Cine

La Odisea con IA de Musk recibe un aluvión de críticas

Musk llevaba meses atacando a Nolan y prometió su propia Odisea hecha con inteligencia artificial. El adelanto ha llegado con más bostezos que asombro, mientras la de Nolan supera los 1.780 millones en taquilla.

La Odisea de Musk hecha con IA, despedazada como «bazofia sin alma» tras atacar a Nolan
  • Elon Musk prometió una versión de La Odisea generada con IA para responder a la de Christopher Nolan, y los primeros siete minutos han sido recibidos con críticas muy duras.

  • Espectadores y comentaristas señalan personajes inexpresivos, diálogos planos y una sensación de zombi, aunque reconocen que algunas batallas tienen algo de épica.

  • Mientras tanto, la película de Nolan ha superado los 1.780 millones de dólares en todo el mundo, su mayor éxito en taquilla.

Mi opinión: lo que más me llama la atención no es que este experimento sea malo, sino lo rápido que hemos pasado de asombrarnos ante una imagen generada por ordenador a encogernos de hombros ante ella. Hace un año, este mismo vídeo habría despertado mucha más curiosidad. Hoy se recibe con un bostezo colectivo.

Conviene recordar el contexto. Musk llevaba meses atacando a Nolan, a quien llegó a acusar de haber perdido su integridad por la elección de Lupita Nyong’o para interpretar a Helena de Troya. Y hasta sugirió que el director había incluido actores diversos solo para cumplir un requisito de los Oscar. Frente a ese discurso, el proyecto de Musk se presentaba como una versión «fiel a Homero», pero el resultado ha dejado en evidencia que la fidelidad al material no basta.

Elon Musk en un acto público con traje oscuro

Hay una cuestión de fondo que me parece más interesante que el juego de rivalidades. Las personas que han criticado este vídeo no se quejan de la tecnología en sí, sino de que falta algo que ninguna herramienta genera por sí sola: intención, ritmo, una historia que importe. Varios comentarios apuntan a los guionistas, y creo que tienen razón. Un plano puede ser precioso, pero si no hay una emoción detrás, se queda en un escaparate vacío.

Eso no significa que la IA no tenga sitio en el cine del futuro. Quizá sea una herramienta fascinante para creadores que sepan qué quieren decir. Pero este primer episodio parece más una demostración de capacidad que una obra con voz propia, y esa diferencia es la que separa el espectáculo de la narración.

Por cierto, y como ironía del momento, el documental de cuatro horas de Alex Gibney sobre Musk tampoco ha tenido buena suerte: ha fracasado en taquilla y ha salido casi por completo de los cines tras una semana de estreno amplio. Dos maneras muy distintas de contar al mismo personaje, y ninguna de las dos parece haber conectado del todo con el público.

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