Cine

Diez películas malas a propósito que son una maravilla

No es lo mismo la torpeza involuntaria que la que se propone como juego. Estas diez películas eligieron ser malas desde el guion, y su público llega sabiendo lo que le espera y disfruta de cada desliz.

10 películas malas a propósito que en realidad son magníficas
  • Las películas tan malas que acaban resultando buenas forman un subgénero singular, cuyo encanto resulta difícil de explicar pero imposible de ignorar.

  • Dentro de él conviven las obras fallidas por sinceridad con las que nacen malas a propósito, concebidas como parodia o como explotación de bajo presupuesto.

  • La mayoría comparte tres rasgos: actuaciones deplorables, efectos aún peores y una trama tan absurda que cuesta imaginar quién la concibió.

Mi opinión: el mal cine no es un pecado en sí mismo. Lo que lo hace valioso es la intención, o la falta de ella, y el modo en que el espectador lo recibe. Conviene, no obstante, distinguir entre la torpeza que se ignora a sí misma y la que se propone como juego.

Nadie se sienta frente a un Ciudadano Kane esperando que le sorprenda la dirección de actores. Con estas películas ocurre al revés: el público llega sabiendo lo que le espera y disfruta de cada desliz, de cada diálogo imposible y de cada efecto que delata su presupuesto.

Algunos nombres se han hecho conocidos precisamente por ello. Productoras como The Asylum o Troma Entertainment han logrado un público fiel a base de estrenar películas deliberadamente deficientes, lo que dice mucho de la complicidad que se establece entre la pantalla y quien la mira con ánimo de pasarlo bien.

Lo que une a todas estas obras, al final, es una cierta honestidad. No pretenden trascender, y en esa renuncia encuentran una libertad que el cine solemne rara vez se permite. Quien sepa mirarlas con atención descubrirá que la ineptitud, cuando se asume con gracia, puede ser también una forma de arte.

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