Action Man llega al cine — el muñeco británico que nadie esperaba de vuelta

Action Man tendrá película gracias a Working Title y Hasbro, con un guión de veteranos del universo Marvel. El muñeco británico que definió la infancia de los 70 y 80 llega al cine en un momento en que nadie sabe muy bien qué tipo de héroe necesitamos.

✍🏻 Por Alex Reyna

agosto 4, 2026
  • Action Man, el mítico muñeco de acción británico, tendrá película gracias a la alianza entre Working Title y Hasbro, con un guion firmado por Simon Hatt y Anthony Sellitti, veteranos del universo Marvel.

  • Contexto útil: Nacido en 1966 de la mano de Palitoy, Action Man partió del molde de G.I. Joe pero acabó forjando una identidad propia, anclada en la cultura militar británica.

  • Opinión: Lo verdaderamente decisivo será si la película se atreve a preguntarse qué significa Action Man hoy, en lugar de limitarse a exprimir la nostalgia con más explosiones.


Hay algo casi arqueológico en la manera en que los juguetes de una generación terminan encontrando su camino hacia la pantalla grande.

No es solo una cuestión comercial, aunque el dinero siempre esté detrás. Es que ciertos objetos concentran algo mucho más intangible: el primer encuentro de una infancia con ideas como el heroísmo, la lealtad o la identidad.

Y cuando alguien decide convertir ese objeto en película, lo que hace en el fondo es preguntarse qué significó entonces y qué puede significar ahora.

Action Man fue ese objeto para millones de niños británicos. Una figura articulada con uniforme militar que, en cierto sentido, era la respuesta del Reino Unido al sueño americano que G.I. Joe encarnaba al otro lado del Atlántico.

Décadas después de su lanzamiento, Working Title y Hasbro han decidido que ese icono de plástico merece su propia historia en el cine. La pregunta, como siempre, es qué historia quieren contar.

Un equipo que conoce las franquicias

Según informa Variety, Working Title —la productora británica responsable de títulos tan distintos como Notting Hill y Les Misérables— se ha asociado con Hasbro para desarrollar el proyecto.

El guion lo escriben Simon Hatt, productor ejecutivo en Guardianes de la Galaxia Vol. 3, y Anthony Sellitti, coguionista de la aclamada X-Men ’97.

La producción corre a cargo de Jeremy Latchem, ex ejecutivo de Marvel con Spider-Man: Homecoming, Vengadores: La Era de Ultrón y Dungeons & Dragons: Honor entre ladrones en su historial.

Son personas que saben construir universos. Lo que todavía no sabemos es qué clase de universo quieren construir aquí.

De figura de plástico a icono cultural

Para entender el peso de este proyecto hace falta entender de dónde viene Action Man. En 1966, la empresa Palitoy lo lanzó en el Reino Unido tomando como base el diseño de G.I. Joe, que Hasbro había presentado en Estados Unidos dos años antes.

Pero con el tiempo, Action Man desarrolló su propia identidad. Sus uniformes y accesorios reflejaban las fuerzas armadas británicas. Tenía su propio carácter, su propia narrativa.

Llegó incluso a tener una serie animada, aunque las regulaciones del país sobre publicidad dirigida a menores impidieron su emisión televisiva, dejándola confinada al formato doméstico.

Simon Hatt y Anthony Sellitti, guionistas de la película de Action Man para Hasbro y Working Title

La figura fue relanzada en 1993 y de nuevo en 2006, para conmemorar su 40 aniversario.

No estamos hablando, pues, de una simple copia. Action Man tiene su propio legado y su propio peso cultural.

El espejo incómodo de G.I. Joe

No se puede analizar este proyecto sin mirar el precedente que supone su franquicia hermana.

G.I. Joe ha tenido tres adaptaciones cinematográficas con resultados muy dispares. El Origen de Cobra (2009) recaudó 302 millones de dólares. Retaliation (2013) superó los 375 millones.

Pero Snake Eyes (2021) fue un fracaso notable: apenas 40 millones frente a un presupuesto de entre 88 y 110 millones. Una cuarta entrega, G.I. Joe: Ever Vigilant, lleva tiempo estancada sin señales claras de avance.

Los números cuentan una historia, pero no toda la historia. Lo que revelan es algo más incómodo: que el público ya no conecta automáticamente con el arquetipo del soldado impecable que dispara primero y pregunta después.

Igual que Blade Runner nos obligó a preguntarnos qué nos hace humanos, quizá el cine de acción esté llegando a un punto en el que necesita interrogar sus propios héroes en lugar de venerarlos.

Y eso obliga a plantear una pregunta: ¿qué tiene que ofrecer Action Man que justifique la apuesta?

La respuesta, creo, no está en la acción. Está en el punto de vista. Un héroe americano y uno británico pueden disparar las mismas armas, pero no hablan desde el mismo lugar del mundo. Tienen historias distintas que contar.

La pregunta que define todo

Los mejores proyectos basados en juguetes no hablan del juguete. Barbie (2023) es el ejemplo más reciente y más elocuente: su éxito no residió en recrear la muñeca, sino en preguntarse qué idea de feminidad había detrás de ella y qué decía eso sobre nosotros como sociedad.

¿Puede Action Man hacer algo parecido? ¿Puede la película interrogar qué versión del heroísmo —específicamente británico, específicamente del siglo XX— encarnaba esa figura, y si esa versión sigue teniendo sentido hoy?

Lo pienso y me acuerdo de cómo Dune logró que un relato de imperios y mesías galácticos hablara, en realidad, de fanatismo, colonialismo y destino. El envoltorio era espectáculo; el corazón, una idea.

Esas son las preguntas que harán de esta película algo memorable, o simplemente una adaptación más.

Hay algo significativo en que un juguete nacido en plena Guerra Fría, pensado para niños que soñaban con uniformes y misiones secretas, llegue al cine en un momento en que el propio concepto de heroísmo está siendo revisado constantemente.

La cultura pop tiene esa tendencia fascinante de rescatar símbolos justo cuando hay algo nuevo —o algo necesario— que decir sobre ellos.

Que Working Title esté al frente da cierta esperanza. Son una productora con criterio y con capacidad para hacer cine que funcione tanto en el mercado local como en el internacional.

Si logran darle a Action Man una voz genuinamente propia —no un reflejo de su primo americano, sino algo que pertenezca a su contexto y se atreva a interrogarlo— puede que tengamos una auténtica sorpresa entre manos.

Por ahora, solo podemos esperar. Y seguir preguntándonos qué tipo de héroe necesitamos hoy.


Sobre Alex Reyna

Mi primer recuerdo de infancia es ver El Imperio Contraataca en VHS. Desde entonces, la ciencia ficción ha sido mi lenguaje. He montado Legos, he visto Interstellar más veces de las que debería, y siempre estoy buscando la próxima historia que me vuele la cabeza. Star Wars, Star Trek, Dune, Nolan… si tiene naves o viajes temporales, cuenta conmigo.

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