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Matthew Lillard se une al reparto de Man of Tomorrow, la secuela de Superman de James Gunn, aunque su personaje permanece en el más estricto secreto oficial.
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Los detalles filtrados —familia birracial, dos hijos de entre 7 y 11 años y escenas junto a personajes del Daily Planet— apuntan a alguien con peso narrativo real en la historia.
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Más allá de la seductora teoría de Barry Allen, lo verdaderamente significativo es que Gunn vuelve a apostar por ese «mundo vivo» que tan bien le funcionó en Superman (2025).
Hay castings que, nada más anunciarse, provocan un «¿y esto qué significa?» inmediato. El de Matthew Lillard en Man of Tomorrow es exactamente ese tipo. No es un nombre que asocies de primeras al universo DC —quizá lo recuerdas en Scream, o como el Shaggy más carismático de la acción real en Scooby-Doo—, pero precisamente por eso resulta tan fascinante.
James Gunn no suele hacer castings por azar. Y cuando alguien así aparece en su radar, merece la pena afinar el oído.
Lo que lo hace todavía más intrigante es que Gunn ha cerrado con llave la identidad del personaje. No hay nombre, no hay pista oficial, solo silencio calculado. Pero los fans de DC somos así: con cuatro detalles y ganas, construimos teorías que a veces aciertan más de lo razonable. Y esta vez hay una que merece toda la atención.
Un papel sin nombre… pero con pistas muy concretas
Hace unas semanas, Gunn confirmó el fichaje de Lillard para Man of Tomorrow sin revelar el nombre del personaje. Lo que sí ha trascendido, gracias a fuentes cercanas a la producción como @AtlantaDCFans, son algunos detalles que empiezan a dibujar un cuadro bastante revelador.
El personaje de Lillard pertenece a una familia birracial y es padre de dos hijos de entre 7 y 11 años. Además, comparte escenas con Jimmy Olsen, Cat Grant y Perry White, el trío clásico de la redacción del Daily Planet.
Ese último dato es quizá el más significativo. No hablamos de un villano que irrumpe en la sala de redacción ni de un héroe de paso que cruza Metrópolis un momento. Son interacciones con los personajes más icónicos del periódico de Clark Kent.
Eso sugiere que estamos ante alguien con entidad narrativa de verdad. Hay una relación construida, un contexto, una razón para estar ahí.
La teoría que está en boca de todos
La comunidad fan no ha tardado en sacar sus calculadoras, y la hipótesis que más fuerza coge es que Lillard podría estar interpretando a Barry Allen —el Flash clásico— en una versión bastante más veterana de lo habitual.
Conviene recordar de dónde venimos. En la última década hemos visto a Ezra Miller encarnar a un Barry joven y atribulado en el fallido DCEU, y a Grant Gustin construir durante casi una década televisiva al Flash más longevo y querido de la pequeña pantalla. Un Barry maduro en cine sería, por tanto, una vuelta de tuerca inédita.
¿Por qué esta teoría tiene tanto peso? Varios motivos que encajan entre sí.
Primero, el nuevo DCU parece seguir un modelo similar al de Lanterns, donde una figura veterana coexiste con otra más joven que cargará con el futuro. En ese esquema, un Barry con años de trayectoria tendría todo el sentido, mientras Wally West asumiría el relevo de cara a entregas posteriores.
Segundo —y aquí la cosa se pone interesante—, si Iris West-Allen es una mujer negra, como se ha representado en varias adaptaciones recientes incluida la popular serie de televisión, la familia birracial de los detalles filtrados cobra un significado muy concreto.
Y tercero, los dos hijos de entre 7 y 11 años encajan con Don y Dawn Allen, los gemelos de Barry e Iris en los cómics. Los Tornado Twins no son figurantes cualquiera: aparecen en la clásica Legión de Superhéroes y tienen un peso emocional notable en la mitología Flash. Que Gunn los tuviera sobre la mesa diría mucho de sus intenciones a largo plazo.
¿Tiene sentido dentro del nuevo DCU?
Lo que me parece especialmente inteligente de esta posible decisión es su enfoque narrativo. Usar Man of Tomorrow para presentar a un Barry Allen ya establecido —con vida propia, con familia, con identidad consolidada— sin dedicarle una película de origen extensa es muy del estilo Gunn.
Ya lo vimos en Superman (2025): los personajes existen antes de que la cámara los encuentre. No todo el mundo necesita su capítulo introductorio. A veces basta con aparecer en el momento justo y dejar que el contexto haga el trabajo.
Además, hay que recordar que Lillard y Gunn tienen una relación de confianza construida durante años. Y aquí me pongo reivindicativo: aquellas Scooby-Doo de acción real de los 2000 fueron vapuleadas en su día, pero tenían un espíritu gamberro y un cariño por el material original que el tiempo ha sabido poner en valor. Gunn no llama a un amigo de larga data para un papel irrelevante.
Dicho esto, todo sigue siendo especulación hasta que Gunn decida lo contrario. Podría ser Barry Allen, podría ser un personaje menos conocido con un perfil similar, o podría ser algo que nadie ha imaginado todavía. Y eso, sinceramente, es parte de lo que hace emocionante este momento para DC.
Lo que queda fuera de toda duda es que el casting de Matthew Lillard no es un movimiento menor. Sea quien sea su personaje, tiene conexiones directas con el núcleo del Daily Planet, una familia con posible historia en los cómics y un peso aparente en la trama.
Si al final resulta que es Barry Allen, sería una de esas sorpresas que recuerdan por qué sigue siendo emocionante ver construir un universo de superhéroes desde cero. El placer de seguir los hilos antes de que se revelen es parte de la experiencia. Así que mientras Gunn termina la postproducción, seguiremos atentos a cada filtración y cada pequeño detalle que se parezca, aunque sea remotamente, a una pista.