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Shawn Levy rechazó la insistente propuesta de Tom Cruise para dirigir la secuela de Days of Thunder y prefirió quedarse con Ghost Rider, el nuevo proyecto de Marvel protagonizado por Ryan Gosling.
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Fue el propio Gosling quien llegó a Marvel con una visión concreta del personaje, apoyada en cómics específicos, y su pitch convenció tanto a Levy como a Kevin Feige.
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La película tiene estreno previsto para 2028, situará al personaje dentro del Universo Cinematográfico de Marvel y abre la puerta a una aparición en Midnight Sons.
A veces, lo que más revela sobre un cineasta no son las películas que hace, sino las que decide no hacer. Shawn Levy podría haberse subido a un coche de carreras con Tom Cruise. En cambio, eligió montar en una moto en llamas con Ryan Gosling. Y esa elección, aparentemente anecdótica dentro del teatro habitual de Hollywood, apunta hacia algo más grande que una simple agenda de rodaje.
Vivimos un momento en el que el entretenimiento de gran escala ya no se conforma con ser espectáculo. El cómic, la ciencia ficción, los universos expandidos… todos compiten por convertirse no solo en productos de consumo, sino en las mitologías contemporáneas que usamos para explicarnos a nosotros mismos. La pregunta nunca es si Ghost Rider es mejor o peor que una historia de coches. La pregunta es qué historia quiere contar Levy, y por qué esa le llama más fuerte.
Una elección que habla por sí sola
Según informó Puck News, Tom Cruise cortejó activamente a Shawn Levy para que dirigiera la secuela de Days of Thunder. No fue una llamada de cortesía. Cruise llegó a visitar el rodaje de Star Wars: Starfighter, el proyecto que Levy prepara para Disney y Lucasfilm, e incluso colaboró dirigiendo una secuencia de combate con sables láser.
Es mucho esfuerzo para convencer a alguien.
Y, aun así, Levy dijo que no.
En su lugar, eligió ponerse al frente de la nueva película de Ghost Rider para Marvel Studios, con Ryan Gosling como protagonista y estreno previsto para 2028.
El hombre con la visión: Ryan Gosling
Lo más llamativo de esta noticia no es el rechazo a Cruise. Es el origen del proyecto.
No fue Marvel quien salió a buscar a Gosling con un personaje ya cerrado. Fue Gosling quien llegó a Marvel con una visión propia, construida sobre cómics concretos que quería adaptar. Su pitch resultó tan convincente que ganó a Shawn Levy antes incluso de que el estudio diera luz verde.
Kevin Feige lo resumió con pocas palabras:
«Fue Gosling quien tuvo la visión. Fue Gosling quien tuvo el pitch que conquistó a Shawn, que les llevó a venir y presentarnos esta idea, que nos llevó a estar hoy aquí juntos.»
Eso no es lo habitual en el sistema de estudios. Normalmente es el estudio quien decide, quien convoca, quien encarga. Aquí el flujo se invirtió. Y confieso que es el tipo de detalle que me hace parar y apuntar la frase en el cuaderno: me interesan mucho más las obras que nacen de una idea que las que nacen de un encargo. Hay una diferencia de temperatura entre un proyecto que alguien necesita contar y uno que simplemente toca producir.
El contexto de Levy
La decisión de Levy tiene también su lógica interna. Tras el éxito arrollador de Deadpool & Wolverine, uno de los títulos más taquilleros de su filmografía, se ha convertido en uno de los cineastas más solicitados del planeta.
Tiene Star Wars: Starfighter en marcha. Tiene Ghost Rider en desarrollo. Y ha rechazado a uno de los actores más poderosos de Hollywood.
Eso no se hace desde la duda. Se hace desde la claridad.
La secuela de Days of Thunder, por su parte, sigue adelante con Jonathan Levine en la dirección y Anne Hathaway en el papel femenino principal. El proyecto continúa. Solo lo hace sin Levy.
El guionista y los detalles pendientes
Jonathan Tropper será el encargado de escribir el guion de Ghost Rider. Gosling, además, tiene previsto aparecer en la futura película de Midnight Sons dentro del UCM.
Aunque en su día se habló de que Gosling interpretaría a Johnny Blaze, Marvel no lo ha confirmado oficialmente. Feige fue cuidadoso:
«Voy a dejar que Ryan revele lo que quiera revelar, cuando quiera revelarlo.»
Una frase que también dice mucho. La confianza en el actor como guardián de su propio personaje no es algo que los estudios concedan a la ligera.
Lo que ocurre aquí va más allá de un cambio de proyecto. Estamos viendo cómo ciertos actores empiezan a funcionar como arquitectos creativos de sus propios personajes, con una visión que precede al contrato. Y aquí está la pregunta que de verdad me interesa: ¿qué dice esto sobre nosotros?
Durante décadas hemos delegado nuestras mitologías modernas en corporaciones. El superhéroe, igual que antes el mito griego, es el relato donde proyectamos nuestros miedos y nuestros deseos de control. Que ahora sea un individuo —y no el estudio— quien reclame la autoría de ese relato me parece un síntoma de época. Hablamos mucho de perder el control sobre nuestras herramientas, nuestros algoritmos, nuestras historias. Gosling, a su modo, está haciendo lo contrario: recuperar la voz, poner la idea antes que el negocio.
No sé si Ghost Rider lo conseguirá. Pero sí sé qué intenta decir, y eso ya me mantiene atento. A veces la mejor señal de que un proyecto va en serio es quién lo inicia, no quién lo financia. Quedan cuatro años para 2028. Tiempo suficiente para construir expectativas. Y también para que esas expectativas se compliquen de la forma más interesante posible.