Toy Story 2 es la mejor de la saga y Toy Story 5 acaba de demostrarlo

Toy Story 2 comparte con la primera entrega algo que muy pocos títulos de animación consiguen: un 100% en Rotten Tomatoes. Toy Story 5 construye directamente sobre sus arcos emocionales, confirmando que la segunda parte es la piedra angular de toda la saga.

✍🏻 Por Clara Domenech

julio 6, 2026
  • Toy Story 2 comparte con la película original algo que muy pocos títulos de animación consiguen: un 100% de aprobación entre la crítica en Rotten Tomatoes.
  • Toy Story 5 construye directamente sobre los conceptos y arcos emocionales que plantó Toy Story 2, reforzando su papel como piedra angular de toda la franquicia.
  • Para mí, ninguna secuela ha vuelto a igualar el equilibrio perfecto entre aventura, comedia y drama que logra Toy Story 2: es la que mejor define qué puede ser una segunda parte cuando se hace con ambición.

Hay películas que funcionan como origen. Como ese primer número de una colección que lo cambia todo y al que, años después, sigues volviendo porque cada relectura te regala algo nuevo. Yo lo viví así con muchos personajes de Marvel: los conocí en papel mucho antes de verlos en pantalla, y esa sensación de estar ante los cimientos de algo enorme no se olvida. En el universo de Toy Story, esa película existe, tiene nombre, y lleva décadas esperando que le demos el reconocimiento que merece.

Hablo, claro, de Toy Story 2. La que muchos recuerdan como «la del medio» pero que, si te paras a pensarlo con calma, es posiblemente la entrega más completa, más valiente y más influyente de toda la saga. Y con la reciente llegada de Toy Story 5, ese argumento no ha hecho más que fortalecerse.


Vamos a poner las cartas sobre la mesa: todas las películas de Toy Story son buenas. Incluso las más cuestionadas tienen sus momentos. La primera es un hito histórico, un antes y un después en la animación. La tercera tiene ese final que te destroza con una elegancia brutal. La cuarta propone una ruptura interesante con el status quo de Woody, aunque no convenza a todo el mundo.

Pero Toy Story 2 hace algo que pocas secuelas consiguen: no repetir la fórmula, sino expandirla.

Donde la primera nos presentó un mundo, la segunda lo hizo enorme. Nuevo lore sobre Woody y sus orígenes a través del show Woody’s Roundup, un antagonista con motivaciones comprensibles, y la introducción de Jessie, uno de los personajes más emocionalmente complejos que ha dado Pixar. Todo eso, en 92 minutos.

Y la crítica lo notó. Toy Story 2 tiene un 100% en Rotten Tomatoes, algo que solo comparte con la película original. Créeme, no es casualidad.


Ahora, con Toy Story 5 en la ecuación, el argumento se vuelve todavía más sólido.

El nuevo film pivota emocionalmente alrededor de Jessie, cuyo arco comenzó precisamente en la segunda entrega. La separación de su antigua dueña Emily, narrada al ritmo de When She Loved Me en una de las escenas más desgarradoras de la animación occidental, no era un detalle menor. Era una semilla. Y Toy Story 5 la recoge para convertirla en el corazón emocional de la historia.

Y aquí está lo que de verdad me fascina: esa manera de sembrar algo pequeño para cosecharlo películas después es exactamente lo que Marvel intentó hacer durante años con sus mejores arcos. Pixar lo consiguió con una naturalidad envidiable. Jessie no es un personaje que aparece y ya está: es una herida que la saga tarda décadas en cerrar, y eso solo funciona porque Toy Story 2 supo plantearla con verdad desde el minuto uno.

Además, la nueva película recupera el tema que ya exploró la segunda entrega: el paso del tiempo y cómo los niños cambian. La segunda lo hizo desde el prisma de crecer y dejar los juguetes atrás. La quinta lo reinterpreta para el mundo actual, con la tecnología ocupando el lugar que antes tenían los juguetes físicos. El mismo miedo existencial, actualizado para 2026.

También vuelve Zurg. Y el concepto de los múltiples Buzz Lightyear idénticos, algo que ya asomaba en la segunda entrega y que aquí cobra nueva vida.

Toy Story 2 no solo es una gran película. Es el manual de instrucciones sobre el que se ha construido lo mejor de la saga.


Pero si hay algo que me parece especialmente brillante, y que creo que no se menciona lo suficiente, es cómo arranca.

Los primeros 12 minutos son una clase magistral de narrativa visual. Empieza con una secuencia épica de Buzz Lightyear enfrentándose a Zurg que parece sacada directamente de un blockbuster de ciencia ficción… hasta que descubres que es Rex jugando a una videoconsola. Un golpe de humor perfecto. Es, básicamente, el mejor cold open que podrías pedirle a una película: te engancha con acción pura y luego te da la vuelta con una sonrisa.

Y justo después llega la pesadilla de Woody: Andy lo tira a la basura con una voz monocorde y fría que resulta genuinamente perturbadora. Es terror emocional para niños, y funciona.

En menos de un cuarto de hora, la película ha demostrado que puede ser aventura, comedia, ciencia ficción y drama existencial. Todo a la vez. Todo con coherencia.

Eso es lo que hace a los grandes. No que hagan bien una cosa, sino que las hagan bien todas al mismo tiempo. Me recuerda a esos contados momentos del MCU en los que la acción, el humor y la emoción encajan sin que ninguna pata cojee. Toy Story 2 lo logra con una soltura que todavía hoy me deja boquiabierta.


Treinta y un años después de que Buzz y Woody aterrizaran en nuestras vidas, la conversación sobre cuál es la mejor película de la saga sigue tan viva como siempre. Y eso ya dice mucho del legado de esta franquicia.

Pero si me preguntas a mí, con toda la información sobre la mesa y con Toy Story 5 confirmando cada una de las razones por las que la segunda entrega importa tanto, la respuesta es clara. Toy Story 2 no es solo la mejor película de la saga. Es la que define qué puede ser una secuela cuando se hace con ambición, con corazón y con el respeto que el público se merece.

Y si hace tiempo que no la revisas, este es el momento. Porque algunas películas mejoran con los años. Y esta, te lo prometo, es una de ellas.


Crecí con los cómics de Marvel y me enamoré del MCU desde el primer “I am Iron Man”. Me encanta seguir teorías, analizar tramas y perderme en cada nuevo estreno, pero también sé cuándo algo no está a la altura. Disfruto del hype, pero escribo con criterio. Porque si no le exigimos al cine que mejore, ¿entonces para qué estamos aquí?

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