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El final de Verity explicado: la carta que lo cambia todo

Atención, spoilers. Verity termina con Jeremy y Lowen convencidos de haber hecho justicia, hasta que una carta escondida bajo el suelo pone en duda todo lo que el manuscrito parecía confesar.

  • Verity termina con el asesinato de su protagonista a manos de Jeremy y Lowen, convencidos de hacer justicia tras leer un manuscrito que confiesa un crimen imperdonable.

  • Una carta oculta bajo el suelo de la casa lo cuestiona todo: el manuscrito podría ser pura ficción y Jeremy, el verdadero asesino de la historia.

  • Protagonizada por Anne Hathaway y Dakota Johnson, la película convierte la ambigüedad narrativa en su arma más afilada y deja al espectador sin suelo firme bajo los pies.


Hay películas que terminan y te dejan con una sensación extraña. No el escalofrío del susto, ni la satisfacción de haber resuelto el misterio. Algo más incómodo: la sospecha de que acabas de ser manipulado. Y que, aun sabiéndolo, no puedes hacer nada al respecto. Verity es exactamente esa clase de película.

Dirigida por Michael Showalter y protagonizada por Anne Hathaway y Dakota Johnson, esta adaptación de la novela de Colleen Hoover llega con un final deliberadamente inconcluso que ha generado tanto debate como el propio libro. Pero lo verdaderamente interesante no es saber quién mató a quién. Es entender por qué llegamos a creer lo que creemos, y cómo una historia puede convertirse en el arma perfecta.

El punto de partida: una escritora, una sustituta y un manuscrito

Lowen Ashleigh acepta un encargo inusual: completar la serie de novelas inacabadas de Verity Crawford, una escritora de éxito que ha sufrido un terrible accidente y se encuentra en estado vegetativo.

Para ello, se instala en la casa familiar en Vermont, junto al marido de Verity, Jeremy, y su hijo Crew.

Lo que debería ser un trabajo literario se convierte rápidamente en algo mucho más turbio. Lowen comienza una relación con Jeremy mientras convive con Verity, aparentemente inconsciente. Y entonces encuentra el manuscrito.

Lo que dice el manuscrito

El documento es explosivo.

En él, Verity escribe sobre sus dos hijas gemelas, Harper y Chastin, con una frialdad que da miedo. Describe cómo las desatendió, cómo llegó a odiarlas. Y, lo más perturbador: cómo provocó intencionadamente el accidente en el que murió Harper, la pequeña, volcando la barca durante una excursión familiar.

Para Lowen, que ya ha visto a Verity moverse cuando supuestamente no puede hacerlo, el manuscrito no es ficción. Es una confesión.

Las tres muertes que estructuran la película

Verity cuenta con tres muertes que funcionan casi como actos de una obra.

La primera ocurre en la apertura: un ciclista muere atropellado frente a Lowen en una calle de Nueva York. Un recordatorio brutal de lo frágil que es todo.

La segunda es la de Harper, hija de Jeremy y Verity, ahogada en un accidente de barca. Un accidente que el manuscrito convierte en asesinato premeditado.

La tercera, y más importante, es la de la propia Verity Crawford. Convencida de que finge su estado y es una asesina, Lowen le entrega el manuscrito a Jeremy. Él la estrangula. Lowen le ayuda a deshacerse del cuerpo en el mismo lago donde murió Harper.

La carta que lo cambia todo

Y aquí es donde Verity da su vuelta de tuerca definitiva.

Escondida entre los tablones del suelo de la casa, Lowen encuentra una carta manuscrita de Verity. En ella, la escritora afirma que el manuscrito no era más que un ejercicio literario: la construcción de un alter ego malvado, una práctica habitual para explorar el lado oscuro de los personajes.

Según la carta, fue Jeremy quien encontró ese manuscrito, lo tomó como real e intentó asesinar a Verity provocando un accidente de coche. Ella habría sobrevivido y planeaba escapar con Crew.

¿Quién dice la verdad? Imposible saberlo. Y eso es exactamente el punto.

El golpe final: una autora que ama manipular

Antes de que empiecen los créditos, la película nos muestra el fragmento de una entrevista antigua con Verity. En ella declara que, como escritora, disfruta manipulando la realidad y haciendo que los lectores cuestionen todo lo que creen saber.

Es el golpe perfecto.

Con esa escena, la película no resuelve nada. Al contrario: nos dice que hemos sido lectores atrapados en la misma trampa que Lowen. Que quizás siempre lo fuimos.

Hay una película que me obligó a replantearme esto mismo: Her. Recuerdo que me quedé días dándole vueltas a una idea sencilla y demoledora, la de que algo invisible puede resultar más verdadero que lo que tenemos delante. Verity trabaja en ese territorio incómodo, el de la percepción como construcción y el de la narrativa como forma de poder. Y lo hace sin una sola nave espacial, solo con un manuscrito y una casa en silencio.

El futuro de Lowen y Jeremy

Meses después, Lowen y Jeremy siguen juntos. Ella está embarazada. Se trasladan a Carolina del Sur con Crew para empezar de cero.

Pero la carta que Lowen ha leído, y que no le ha mostrado a Jeremy, lo complica todo. Porque ahora no sabe si está construyendo una vida con el hombre que amaba o con el hombre que intentó matar a su mujer.

La película termina con Lowen eligiendo el silencio. Y esa elección dice más sobre el personaje que cualquier confesión.


Verity no busca respuestas. Busca preguntas. Y en ese sentido consigue algo que muy pocas obras del género logran: hacernos sentir cómplices antes de darnos cuenta de que hemos tomado partido. Juzgamos a Verity con la misma información que tenía Lowen. Asumimos su culpabilidad porque el relato que leímos nos resultó convincente. Y eso dice tanto sobre nosotros como espectadores como sobre cualquier personaje de la película.

La verdad en Verity no existe como un hecho objetivo. Existe como una historia que alguien eligió contarnos. Y la pregunta que la película deja flotando —¿a qué versión decides creerle?— es, en el fondo, una pregunta sobre el poder de la narrativa. Sobre cómo las historias que consumimos moldean lo que consideramos real. Eso, curiosamente, es lo más aterrador de todo.

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Escrito por

Alex Reyna

Mi primer recuerdo de infancia es ver El Imperio Contraataca en VHS. Desde entonces, la ciencia ficción ha sido mi lenguaje. He montado Legos, he visto Interstellar más veces de las que debería, y siempre estoy buscando la próxima historia que me vuele la cabeza. Star Wars, Star Trek, Dune, Nolan… si tiene naves o viajes temporales, cuenta conmigo.

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