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Shadow of the Backrooms es un juego de terror en primera persona con cooperativo para hasta cuatro jugadores, desarrollado en solitario por Panuzi, que llegará en acceso anticipado a Steam en 2027.
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La franquicia Backrooms nació de un post anónimo de internet en 2019, se convirtió en serie viral gracias al cineasta Kane Parsons y acabó consagrándose con una película de A24 en taquilla.
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El juego será gratuito en su lanzamiento inicial, con la posibilidad de que el precio suba a medida que se añada contenido.
Hay ideas que no nacen en una sala de reuniones. Que no pasan por un proceso creativo formal ni por un presupuesto de desarrollo. Nacen de la oscuridad de internet, de un comentario anónimo lanzado al vacío que, por alguna razón difícil de explicar, resuena en miles de personas al mismo tiempo. Los Backrooms son exactamente eso: una habitación amarillenta, moqueta desgastada, luces fluorescentes zumbando. Sin ventanas. Sin salida. Sin explicación.
Y sin embargo, hay algo en esa imagen que parece conocido. Como si ya lo hubieras soñado alguna vez. Eso es lo que la hace verdaderamente inquietante. No es un monstruo. No es una amenaza definida. Es el miedo a estar perdido en un lugar que debería ser familiar, pero que no lo es del todo. Ese espacio vuelve ahora. Esta vez, en forma de videojuego.
De un post anónimo a fenómeno cultural
En 2019, alguien publicó una foto sin contexto. Una habitación vacía, paredes pálidas, moqueta amarillenta. Solo una frase sugería que si «atravesabas» la realidad en el momento equivocado, podías acabar ahí. Solo. Para siempre.
Esa imagen se convirtió en uno de los mitos digitales más potentes de los últimos años.
Kane Parsons, un joven cineasta, tomó esa semilla y construyó una serie de cortometrajes en found footage que se volvieron virales casi de inmediato. Lo que siguió fue una película producida por A24 que demostró algo importante: el horror nacido en internet puede funcionar perfectamente en la gran pantalla, y tiene público suficiente para ser un éxito comercial.
Los Backrooms dejaron de ser un meme para convertirse en franquicia. Y ahora, esa franquicia da su siguiente paso.
El videojuego que nadie ve venir, pero que tiene todo el sentido
La expansión lógica de un universo como este no es una secuela directa. Es la inmersión total.
Shadow of the Backrooms es un juego de terror en primera persona desarrollado por una sola persona, bajo el alias Panuzi, que llegará en acceso anticipado a Steam en 2027. La propuesta es tan coherente con el espíritu original del fenómeno que resulta casi inevitable.
En lugar de observar cómo otro personaje se pierde en esos pasillos interminables, eres tú quien tiene que atravesarlos. Explorar habitaciones abandonadas. Resolver puzles. Intentar entender un espacio que no quiere ser comprendido.
Y, por supuesto, esquivar lo que habita esos corredores.
Lo que propone el juego
El juego funcionará tanto en modo individual como en cooperativo online para hasta cuatro jugadores a través de Steam.
Eso añade una capa de lectura interesante: ¿es más aterrador perderse solo o acompañado? Hay algo en compartir el miedo que lo transforma. No lo elimina. Lo distribuye de otra manera.
La versión de acceso anticipado incluirá varios niveles explorables, encuentros con entidades y puzles. El objetivo declarado es llegar a un lanzamiento completo a finales de 2027, aunque el propio Panuzi reconoce que ese calendario es incierto.
El juego comenzará siendo gratuito, con posibilidad de ajustar el precio a medida que el contenido crezca.
Un solo creador, un universo entero
Panuzi no está usando el acceso anticipado como atajo. Lo plantea como metodología: incorporar feedback real de los jugadores para expandir niveles, refinar mecánicas y desarrollar la narrativa de forma orgánica.
Hay algo poéticamente coherente en que todo esto lo construya una sola persona. Los Backrooms nacieron de una sola imagen, de una sola mente anónima. Que un desarrollador en solitario sea quien lo lleve al videojuego tiene una lógica casi circular.
Después de Shadow of the Backrooms, la franquicia continuará con Backrooms 2, también dirigida por Kane Parsons. Primero el universo explorado desde dentro. Luego, de vuelta a la pantalla grande.
Freud tenía una palabra para esto: das Unheimliche, lo siniestro, eso que nos perturba precisamente porque mezcla lo familiar con lo extraño. Los Backrooms son la versión del siglo XXI de esa idea. No hay criatura, no hay sangre, no hay jump scare. Hay una moqueta que podría estar en cualquier oficina de los años noventa y un zumbido que todos hemos oído. Y aun así, nos hiela.
Me recuerda mucho a lo que hacen las mejores distopías de Black Mirror: no inventan un monstruo, sino que toman algo cotidiano y lo giran medio grado hasta volverlo irreconocible. Los espacios liminales —esos no-lugares que atravesamos sin habitar, aeropuertos vacíos, pasillos infinitos, salas de espera eternas— se han convertido en el nuevo territorio del miedo porque son el reflejo perfecto de una generación hiperconectada que, paradójicamente, se siente más perdida que nunca.
Vivimos saturados de estímulos, con acceso a casi cualquier respuesta en segundos. Y sin embargo, la imagen de una habitación vacía y silenciosa nos paraliza. Quizás porque intuimos que ese espacio existe de verdad, aunque no podamos señalarlo en un mapa: está en el momento justo antes de dormir, en el scroll infinito que no lleva a ninguna parte, en esa sensación de estar en todos lados y en ninguno.
Shadow of the Backrooms no será solo un juego de terror. Será una invitación a explorar ese vacío desde dentro, desde la primera persona, desde el propio cuerpo del jugador. Y eso, en manos de un solo creador con visión y un universo que ya tiene peso propio, tiene todo el potencial para decir algo verdadero sobre lo que significa estar perdido. En un pasillo interminable, o en cualquier otro lugar.