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Mike Flanagan ha confesado en un AMA de Reddit que le encantaría dirigir una entrega de Jurassic World con un enfoque de terror auténtico, aunque por ahora no hay ninguna implicación real.
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La idea me parece más que acertada, porque el miedo siempre estuvo en el ADN de la saga y el espectáculo posterior lo fue diluyendo.
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Universal no ha fechado todavía la continuación de Jurassic World: Rebirth, y el propio Flanagan tiene entre manos un sueño aún mayor, su adaptación de La Torre Oscura.
Hay cineastas que miran las franquicias con recelo y otros que aprenden a habitarlas con respeto. Mike Flanagan, responsable de algunos de los mejores títulos del terror contemporáneo, parece haber hecho ese tránsito.
Durante un AMA en Reddit celebrado la semana pasada, le preguntaron qué saga le gustaría dirigir. Su respuesta dejó caer una posibilidad tan sugerente como inquietante: una entrega de Jurassic más oscura, más tensa y más sostenida en el suspense.
De la desconfianza al placer de jugar en un mundo ajeno
Flanagan explicó que hubo un tiempo en que creyó que se mantendría lejos de las secuelas y del cine de franquicia. Con los años, esa postura ha cambiado.
Ahora le atrae la idea de entrar en un universo con un legado sólido y dejar en él su propia huella. En sus palabras: «I really love getting to play in a world I know and respect and adore and put my own spin on it».
Es una actitud que me parece honesta y saludable. El oficio también consiste en dialogar con una tradición, y los grandes del clásico lo hicieron constantemente con géneros, modas y encargos de estudio.
Un Jurassic de terror, sin medias tintas
Flanagan fue claro: no pretende hacer otra aventura de taquilla al uso. Quiere empujar la saga hacia el horror. Lo expresó así: «A JURASSIC movie could be a blast too; I’d want to go really scary with it. A true dinosaur horror film would be a blast».
No olvidemos de dónde viene todo esto. La Jurassic Park de Steven Spielberg, estrenada en 1993, contenía momentos de auténtico pavor. Ahí está el ataque del tiranosaurio bajo la lluvia, con el agua temblando en el vaso antes de que aparezca la bestia. Ahí está también la escena de los raptores acechando a los niños por la cocina.

El miedo estaba en el corazón de la saga. Las películas posteriores, sin embargo, se inclinaron cada vez más hacia el espectáculo de acción, y por el camino perdieron buena parte de esa tensión.
Lo que podría ofrecer la mirada de Flanagan
Imagino un grupo reducido de personajes atrapado en una zona restringida. Los persigue algo que apenas pueden ver, mientras la tensión se estrecha poco a poco hasta estallar.
Es precisamente lo que Flanagan sabe hacer: construir el desasosiego en torno a personajes bien escritos, de modo que cada sombra en la espesura parezca esconder unos colmillos.
El estado actual de la saga
A fecha de octubre de 2026, Universal Pictures no ha puesto fecha oficial a una secuela de Jurassic World: Rebirth. Aquella película la dirigió Gareth Edwards, con un reparto encabezado por Scarlett Johansson, Jonathan Bailey y Mahershala Ali, y un guion de David Koepp.
Su argumento seguía a un equipo que se adentra en una región restringida para obtener ADN de dinosaurio, con vistas a un posible tratamiento médico revolucionario. La película continuaba la senda abierta por el filme de Spielberg en 1993.
Conviene ser prudente: las declaraciones de Flanagan no implican que esté vinculado a la franquicia. Por ahora es solo una idea, formulada por un cineasta que entiende bien el atractivo de este universo.
Entre el sueño jurásico y La Torre Oscura
Aun así, resulta difícil no entusiasmarse. Un Jurassic World dirigido por Flanagan podría insuflar sangre nueva a la saga.
Con todo, confieso que me interesa más el camino que ahora recorre. Por mucho que me seduzca verlo desatar el terror de los dinosaurios en la gran pantalla, preferiría que antes sacase adelante su proyecto de La Torre Oscura. Es de esos proyectos soñados que pueden resultar extraordinarios si se les concede el espacio necesario.
Pero si Universal desea alguna vez una secuela que de verdad haga pasar miedo al espectador, sabe qué nombre debería marcar en el teléfono.




