- Jean Grey ya está en el MCU: Sadie Sink debuta como la telépata más poderosa de los X-Men en Spider-Man: Brand New Day, y su arco apunta directamente hacia la Xavier’s School.
- La tecnología de Peter Parker podría convertirse en una pesadilla para los mutantes: el inhibidor universal que crea Spider-Man acaba en manos de Damage Control, sembrando las semillas de los collares inhibidores y los Centinelas.
- Bill Metzger es el nuevo villano anti-mutante a vigilar: el director de Damage Control, interpretado por Tramell Tillman, escapa al final de la película y podría ser la conexión entre el MCU y Trask Industries.
- Mi veredicto: Marvel lleva años construyendo el camino hacia los X-Men con cuentagotas, y por fin siento que el plan empieza a tener sentido. Pero la ejecución en 2028 lo tendrá que confirmar todo.
Llevo desde 2019 esperando este momento. Cuando Disney cerró la compra de 20th Century Fox, lo primero que pensé no fue en los Vengadores ni en el multiverso: pensé en los X-Men. En los míos, en los que leía de niña en los cómics de Claremont, con Jean Grey transformándose en Fénix y Magneto levantando portaaviones con la mano. Años después, aquí estamos: con una película de Spider-Man que, casi de refilón, acaba de sentar las bases de lo que podría ser la película de los X-Men más ambiciosa que ha hecho Marvel en su historia.
Y lo más curioso es que Spider-Man: Brand New Day no es una película de mutantes. Es una película de Peter Parker. Pero Marvel ha metido ahí tanta información relevante para el futuro de los X-Men que merece la pena pararse a analizar todo lo que se ha sembrado. Porque cuando esto se ejecute bien en 2028, vais a querer haber prestado atención ahora.
Jean Grey ya está aquí, y es todo lo que esperábamos
La gran noticia de la película, más allá de todo lo que le pasa al propio Spidey, es que Jean Grey acaba de aterrizar en el MCU. La interpreta Sadie Sink, y lo hace con una presencia que mezcla vulnerabilidad y poder de una forma que reconocerá cualquier fan de los cómics.
En Brand New Day, Jean aparece buscando a su hermana Sara. Es telepatía en estado puro: puede leer mentes, puede influir en la gente. Pero al final de la película, algo cambia. Aparece la telequinesis. Y eso, para los que conocemos su historia, lo dice todo.
Jean Grey sin telequinesis es Jean Grey a medias. Y Marvel lo sabe.
Su arco termina de forma abierta: sube a un autobús saliendo de Nueva York y su destino es desconocido. Pero siendo sinceras, no hace falta ser muy lista para adivinar que esa parada podría llamarse Westchester.
El inhibidor universal: la mejor idea de Peter Parker y el peor regalo que podría haberle dado a Damage Control
Aquí es donde la película se pone verdaderamente interesante desde el punto de vista del lore.
Peter Parker crea en esta película lo que se llama un «inhibidor universal», un dispositivo diseñado para equilibrar su propia biología humana y arácnida. Suena inocente cuando lo explica él. El problema es que esa tecnología acaba en manos de Damage Control.
Y Damage Control, como lleva demostrándonos el MCU desde Hawkeye, no es exactamente una organización con las mejores intenciones.
Un inhibidor capaz de apagar los poderes de cualquiera. En manos de gente dispuesta a usarlo contra mutantes. Si estáis pensando en los collares inhibidores que aparecen en los cómics y en algunas adaptaciones anteriores, estáis pensando exactamente lo mismo que yo.
Y no es la primera vez que vemos ese horror en pantalla: los que crecimos con las viñetas recordamos lo que esos dispositivos significan en arcos como La Era de Apocalipsis o lo que hizo la propia franquicia de Fox al mostrar a Rogue renunciando a sus poderes. El collar inhibidor no es un simple gadget: es la metáfora perfecta de una sociedad que prefiere anular lo diferente antes que entenderlo. Por eso duele tanto cuando aparece bien contado.
Marvel acaba de plantear el origen de uno de los elementos más oscuros y emocionalmente poderosos del universo mutante, y lo ha hecho a través de una invención de Spider-Man. Literalmente sin que te des cuenta hasta que ya ha pasado.
Bill Metzger y el camino hacia los Centinelas
Tramell Tillman da vida a Bill Metzger, director de Damage Control y, según los cómics, un villano menor pero significativo dentro del universo anti-mutante.
En la película, Metzger empieza como aparente aliado de Spider-Man. Spoiler: no lo es. Sus experimentos sobre Jean Grey, intentando replicar y entender sus poderes telepáticos, son exactamente el tipo de investigación que históricamente ha llevado a la creación de los Centinelas en el mundo Marvel.

