de varias iniciativas superheroicas a lo largo de los años.
El Profesor Xavier no lo reclutó únicamente por su capacidad de volar. También lo necesitaba por sus recursos. Y Warren, lejos de usar su fortuna para vivir cómodamente al margen de todo, la puso al servicio de la causa: financió equipamiento, instalaciones de entrenamiento, tecnología punta… Todo lo necesario para que un equipo de mutantes funcione de verdad.
¿Os suena familiar? «Solo pago por todo, lo diseño todo y hago que todos queden más guays.» Eso lo dijo Tony Stark en La Era de Ultrón, pero perfectamente podría haberlo firmado Warren Worthington.
El hueco que dejó Iron Man
La salida de Tony Stark fue un terremoto narrativo que el MCU todavía está procesando. No solo por lo que significó perder a Robert Downey Jr. —que ya es mucho— sino porque se llevó consigo toda una estructura. La Torre Stark, el laboratorio, la financiación, la visión de futuro. Todo eso desapareció con el chasquido.
Desde entonces, nadie ha terminado de encajar en ese rol. Marvel lo ha intentado por la vía tecnológica con Riri Williams en Ironheart, pero heredar la armadura no es lo mismo que heredar la función de gran mecenas del universo. Y si la versión cinematográfica de Ángel mantiene el bagaje económico que tiene en los cómics, Warren Worthington podría cubrir esa vacante mucho mejor. La Sala de Peligro, el Blackbird, la base de operaciones… Todo eso requiere dinero, y el Profesor Xavier, por más que quisiéramos, no puede cargarlo todo él solo.
Un personaje con alcance mucho mayor
Lo que hace especialmente interesante a Ángel es que en los cómics su generosidad no se limita a un solo equipo. Warren fue pieza clave en la financiación de los Champions, los New Defenders e incluso X-Factor. Es un personaje que funciona como columna vertebral del universo superheroico sin necesitar estar siempre en primer plano.
En términos de construcción del MCU, eso es una herramienta narrativa valiosísima. No hace falta que sea el protagonista de cada película. Basta con que esté ahí, abriendo puertas, moviendo recursos. Como hacía Tony, pero con más plumas y sin el ego tan a flor de piel… aunque tampoco es que Warren sea un ejemplo de modestia, seamos sinceros.
El problema, claro, es que todo esto depende de que Marvel decida hacer las cosas bien. Y aquí mi optimismo choca frontalmente con mis años de seguir el MCU con lupa: el estudio tiene un talento especial para introducir personajes con un potencial brutal y luego no saber exactamente qué hacer con ellos. Ángel merece algo mejor. Merece que le hagan justicia tanto a sus alas como a su talonario.
Pero si lo ejecutan con cabeza —y el casting de Asa Germann me da buenas vibraciones—, estamos ante uno de los movimientos más estratégicamente inteligentes que ha hecho Marvel en mucho tiempo. No solo como personaje individual, sino como pieza estructural de este nuevo MCU que está tomando forma. Ángel podría ser el nuevo Tony Stark. Y francamente, después de años echando de menos esa figura, ya era hora de que alguien ocupase ese trono.