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Minions & Monsters ha abierto con solo 36,4 millones de dólares en su fin de semana de estreno, el peor arranque en la historia combinada de las sagas Despicable Me y Minions.
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Para ponerlo en perspectiva: el primer Minions (2015) recaudó 115,7 millones solo en su apertura y acabó superando los 1.100 millones a nivel mundial — Minions & Monsters no llega ni a la tercera parte de ese estreno.
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Illumination tiene motivos para celebrar en 2026, pero no gracias a los Minions: Super Mario Galaxy Movie se ha convertido en el filme más taquillero del año, dejando el futuro de los bichillos amarillos seriamente en entredicho.
• Mi opinión: Cuando una franquicia que movía más de mil millones de dólares colapsa hasta estos niveles, los números dejan de ser estadísticas y se convierten en un veredicto del público. La fatiga de franquicia no es un concepto abstracto; es esta tabla de datos.
Hay algo casi poético en cómo la taquilla castiga sin piedad a quienes abusan de una buena idea. Un estreno con cifras récord, una secuela que las supera, otra que aguanta el tirón… y luego, de repente, el suelo. No un descenso gradual, sino un batacazo en toda regla que hace que hasta el analista más frío levante una ceja.
Os confieso una cosa: en 2015 yo era de los que miraba con cierto escepticismo el fenómeno Minions. Me parecía imposible que unos personajes que hablan en un idioma inventado movieran las cifras que movían. Luego abrí la hoja de cálculo, vi los números, y tuve que tragarme mis prejuicios. Los datos, como siempre, me pusieron en mi sitio. Por eso lo de hoy me toca especialmente la fibra analítica.
Eso es exactamente lo que ha pasado con Minions & Monsters, la última entrega de una franquicia que en su día dominó la taquilla familiar con una eficacia casi irritante. Los números están ahí, y hablan por sí solos. Pero como me gusta contextualizarlos para que tengan todo el sentido del mundo, vamos al lío.
El fin de semana de estreno de Minions & Monsters ha dejado una cifra que nadie en Illumination querría ver en su informe semanal: 36,4 millones de dólares en tres días. Incluyendo el puente del 4 de julio, el total asciende a 61,4 millones. No está mal para muchas películas, pero para esta franquicia en concreto, es un golpe serio.
¿Cuánto de serio? Pongámoslo en contexto con el histórico completo de aperturas de ambas sagas —porque conviene aclararlo: aquí estamos mezclando en una misma tabla las películas de Despicable Me y las de Minions, que Illumination trata como un único universo compartido. Con ese matiz sobre la mesa, esta es la foto:
- Minions (2015) — 115,7 millones
- Minions: The Rise of Gru (2022) — 107,0 millones
- Despicable Me 2 — 83,5 millones
- Despicable Me 4 — 75,0 millones
- Despicable Me 3 — 72,4 millones
- Despicable Me — 56,3 millones
- Minions & Monsters — 36,4 millones
Último puesto. En un universo de siete películas. Y con diferencia.
Y eso que el original Minions no era una película de animación cualquiera: recaudó más de 1.100 millones de dólares en todo el mundo. Sí, has leído bien. Más de mil millones por unos personajes que hablan en un idioma inventado y que básicamente viven para servir al villano más torpe del cine. Ahí queda eso.
Lo que hace más llamativa la caída es la velocidad a la que se ha producido. Entre el primer Minions y The Rise of Gru pasaron siete años, y la segunda apertura fue casi igual de fuerte. Pero desde 2022 hasta ahora, el público ha girado la cabeza. Y cuando el público gira la cabeza, los datos no te dejan mentirte a ti mismo.
Y ojo, porque esto no es un caso aislado. Si algo nos ha enseñado el mercado post-2020 es que la animación familiar ya no tiene el cheque en blanco que tenía antes. El espectador ha vuelto a las salas siendo muchísimo más selectivo: perdona menos las secuelas por inercia y reserva las salidas al cine para los grandes acontecimientos. La fatiga de secuelas, que llevamos años viendo en el cine de superhéroes, ha llegado también al público infantil y a sus padres, que son quienes pagan las entradas.
Dentro del catálogo de Illumination, Minions & Monsters comparte el fondo de la tabla con títulos como Sing, Sing 2 y Migration. Ninguno de ellos era una secuela de una franquicia que había rozado los 1.100 millones globales. Eso dice mucho.
El único consuelo para Illumination es que no todos sus proyectos van mal. La Super Mario Galaxy Movie se ha convertido en el filme más taquillero de 2026, demostrando que el estudio sigue siendo capaz de generar fenómenos cuando da con la tecla adecuada. Y aquí es donde el análisis se pone interesante: si tienes un caballo ganador como Mario, ¿cuántos recursos vas a seguir invirtiendo en un caballo que ya no corre igual?
La lógica de negocio es implacable. Cada euro de marketing, cada hueco en el calendario de estrenos y cada equipo de animación que dedicas a los Minions es un euro que no dedicas a Mario. Y con estos números sobre la mesa, la balanza estratégica se inclina sola. Mario seguirá teniendo secuelas, eso parece seguro. Los Minions, en cambio, tendrán que demostrar que aún tienen algo que ofrecer más allá de la nostalgia.
La respuesta, según todo lo que apuntan los datos, es que el futuro de la franquicia Minions está genuinamente en el aire.
Al final, los números de Minions & Monsters cuentan una historia que va más allá de un simple mal fin de semana. Cuentan la historia de una franquicia que tardó en entender que el afecto del público tiene fecha de caducidad si no se renueva la propuesta. El espectador de 2026 no es el mismo que el de 2015, y las expectativas han cambiado.
Para mí, este es uno de esos casos en los que la taquilla funciona como un espejo perfectamente honesto de la industria. Sin adornos, sin excusas. Cuando una apertura no llega ni a la tercera parte de lo que hizo su predecesora once años atrás, el mensaje es meridianamente claro: poopaye, señores. El ciclo ha terminado.