Los Centinelas, para quien no los conozca, son robots gigantes diseñados para cazar mutantes y que tienen la capacidad de replicar sus habilidades. Si Damage Control ya está estudiando cómo funciona la telepatía de Jean Grey y tiene un inhibidor universal en sus manos… no hace falta conectar muchos más puntos.
Y aquí es donde mi cabeza de lectora se dispara: Días del futuro pasado, esa historia de Claremont y John Byrne en la que los Centinelas acaban dominando un futuro distópico, sigue siendo para mí uno de los relatos más potentes que ha dado el cómic americano. Si Marvel está plantando esa semilla con esta paciencia, sabe perfectamente hacia dónde quiere llevarnos.
Metzger escapa al final de la película. No sabemos dónde va ni con quién. Pero el nombre que a los fans de los cómics se nos viene a la cabeza es Bolivar Trask. Y Trask Industries. Y lo que eso implica.
El miedo a los mutantes: ahora tiene una escena que lo explica
Uno de los problemas que ha tenido el MCU al introducir a los mutantes es explicar por qué el mundo les teme si ese mismo mundo lleva años conviviendo con Vengadores, con el Hulk, con magos, con dioses nórdicos.
Brand New Day le da una respuesta, al menos parcialmente.
El clímax de Jean Grey en la película involucra un control mental masivo que paraliza literalmente a cientos de ciudadanos en Nueva York. No es una batalla de superhéroes. No hay villano al que culpar visualmente. Es una joven que, sin quererlo del todo, ha demostrado que puede meterse en la cabeza de cualquiera.
Eso asusta de una manera diferente. Y eso es exactamente lo que necesita el MCU para justificar el miedo social a los mutantes que forma parte del ADN de los X-Men desde los primeros cómics de Stan Lee y Jack Kirby.
La diferencia entre Thor y Jean Grey, en términos de percepción pública, es que Thor viene de fuera. Jean Grey es tu vecina.
Ahora bien, aquí es donde me pongo exigente. Plantar la semilla del miedo en una escena está muy bien, pero sostener ese tono durante toda una saga es harina de otro costal. El MCU tiene una tendencia peligrosa a diluir sus mejores ideas en chascarrillos y guiños para el fandom, y el miedo social a los mutantes no funciona si se convierte en una excusa argumental de fondo. Necesito que Marvel se lo tome en serio, que incomode, que no rebaje el discurso a cameos y fan service. Porque si algo hizo grande a los X-Men fue precisamente atreverse a hablar de intolerancia sin pedir perdón.
El contexto: cuándo llegan los X-Men y quién los dirige
Por situarnos: la película de los X-Men está prevista para 2028 y la dirige Jake Schreier, que ya ha trabajado con Marvel en proyectos anteriores.
Los primeros mutantes que vimos en la línea temporal principal del MCU fueron Kamala Khan (Ms. Marvel) y Namor, durante la Saga del Multiverso. Y ojo, porque no es un detalle menor: a Kamala la introdujeron con una serie propia que se tomó su tiempo en explicar quién era, mientras que Namor entró por la puerta grande como antagonista en Wakanda Forever. Dos aproximaciones distintas, con desigual fortuna. Jean Grey sería ahora la tercera incorporación relevante, y la primera que conecta directamente con el equipo de los X-Men tal y como lo conocemos.
Dos años son suficientes para construir bien esta historia si Marvel tiene claro lo que quiere hacer. El problema es que Marvel últimamente no siempre lo tiene claro, y eso hay que decirlo.
Pero cuando las piezas encajan como en Brand New Day, me permito ser optimista.
Reconozco que hay una parte de mí que lleva años con la guardia alta respecto a cómo Marvel va a tratar a los X-Men. Los cómics de Chris Claremont marcaron mi infancia de una forma que pocas cosas han hecho, y ver cómo eso se traduce mal a la pantalla duele de verdad. Pero lo que ha hecho Brand New Day me ha devuelto algo de esa ilusión que creía tener bien guardada.
No porque todo esté resuelto. Sino porque por primera vez siento que hay un plan real detrás. Jean Grey bien introducida, la tecnología anti-mutante con un origen que tiene sentido, un villano con potencial y una escena que justifica el miedo social. Si Jake Schreier coge todo esto en 2028 y lo construye con la misma inteligencia con que Chris Claremont construyó décadas de historia en papel, podríamos estar ante algo verdaderamente especial. Y si no lo hace bien, por lo menos tendremos Brand New Day como prueba de que el intento existió.

