DC

James Watkins explica por qué funcionan los villanos de DC

Joker y The Penguin demostraron que un villano de Batman puede sostener una historia sin héroe delante. Watkins aplica la misma idea a Matt Hagen, un actor que lo pierde todo y acaba convertido en aquello que más temía.

Clayface: el director James Watkins explica por qué las películas de villanos de Batman de DC funcionan donde otras fallan
  • Hacer una película de villano sin el superhéroe al que combatir es un terreno complicado, con resultados muy dispares.

  • James Watkins sostiene que el éxito de las propuestas de DC llega cuando el público puede conectar con el personaje.

  • Clayface sigue esa línea con la historia trágica de Matt Hagen, un actor que lo pierde todo y acaba convirtiéndose en aquello que más temía.

Llevar a la pantalla a un villano de cómic en solitario nunca ha sido fácil. Algunos proyectos han salido muy bien y otros han sido auténticos desastres. DC parece haber encontrado una fórmula que funciona, y Watkins cree que todo se reduce a algo muy simple: ofrecer un personaje con el que el espectador pueda identificarse.

Un villano con historia

Clayface se suma a una línea que ya han explorado películas como Joker o la serie de HBO The Penguin, que tomaron villanos conocidos de Batman y se preguntaron qué los movía. En este caso, el enfoque es el de un drama de body horror sobre un hombre que lo pierde todo.

En una entrevista con ComicBook, Watkins explicó qué le atrajo de Matt Hagen y por qué le parece un protagonista tan interesante. Según él, la clave está en la complejidad del personaje: alguien que parte de la nada, se esfuerza por llegar a ser alguien y, cuando por fin lo consigue, se lo arrebatan de forma violenta. Una situación con la que, en el fondo, es fácil empatizar.

La historia de Matt Hagen

La película sigue a Hagen, un actor en busca de su gran oportunidad tras años de dificultades. Justo cuando su carrera empieza a despegar, un jefe de la mafia lo deja gravemente desfigurado, y con ello se va su aspecto, su medio de vida y todo lo que había conseguido.

Hagen no es un genio criminal que quiera hacerse con Ciudad Gótica. Es un hombre que quiere recuperar su vida. Cuando por fin tiene la oportunidad de hacerlo, todo sale mal y se transforma en un monstruo. La tragedia está en ver cómo alguien intenta desesperadamente reconstruirse y acaba perdiéndose por el camino.

Es un personaje mucho más atractivo que un villano malvado solo porque la historia necesita a alguien a quien el héroe pueda dar un puñetazo.

James Watkins y Tom Rhys Harries en una entrevista sobre Clayface

Aciertos y tropiezos

Hollywood lleva décadas intentando que los villanos funcionen en solitario, con resultados muy distintos. Catwoman fue un fracaso notorio en el universo de DC. Joker, en cambio, fue un enorme éxito de taquilla y recibió reconocimiento en los Oscar, aunque su secuela, Joker: Folie à Deux, no logró repetir ese impacto.

The Suicide Squad, de James Gunn, funcionó al reunir a un grupo de criminales divertidos y meterlos en situaciones en las que tenían que comportarse como héroes, quisieran o no. The Penguin, por su parte, convirtió a Oswald Cobb, interpretado por Colin Farrell, en un aspirante a figura de peso que se abre camino en el submundo criminal de Gotham.

En todos estos casos, el público tenía un motivo para seguir a personajes que, en la historia de otro, serían los malos.

Lo que no funcionó en Sony

Sony tuvo mucha más dificultad con sus películas de villanos de Spider-Man. Venom logró conectar con el público, en buena parte gracias a su personaje central. Morbius y Kraven el Cazador, en cambio, no conectaron con los espectadores y resultaron decepciones en taquilla. El intento de construir una franquicia entera alrededor de villanos de Spider-Man acabó desmoronándose.

El problema no era que fueran villanos. Era que sus películas no daban al público suficientes razones para importarles.

Personajes bien construidos

Para Watkins, lo que marca la diferencia es que el espectador se implique en las luchas personales del protagonista. Según explica, todo se reduce a la psicología del personaje y a esos rasgos que resultan reconocibles, porque cuando un personaje está bien dibujado y tiene más cosas detrás, es cuando la historia resulta más interesante.

Eso es lo que hace de Clayface una incorporación tan atractiva a la colección de historias de villanos de Batman de DC. Matt Hagen no pretende convertirse en el próximo gran capo de Gotham ni demostrar que es más poderoso que Batman. Es un actor que quiere recuperar la identidad que le robaron, y su desesperación acaba convirtiéndolo en algo terrorífico.

Puede que eso convierta a Clayface en uno de los monstruos más sympáticos de DC, aunque sus acciones sean cada vez más difíciles de justificar.

Una gran película de villanos no necesita que el público apruebe lo que hace su protagonista. Solo necesita que entienda por qué lo hace. Eso es precisamente lo que busca Watkins con Clayface, y puede dar lugar a una historia de villano de Batman tan trágica como memorable.

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