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Los hermanos Russo estuvieron a punto de incluir en Avengers: Endgame un montaje con Steve Rogers devolviendo cada Gema del Infinito a su línea temporal original.
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Descartaron la idea porque consideraron que la misión era demasiado compleja para resumirla en ese formato sin romper el ritmo de la película.
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Joe Russo ha reaccionado con entusiasmo a la posibilidad de convertir esa historia en una película propia protagonizada por Chris Evans.
Hay escenas que nunca llegamos a ver pero que no podemos dejar de imaginar. Avengers: Endgame es una película que vive de sus grandes momentos —el «Avengers, assemble», el sacrificio de Tony, el adiós de Natasha—, pero también de lo que decidió callar. Y una de esas ausencias lleva años rondándome la cabeza: ¿qué pasó exactamente durante el viaje de Steve Rogers para devolver las Gemas del Infinito a sus ubicaciones originales?
Los hermanos Russo acaban de confirmar que estuvieron muy cerca de enseñárnoslo. Y ahora que lo sabemos, es casi imposible no ponerse a fantasear con todo lo que podríamos haber presenciado. Porque si hay algo que el MCU sabe hacer bien cuando se lo propone, es exprimir el potencial dramático de sus personajes más icónicos.
La escena que casi existió
Cuando termina Endgame, hay un salto temporal muy deliberado. Steve coge las Gemas y… de repente aparece como un anciano sentado junto a un lago. Todo lo que ocurrió en medio queda en el aire. ¿Cómo devolvió cada piedra? ¿Con quién se cruzó? ¿Qué conversaciones tuvo por el camino?
Joe Russo ha confirmado que esa pregunta también les quitó el sueño a ellos durante la producción. En una entrevista reciente, el director explicó que sí barajaron incluir una secuencia que mostrase ese viaje, aunque fuese de forma condensada.
«Tuvimos esa conversación. Creo que estuvimos jugando con la idea de ‘¿y si hay un montaje en el que devuelve las gemas?’ Pero sentimos que eso iba más allá del final de la película. Nos pareció que la misión era demasiado compleja para lo que un montaje puede sostener. Y así que no lo hicimos.»
Entiendo la decisión desde el punto de vista narrativo. Endgame ya dura tres horas. Meter una secuencia extra justo después del adiós de Tony podría haber roto el ritmo por completo. Pero aun así… escuece saberlo.
El reencuentro que se quedó sin contar
Pensad en lo que implicaba esa misión. Steve tenía que viajar a distintos puntos de la línea temporal para colocar cada Gema en su lugar original. Y uno de esos destinos era Vormir.
Vormir. El planeta donde Natasha murió. Donde reside la Gema del Alma. Y donde, en ese mismo universo, sigue esperando su guardián: Johann Schmidt, la Calavera Roja.
Que Steve Rogers —el hombre que lleva décadas definiéndose, en parte, por su enfrentamiento con Schmidt— tuviese que verle cara a cara para devolver la Gema del Alma es uno de los momentos sin rodar más ricos que el MCU ha dejado escapar. ¿Qué se dirían? ¿Habría tensión? ¿Redención? ¿Un silencio incómodo cargado de historia?
Y aquí va mi apunte de fan: en los cómics, la relación entre el Capi y Cráneo Rojo tiene capas que el cine apenas ha rascado. Es el villano que lo persiguió desde la Segunda Guerra Mundial, su reverso oscuro, el nazi frente al ideal americano. Un cara a cara entre ellos dos, ya ancianos uno, condenado el otro, tenía un peso simbólico tremendo.
Conviene recordar que Hugo Weaving no continuó con el papel, y fue Ross Marquand quien dio vida a la Calavera Roja tanto en Infinity War como en Endgame, precisamente en las escenas de Vormir. Así que el actor estaba ahí, disponible. El potencial estaba servido. Y aun así se quedó en el tintero.
¿Una película? Joe Russo dice que sí
Lo interesante es que la conversación no se ha quedado en el clásico «qué pena, oportunidad perdida». Cuando alguien le preguntó a Joe Russo si esta historia podría convertirse en un proyecto propio, su respuesta fue bastante reveladora:
«Creo que es una idea genial. ¿Y si hacemos una película?»
Así, sin más. Con esa confianza de quien sabe perfectamente que el material está ahí, esperando.
El fandom lleva tiempo especulando con que la misión de Steve podría ser el punto de partida de algo más grande, ya fuese película o serie. Y la respuesta de Russo, apostando claramente por el formato cinematográfico, no hace más que echar leña al fuego.
Claro que todo depende de Chris Evans. El actor ha dado señales contradictorias en los últimos años —primero cerraba la puerta, luego aseguraba que nunca diría nunca—. Y también depende de los planes de Marvel Studios, que de momento tiene el foco puesto en Avengers: Doomsday y Avengers: Secret Wars, dos películas que podrían, de paso, explorar las consecuencias de las decisiones que Steve tomó al quedarse en el pasado.
Lo que está claro
La misión de devolver las Gemas es uno de esos agujeros narrativos del MCU que no molestan mientras no los piensas, pero que en cuanto te los planteas se vuelve imposible ignorarlos. Y lo mejor es que no es un agujero por descuido, sino por elección. Los Russo sabían perfectamente lo que había ahí. Simplemente decidieron no abrirlo.
Por ahora.
Que hablen de esto con tanto entusiasmo más de cinco años después del estreno de Endgame dice mucho. Hay algo en esa historia sin contar que sigue teniendo peso, que sigue tirando. Y si hay una lección que el MCU ha ido aprendiendo con el tiempo —a veces bien, a veces no tanto— es que el pasado siempre puede volver.
Si algún día se hace esa película sobre Steve Rogers devolviendo las Gemas, os prometo que seré la primera en la sala. Con los cómics bien frescos en la memoria y el ojo crítico bien abierto. Porque sí, quiero que exista. Pero también quiero que la hagan bien.