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I Am Not Okay With This utiliza la telequinesis como metáfora del trauma adolescente, mezclando la fantasía de Roald Dahl con el terror psicológico de Stephen King.
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A pesar de un 86% en Rotten Tomatoes y una crítica muy favorable, Netflix la canceló antes de una segunda temporada.
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La protagonista, Sydney Novak, hereda algo de Matilda y algo de Carrie, pero construye su identidad propia a través de temas LGBTQ+ y una narrativa de madurez contemporánea.
Hay una pregunta que me persigue cada vez que me topo con una historia sobre poderes: ¿qué pasaría si nuestras emociones más intensas tuviesen consecuencias físicas en el mundo? No el poder como fantasía heroica, sino como carga. Como algo que no pediste y que no sabes gestionar.
Es una idea que lleva décadas rondando la ciencia ficción, desde Carrie de Stephen King hasta Matilda de Roald Dahl. Y me recuerda a esa sensación que me dejó Arrival: la de que un don puede ser, al mismo tiempo, una condena. Llegué a pausar la película para apuntar frases; con esta serie me pasó algo parecido, aunque por motivos muy distintos.
I Am Not Okay With This, la serie de Netflix basada en el cómic de Charles Forsman, recoge esa pregunta y la coloca en el contexto más incómodo posible: la adolescencia. Lo que parece una historia de poderes se convierte, casi sin avisar, en algo mucho más honesto sobre lo que significa crecer sintiéndote diferente a todos.
Una Matilda para adultos, un King sin terror
La primera vez que oí hablar de la serie me pareció una propuesta demasiado familiar. Chica joven, telequinesis, conflictos internos. Terreno pisado mil veces. Pero hay algo que hace bien desde el principio: no disimula sus referencias, las abraza.
Co-creada por Christy Hall y protagonizada por Sophia Lillis como Sydney Novak, la serie bebe de dos fuentes muy distintas. Por un lado, Matilda, cuya inteligencia y poderes son una forma de resistencia ante un mundo injusto. Por otro, Carrie White, cuya telequinesis es una extensión de su trauma y su rabia contenida.
Pero la serie no se queda en el homenaje. Lo usa como trampolín para construir algo propio.
La telequinesis como lenguaje emocional
Esto es lo que más me interesa: aquí la telequinesis no funciona como superpoder, sino como metáfora.
En Carrie, el poder es el detonante de una tragedia. En Matilda, una forma de justicia poética. En I Am Not Okay With This es, simplemente, caos. Algo que Sydney no controla, que aparece cuando menos lo espera y que refleja, con demasiada literalidad, el estado emocional de cualquier adolescente que no sabe qué hacer con lo que siente.
La serie incorpora además temas LGBTQ+ que añaden capas a esa experiencia. No como adorno, sino como parte fundamental de quién es Sydney y de por qué se siente tan desconectada de todo.
Es ciencia ficción usada de la manera que más admiro: no como escapismo, sino como espejo.
El problema de las ideas que no llegan a desplegarse
Y aquí viene la parte que más me cuesta digerir.
I Am Not Okay With This fue cancelada antes de rodar una segunda temporada, pese a acumular un 86% en Rotten Tomatoes y una recepción crítica genuinamente positiva.
Es un patrón que hemos visto demasiadas veces: voces claras que desaparecen antes de desplegarse del todo. Y me pregunto qué dice eso sobre nosotros. Consumimos historias como quien pasa páginas en un catálogo infinito, y descartamos las que no explotan de inmediato.
Hay una ironía cruel en cancelar una serie sobre la adolescencia por impaciencia, cuando de eso trata precisamente crecer: de darse tiempo. La primera temporada funciona como algo casi completo, pero deja la sensación persistente de que había mucho más que explorar.
¿Qué viene después? Flanagan y el reto de Carrie
En 2026, el panorama de las adaptaciones de King en televisión ha cambiado bastante. The Institute e It: Welcome to Derry se han convertido en fenómenos, demostrando que King funciona en serie cuando se le concede espacio y tratamiento adecuados.
Y ahora Mike Flanagan —el mismo que convirtió La maldición de Hill House en algo que te remueve por dentro— prepara su propia versión de Carrie para Prime Video, en una serie de la que ya sabemos que nadie sabe cómo termina.
Flanagan tiene un talento particular para encontrar el corazón humano dentro del horror. Si alguien puede ofrecer una lectura nueva de Carrie White sin repetir lo ya visto, es él. Y eso, con todo lo que existe sobre este personaje, no es poco.
I Am Not Okay With This es una de esas series que merecían más tiempo. No porque fuera perfecta, sino porque tenía algo que decir y sabía cómo decirlo. Sydney Novak no es Carrie ni Matilda. Es algo propio, y eso, en un género tan transitado, vale mucho.
Que la cancelaran es una pena real. Pero su primera temporada sigue ahí, completa a su manera, y en un momento en el que las adaptaciones de King viven una segunda juventud, vale la pena volver a ella. Porque a veces, las mejores ideas no necesitan una segunda temporada para quedarse contigo.