Stephen Colbert rescata los capítulos de El Señor de los Anillos que Jackson nunca filmó

Colbert desarrolla Shadow of the Past, una película que adaptaría los seis capítulos de La Comunidad del Anillo que no llegaron al cine de Peter Jackson, incluyendo a Tom Bombadil y los Túmulos Oscuros.

✍🏻 Por Alex Reyna

julio 4, 2026
  • Stephen Colbert está desarrollando The Lord of the Rings: Shadow of the Past, una película que adaptaría los seis capítulos de La Comunidad del Anillo que nunca llegaron al cine, con personajes como Tom Bombadil y los Túmulos Oscuros.

  • La historia se situaría catorce años después de la trilogía original, con Elanor —hija de Sam— descubriendo un secreto que estuvo a punto de provocar la derrota antes de que la guerra empezara.

  • Elijah Wood ha insinuado que podría volver a interpretar a Frodo, sin confirmarlo ni descartarlo del todo.

Opinión: La estructura narrativa dual es lo más prometedor del proyecto; si se ejecuta con cuidado, podría ser mucho más que un ejercicio de nostalgia bien intencionada.

Relevante: Andy Serkis también prepara The Hunt for Gollum, prevista en principio para finales de 2027, lo que apunta a una Tierra Media en plena expansión.


Hay mundos que no terminan aunque el libro se cierre. La Tierra Media es quizás el ejemplo más honesto de esto: un universo tan cargado de historia, de mitología propia, de capas que se acumulan debajo de otras capas, que ninguna adaptación ha podido —ni ha querido— agotarlo.

Peter Jackson eligió sus batallas con sabiduría. Comprimió la epopeya, la ordenó, la hizo respirar en pantalla. Pero lo que dejó fuera no desapareció. Simplemente esperó.

Y ahora, dos décadas después, alguien ha decidido ir a buscar exactamente lo que se quedó en el camino. Lo curioso es que ese alguien es Stephen Colbert. Y lo que está construyendo merece bastante más atención de la que está recibiendo.

Un proyecto nacido de una obsesión genuina

Colbert no es un ejecutivo de Hollywood buscando explotar una licencia rentable. Es, desde hace décadas, uno de los fans de Tolkien más declarados del espacio público.

Su película, titulada The Lord of the Rings: Shadow of the Past, no nacería de una estrategia de franquicia, sino de una pregunta muy concreta: ¿qué pasa con los seis capítulos que Jackson tuvo que dejar fuera?

Esos capítulos —del III al VIII de La Comunidad del Anillo— conforman la sección conocida como «Nieblas en los Túmulos Oscuros». Fueron descartados por razones narrativas comprensibles: habrían ralentizado el viaje entre La Comarca y Bree hasta casi detenerlo. Pero lo que se perdió con ellos fue mucho más que tiempo de pantalla.

Lo que la trilogía de Jackson dejó enterrado

Tom Bombadil. Goldberry. Los espectros de los túmulos.

Para quien conoce la obra de Tolkien, estos nombres tienen un peso específico. Tom Bombadil es uno de los personajes más enigmáticos de toda la literatura fantástica: un ser antiguo, inmune al poder del Anillo, que parece existir en un plano distinto al del resto del universo. No encaja en la lógica de la aventura clásica. No hace avanzar la trama. Y precisamente por eso resulta fascinante.

Me recuerda a esos personajes de la ciencia ficción que no existen para resolver el conflicto, sino para cuestionarlo. Los que hacen que el protagonista —y el espectador— se pregunte si las reglas del mundo que creen entender son las únicas posibles.

Llevarlo a la pantalla es un reto enorme. Y eso, a mis ojos, lo vuelve mucho más interesante.

La estructura que va más allá de la nostalgia

Pero lo más prometedor de Shadow of the Past no es el material recuperado. Es cómo estaría organizada la historia.

La premisa situaría la acción catorce años después de la trilogía original. Sam, Merry y Pippin regresan a los lugares donde todo comenzó, rehaciendo sus primeros pasos. Mientras tanto, Elanor, la hija de Sam, desentierra un secreto: algo que revela por qué la Guerra del Anillo estuvo a punto de perderse antes de empezar de verdad.

Es una estructura genuinamente ambiciosa. No un simple retorno sentimental. La idea de que existe una historia dentro de la historia, un acontecimiento que casi lo borró todo y que nadie recordaba, tiene resonancias que van mucho más allá de la fantasía épica.

Me hace pensar en cómo Arrival usa el tiempo no como una línea recta, sino como una conversación entre momentos. Si Shadow of the Past consigue que pasado y presente se interroguen de verdad, puede ser algo especial.

Elijah Wood: ni un sí, ni un no

Elijah Wood no ha recibido, según sus propias palabras, una llamada oficial. Lo dejó claro hace poco: «No estamos ahí todavía». Pero añadió que «en teoría tendría sentido» que Frodo apareciera, dado el material que se quiere adaptar, y que está «más que emocionado» de que Colbert esté escribiendo esto.

No es una confirmación. Pero tampoco un rechazo. Es exactamente el tipo de respuesta que deja la puerta entreabierta. Algunas fichas del proyecto ya lo asocian al reparto, lo que añade otra capa de ambigüedad al asunto.

El equipo detrás del guion

El guion lo estaría escribiendo Colbert junto a su hijo Peter y, según lo trascendido, Philippa Boyens, una de las guionistas de la trilogía original de Jackson.

Su presencia no sería un detalle menor. Boyens conoce el tono, el lenguaje, la textura de ese universo. Sabe lo que funciona y lo que no. Que figure en la escritura es, quizás, el dato más tranquilizador de todo el proyecto.

Por el momento, no hay fecha de estreno confirmada.

Más Tierra Media en camino

Mientras tanto, Andy Serkis —el eterno Gollum— también prepara su propia entrega: The Lord of the Rings: The Hunt for Gollum, en la que, además de dirigir, se pondría delante de la cámara. Su estreno está previsto, en principio, para finales de 2027.

La Tierra Media se expande de nuevo. Y esta vez, al menos en apariencia, lo hace de la mano de personas que tienen algo genuino que decir con este material.


Lo que más me interesa de Shadow of the Past es su premisa más oscura: la idea de que casi lo perdimos todo, y que nadie supo exactamente por qué. Hay algo profundamente humano en eso.

En cómo las guerras, las crisis, los momentos decisivos siempre tienen capas que no vemos, secretos que permanecen enterrados hasta que alguien va a buscarlos. Me recuerda a la forma en que Blade Runner 2049 convierte el pasado en una carga moral en lugar de un simple decorado. Tolkien lo entendía. Y parece que Colbert también.

Si el proyecto consigue trasladar esa sensación a la pantalla —la de estar ante algo que casi no existió, ante una historia que estuvo a punto de borrarse para siempre— puede convertirse en mucho más que una película de fantasía. Puede ser una reflexión sobre la memoria, el olvido y lo que decidimos conservar. Y eso, para mí, es justo lo que separa el cine que importa del que solo entretiene.


Sobre Alex Reyna

Mi primer recuerdo de infancia es ver El Imperio Contraataca en VHS. Desde entonces, la ciencia ficción ha sido mi lenguaje. He montado Legos, he visto Interstellar más veces de las que debería, y siempre estoy buscando la próxima historia que me vuele la cabeza. Star Wars, Star Trek, Dune, Nolan… si tiene naves o viajes temporales, cuenta conmigo.

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