¿Y si He-Man fuera la película que salve a Hollywood?

Travis Knight apuesta por abrazar lo ridículo de Masters of the Universe y no disfrazarlo de cine “serio” para devolvernos la diversión.

✍🏻 Por Alex Reyna

febrero 7, 2026

• Travis Knight dirigirá Masters of the Universe abrazando lo absurdo del universo en lugar de intentar hacerlo realista, una decisión que podría marcar la diferencia frente a otras franquicias que buscan seriedad forzada.

• La película dividirá su narrativa entre la Tierra actual y Eternia, con un reparto que incluye a Nicholas Galitzine, Jared Leto, Idris Elba y Camila Mendes.

• El precedente de Bumblebee demuestra que Knight sabe equilibrar espectáculo y emoción sin traicionar el material original, lo que genera esperanza real para este proyecto.


Hay algo profundamente honesto en reconocer lo ridículo.

En una época donde cada franquicia intenta justificarse con tonos oscuros y pretensiones de realismo, que alguien levante la mano y diga «sí, esto es absurdo, y precisamente por eso funciona» resulta casi revolucionario.

Travis Knight, el director detrás de la próxima película de Masters of the Universe, parece entender algo que Hollywood olvida constantemente: no todo necesita ser Blade Runner para tener valor.

Me recuerda a cuando vi Dune de Lynch por primera vez. Sí, es extraña. Sí, tiene momentos que rozan lo incomprensible. Pero nunca pide disculpas por lo que es.

Y quizá esa sea la lección más importante: el respeto al material original no significa disfrazarlo de algo que no es.

La virtud de lo absurdo

En una entrevista con Empire Magazine, Knight dejó clara su postura: Masters of the Universe tiene una «tontería inherente», y eso no es un defecto, es una característica.

Más aún, es una virtud que han tejido conscientemente en el guion.

La pregunta que plantea es fascinante: ¿por qué ese personaje tiene ese nombre tan estúpido? En lugar de ignorarlo o cambiarlo, la película promete explicarlo.

Es un ejercicio de worldbuilding que reconoce el absurdo como punto de partida, no como obstáculo.

Esto me hace pensar en cómo la ciencia ficción siempre ha caminado esa línea delgada. Star Trek nos vendió la idea de un traductor universal sin pestañear. Dune nos pidió que aceptásemos gusanos gigantes que producen especias psicoactivas.

Y funcionó porque esos universos nunca dudaron de sí mismos.

Knight parece entender que intentar hacer que He-Man se sienta «realista» sería perder el punto por completo. Y tiene razón.

Dos mundos, una narrativa

La estructura de la película dividirá su historia entre la Tierra contemporánea y Eternia, el reino de fantasía donde todo comenzó.

Es una decisión inteligente que sirve como puente.

Para quienes crecimos con los dibujos animados de los ochenta, Eternia es territorio conocido. Pero para una audiencia nueva, puede resultar abrumador entrar directamente en un mundo donde un tipo con corte de tazón empuña una espada mágica mientras grita «¡Por el poder de Grayskull!».

La Tierra funciona como ancla narrativa. Nos permite entrar gradualmente en lo fantástico, procesarlo, cuestionarlo.

Es el mismo recurso que usó Arrival para hacernos digerir conceptos lingüísticos complejos: nos dio un personaje humano atravesando el mismo proceso de comprensión que nosotros.

No es condescendencia. Es arquitectura narrativa.

El precedente de Bumblebee

Si hay algo que genera confianza en este proyecto, es el historial de Knight.

Con Bumblebee demostró que es posible tomar una franquicia saturada de explosiones y ruido —Transformers— y encontrar en ella corazón, personajes y una historia que importa.

Bumblebee no renegó de lo que era. Seguía siendo una película sobre robots alienígenas gigantes que se transforman en coches. Pero Knight entendió que el espectáculo sin emoción es vacío.

Logró algo difícil: satisfacer a los fans de toda la vida mientras creaba algo accesible para nuevos espectadores.

Respetó la nostalgia sin quedar atrapado en ella. Y si puede replicar esa fórmula con Masters of the Universe, estamos ante algo potencialmente especial.

Lo que el reparto dice sobre la visión

Nicholas Galitzine como He-Man/Príncipe Adam, Jared Leto como Skeletor, Camila Mendes como Teela, Idris Elba como Man-at-Arms y Alison Brie como Evil Lyn.

La elección de casting revela algo sobre las intenciones del proyecto.

Galitzine, relativamente desconocido para el gran público, llega sin el peso de expectativas previas. Es una apuesta por construir el personaje desde cero, sin el bagaje de estrellas consolidadas que traen su propia narrativa.

Leto como Skeletor es arriesgado, pero un villano que es literalmente un esqueleto con capucha morada quizá sea el lienzo perfecto para ese tipo de intensidad sin límites.

Y Elba e Idris aportan algo crucial: credibilidad emocional. Son actores que pueden vender lo absurdo con convicción, que es exactamente lo que este universo necesita.

El casting no busca estrellas que vendan entradas por sí solas. Busca actores que puedan habitar un mundo imposible y hacerlo sentir real.

Lo que está en juego

Masters of the Universe no es solo otra película de franquicia.

Es un test sobre si Hollywood puede aprender a divertirse de nuevo sin ironía tóxica, sin guiños constantes que digan «sí, sabemos que esto es tonto».

Porque hay una diferencia entre reconocer lo absurdo y burlarse de ello. Una celebra la imaginación. La otra la desprecia.


Recuerdo cuando pausé Her para anotar una frase sobre cómo la tecnología amplifica nuestra soledad en lugar de curarla. Me quedé pensando días en esa idea.

No porque la película fuese perfecta, sino porque se atrevió a plantear algo incómodo sin disculparse.

Llevo años viendo cómo franquicias queridas intentan «madurar» forzadamente, como si la seriedad fuese sinónimo de calidad. Como si admitir que algo es divertido, colorido o extraño fuese una debilidad.

Pero algunas de las mejores historias de ciencia ficción y fantasía funcionan precisamente porque abrazan lo imposible sin pedir permiso.

Si Travis Knight logra lo que promete —y su trabajo anterior sugiere que puede— Masters of the Universe podría recordarnos algo importante: que la imaginación desatada, incluso cuando es ridícula, tiene más valor que mil intentos de parecer serio.

El 5 de junio descubriremos si el poder de Grayskull sigue siendo suficiente.

Y sinceramente, espero que lo sea.


Sobre Alex Reyna

Mi primer recuerdo de infancia es ver El Imperio Contraataca en VHS. Desde entonces, la ciencia ficción ha sido mi lenguaje. He montado Legos, he visto Interstellar más veces de las que debería, y siempre estoy buscando la próxima historia que me vuele la cabeza. Star Wars, Star Trek, Dune, Nolan… si tiene naves o viajes temporales, cuenta conmigo.

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