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John Goodman y Laura Bailey se unen al final de The Last of Us

La tercera temporada de The Last of Us, concebida como el final de la serie, suma a John Goodman, Ian Alexander y Laura Bailey. Craig Mazin queda como único showrunner y recuperar voces del videojuego es un guiño que los fans agradecerán.

  • John Goodman, Ian Alexander y Laura Bailey se suman al reparto de la tercera temporada de The Last of Us, que llegará a HBO en 2027.

  • Craig Mazin asume como único showrunner una temporada que, según el CEO de HBO, ha concebido como el final definitivo de la serie.

  • Recuperar a las voces del videojuego en papeles nuevos me parece un gesto honesto y creativo, un guiño a la comunidad que no traiciona la independencia narrativa de la serie.


Hay series que cuentan historias. Y luego hay series que hacen preguntas que no se pueden ignorar. The Last of Us pertenece al segundo grupo.

Desde su primer episodio, la adaptación de HBO dejó claro que no le interesaba quedarse en la superficie del apocalipsis. Le interesaba lo que hay debajo: el peso moral de las decisiones, la manera en que el amor puede convertirse en destrucción, y cómo la humanidad sigue inventando sus propios dioses cuando los antiguos han desaparecido.

Puede que no sea ciencia ficción del espacio profundo, pero hay algo en The Last of Us que resuena igual que cualquier distopía bien construida: la certeza de que el futuro que estamos mirando dice algo muy concreto sobre el presente en el que vivimos.

Con la tercera temporada ya en marcha, todas esas preguntas vuelven. Esta vez, con un reparto que mezcla rostros nuevos con nombres que conocemos de otra vida.

El reparto que viene

La incorporación más llamativa es la de John Goodman. Interpretará a Joey, un personaje que forma parte de un dúo conocido como los «Héroes de la Carretera».

No hay muchos detalles todavía, pero el nombre ya sugiere algo. En un mundo sin instituciones ni Estado, la gente inventa sus propios mitos. Sus propios héroes. Y no puedo evitar pensar que esa pulsión —convertir a personas normales en leyendas para soportar el vacío— dice bastante sobre cómo funcionamos también fuera de la ficción.

Junto a él llegarán Ian Alexander y Laura Bailey, dos nombres que cualquier fan del videojuego reconocerá al instante. Alexander fue la voz de Lev en The Last of Us: Part II; Bailey fue la voz de Abby.

En la serie, esos personajes ya tienen sus intérpretes —Kyriana Kratter y Kaitlyn Dever, respectivamente—, así que ambos regresarán en roles completamente nuevos: Alexander como Paco, y Bailey como Elizabeth, una figura de liderazgo dentro de la facción religiosa de los Serafitas.

Es una decisión que me parece elegante. La serie ha convertido en tradición el recuperar actores del videojuego en papeles distintos —Merle Dandridge como Marlene, Jeffrey Wright como Isaac Dixon, Ashley Johnson como la madre de Ellie— y eso crea una especie de diálogo silencioso entre los dos universos.

No es nostalgia. Es algo más parecido al respeto mutuo.

John Goodman, Ian Alexander y Laura Bailey, nuevos fichajes de la tercera temporada de The Last of Us

Más caras para un mundo más grande

El reparto de la tercera temporada sigue creciendo. Peter Sarsgaard interpretará a Amon, Jason Ritter a Hanley, un soldado del Frente de Liberación de Washington, y Li Jun Li a Miriam. También se suman Clea DuVall y Michelle Mao.

Uno de los fichajes más cargados de significado, sin embargo, es el de Patrick Wilson como Jerry, el padre de Abby.

Quien haya jugado al videojuego sabe que Jerry es el personaje que, de alguna manera, lo pone todo en marcha. Su historia es el núcleo de las motivaciones de Abby, la razón por la que todo lo que sucede en la segunda parte existe.

Verle cobrar vida en pantalla será, me imagino, uno de esos momentos que dejan al espectador en silencio unos segundos más de lo habitual.

También hay un cambio de reparto: Jorge Lendeborg tomará el relevo de Danny Ramírez en el papel de Manny, por conflictos de agenda.

El peso de un posible final

Craig Mazin asumirá esta temporada como único showrunner, sin Neil Druckmann. Y hay algo en eso que merece atención: Mazin sabe cómo terminar historias.

Lo demostró con Chernobyl, que sigue siendo una de las miniseries más impactantes de los últimos años, precisamente porque cada decisión narrativa sabía que era la última.

Según Casey Bloys, CEO de HBO, Mazin ha planificado la tercera temporada como el cierre definitivo de la serie. Sus palabras fueron directas: Mazin «la ha concebido como la temporada final».

Eso cambia la manera de verlo todo. Porque si es el final, cada escena, cada personaje nuevo, cada decisión de casting adquiere un peso diferente.

En cuanto a Pedro Pascal —cuyo personaje, Joel, murió al final de la segunda temporada—, su presencia en el presente de la historia parece complicada. Pero los flashbacks siguen siendo una posibilidad real. Y The Last of Us sabe bien, mejor que casi ninguna otra serie, que el pasado nunca muere del todo.

La temporada 3 está prevista para 2027.


Lo que más me fascina de The Last of Us como proyecto es que, en el fondo, no es una historia sobre hongos ni sobre el fin del mundo. Es una historia sobre lo que elegimos recordar y lo que elegimos olvidar. Sobre si la venganza puede coexistir con la humanidad, o si una consume inevitablemente a la otra.

Me pasó con Arrival: recuerdo pausarla para apuntar frases, porque intuía que no hablaba de extraterrestres, sino de cómo el lenguaje moldea nuestra forma de amar y de perder. The Last of Us juega en ese mismo terreno. Bajo la capa del apocalipsis, lo que late es una pregunta profundamente humana.

La tercera temporada, si realmente es la última, tendrá que responder cosas que la segunda dejó abiertas con total deliberación.

Con un reparto así de sólido y con Mazin al timón en solitario, hay razones para creer que la respuesta va a merecer la espera. 2027 parece lejos. Pero las mejores historias siempre necesitan su tiempo.

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