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Tras su estreno mundial en el Festival de Londres, las primeras reacciones sitúan Wildwood como lo mejor de Laika, con batallas que comparan con El Señor de los Anillos y Juego de Tronos.
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Que el stop-motion, el más artesanal de los lenguajes, compita en escala épica con la fantasía digital me parece una declaración de principios sobre qué sigue importando en el cine.
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Es una producción de 16 años y unos 100 millones de dólares, y las previsiones de taquilla no son nada alentadoras.
Hay películas que llegan precedidas de ruido y otras que llegan precedidas de expectación genuina. Wildwood parece pertenecer a la segunda categoría.
Tras su estreno mundial en el Festival de Cine de Londres, las primeras reacciones han empezado a circular, y el tono es difícil de ignorar: se habla de la película más ambiciosa y mejor lograda de un estudio que ya nos dio Coraline, ParaNorman y Kubo y las dos cuerdas mágicas.
Cuando lo hecho a mano compite con lo épico
Desde la cuenta @TheNextBestPicture la definen como «una obra maestra de la animación stop-motion», con secuencias de batalla capaces de rivalizar con lo visto en Juego de Tronos o El Señor de los Anillos.
Detengámonos un segundo en esa comparación. Esas sagas se apoyaron en ejércitos digitales y presupuestos descomunales. Aquí hablamos de muñecos, decorados y manos humanas moviendo figuras fotograma a fotograma.
Otra voz, @justmiaslife, la describe como «un testimonio de las posibilidades ilimitadas de la animación». Y @MainstreamMatt va todavía más lejos:
«Wildwood es el mayor logro de Laika. Una película para la eternidad. De esas que, si las hubiera visto de niño, habría visto cientos de veces. Un mundo asombroso que te hace preguntarte ‘¿cómo lo han hecho?’, con una historia cargada de emoción. Mi favorita de 2026.»
Lo que más me interesa de estas reacciones es que no elogian solo la técnica. Hablan también de emoción. Y ahí es donde el espectáculo se convierte en cine de verdad: cuando el asombro visual no sustituye al corazón, sino que lo acompaña.
Dieciséis años de trabajo artesanal
Wildwood lleva 16 años en desarrollo y figura entre las producciones de stop-motion más grandes jamás intentadas. David Burke, director de marketing y operaciones de Laika, ya adelantó algunas cifras que dan vértigo:
- 136 localizaciones en la película, muchas tan grandes que el equipo podía caminar dentro de ellas.
- 231 marionetas físicas.
- 54 personajes principales, cada uno diseñado y vestido como una pieza de arte hecha a medida.
Saber que casi todo lo que veremos existió de verdad, que alguien lo construyó y lo tocó, añade una capa de significado. En una época en la que cada vez dudamos más de lo que ven nuestros ojos, hay algo casi radical en una película cuya magia es tangible.
De qué va Wildwood
La película adapta la novela de fantasía de Colin Meloy, vocalista de The Decemberists, con ilustraciones de Carson Ellis. Su protagonista es Prue (voz de Peyton Elizabeth Lee), cuyo hermano pequeño es secuestrado por una bandada de cuervos.
Prue se niega a dejarlo atrás y se adentra en un bosque prohibido a las afueras de Portland, Oregón, acompañada por su compañero de clase Curtis (voz de Jacob Tremblay).
Allí descubren un mundo extraño y peligroso, poblado por animales que hablan, bandidos, criaturas misteriosas y figuras poderosas. Lo que empezó como un rescate se transforma en algo mucho mayor: el destino de todo el bosque está en juego.
El reparto de voces es de lujo: Carey Mulligan, Mahershala Ali, Angela Bassett, Richard E. Grant, Awkwafina, Amandla Stenberg, Tom Waits y Charlie Day.
El dilema de la taquilla
Aquí llega la parte menos romántica. Con un presupuesto estimado de 100 millones de dólares, Wildwood afronta, según se dice, un camino complicado en salas. BoxOfficePro calcula que podría abrir en Estados Unidos con unos 10 millones.
Es una cifra dura para una película que ha exigido tantos años de trabajo. Y deja una pregunta incómoda: ¿estamos dispuestos a sostener el cine hecho con paciencia en un ecosistema que premia la inmediatez?
Las películas de Laika suelen encontrar su público con el tiempo, pero sería maravilloso que esta vez lo encontrara desde el primer fin de semana. Si las reacciones iniciales son un buen termómetro, merece verse en pantalla grande.
Lo que espero de ella
Llevo mucho tiempo esperando esta película, y leer que su acción se compara con El Señor de los Anillos no ha hecho más que subirme las expectativas. Me fascina lo que Laika es capaz de hacer con el stop-motion, y todo apunta a que aquí juega en otra liga.
Lo comprobaremos por nosotros mismos cuando Wildwood llegue a los cines el 23 de octubre de 2026.




