Snyder elogia al Superman de James Gunn… Pero pone al suyo por encima

Zack Snyder elogia a James Gunn, pero deja claro que su Superman ya es leyenda: una trilogía adulta, operática y imposible de reemplazar.

✍🏻 Por Lucas Ferrer

marzo 1, 2026

• Zack Snyder ha hablado con elegancia sobre el Superman de James Gunn, reconociendo su talento sin sentirse amenazado por la nueva visión del personaje.

• Su trilogía del DCEU vive por sí sola y no necesita competir con nadie, porque cuando tu legado está grabado a fuego en la cultura pop, puedes permitirte ser generoso.

• Mientras los fans se pelean, los directores demuestran que ambas visiones pueden coexistir, aunque no todas las interpretaciones tengan el mismo peso cinematográfico.


Mirad, sé que muchos esperabais que Snyder soltara algún dardo envenenado contra Gunn. Que dijera algo con doble sentido sobre cómo Warner le traicionó. Pero no. El tío ha salido en el podcast de Happy Sad Confused y ha sido… elegante. Demasiado elegante, diría yo.

Pero Snyder es más listo que todo eso. Sabe que su obra habla por sí sola. Sabe que su trilogía —Man of Steel, Batman v Superman y la Snyder Cut— es un monumento que Warner intentó derribar y no pudo. Y ahora, mientras Gunn prepara su Superman con calcetines rojos y sonrisitas, Zack se permite el lujo de ser generoso.

Porque cuando tienes razón, cuando tu legado está asegurado, puedes ser magnánimo con quien viene detrás a intentar llenar tus botas.


Snyder dirigió Man of Steel en 2013, la película que lanzó el DCEU y que nos dio a Henry Cavill como Superman. No el Superman de cartón de Christopher Reeve, no. Un Superman real, con dudas, con peso, con consecuencias. Un Superman que cuando golpeaba, el mundo temblaba.

Esa película expandió su universo con Batman v Superman: Dawn of Justice y Justice League, culminando en 2021 con Zack Snyder’s Justice League, la versión que debió estrenarse desde el principio y que demostró que Warner había cometido un error histórico.

Ahora el DCEU ha cerrado su capítulo oficialmente, y James Gunn junto a Peter Safran han tomado las riendas de DC Studios para lanzar un DCU reimaginado. Un reinicio. Otra vez. Porque aparentemente en Hollywood no saben hacer otra cosa que borrar y empezar de cero cuando algo no les da los mil millones que esperaban en el primer fin de semana.


Durante su aparición en el podcast con Josh Horowitz, Snyder podría haber sido defensivo. Podría haber dicho que su Superman es el único válido. Pero no lo hizo.

En lugar de eso, ofreció comentarios llenos de clase sobre el proyecto de Gunn. Reconoció que su propia trilogía del DCEU «tiene su propia vida» y que no le preocupa competir con la visión de Gunn. Incluso expresó entusiasmo genuino por ver la película.

Y aquí viene lo que me revienta: tiene razón. Porque su obra YA está completa. Ya existe. Nadie puede quitárnosla. Está ahí, en HBO Max, esperando a que la volvamos a ver y descubramos nuevos detalles en cada fotograma perfectamente compuesto.

Cada plano de Man of Steel es un cuadro. Cada secuencia de acción redefine lo que significa el combate entre seres con superpoderes. Cuando Superman y Zod se enfrentan en Metrópolis, sientes el peso de cada golpe. El grano de la imagen, la paleta desaturada que estalla en azules y rojos cuando Clark vuela. Eso es cine de verdad.


Snyder fue específico en sus elogios hacia Gunn. Destacó su capacidad única para contar historias, su habilidad para canalizar la cultura pop mitológica hacia perspectivas icónicas, y su talento para equilibrar lo emotivo con el humor. Lo llamó «un gran guardián de ese mundo».

¿Sabéis qué? Respeto eso. Gunn es bueno en lo suyo. The Suicide Squad fue divertida, Peacemaker funciona.

Pero no es Snyder. No tiene esa visión operática, ese sentido de la tragedia griega aplicada a los superhéroes. Gunn hace películas que te hacen reír y pasarlo bien. Snyder hace películas que te hacen SENTIR, que te remueven por dentro, que te obligan a pensar sobre el poder y la responsabilidad.


El artículo señala algo importante: mientras el discurso entre los fans de Snyder y los de Gunn ha sido a veces conflictivo, los propios cineastas han mantenido relaciones respetuosas. Y eso nos da perspectiva.

Ambas visiones creativas pueden coexistir: la interpretación más oscura y operática de Superman de Snyder versus el enfoque de Gunn que equilibra corazón, humor y excentricidad de cómic.

Pero seamos claros: no son equivalentes.

La visión de Snyder es CINE con mayúsculas. Es Terrence Malick encontrándose con los cómics. Es usar la cámara lenta no como un truco barato, sino como recurso poético para que absorbas cada momento, cada emoción. Cuando Clark aprende a volar en Man of Steel, con la banda sonora de Hans Zimmer elevándose, no estás viendo una escena de superhéroes. Estás viendo el nacimiento de un dios.


Snyder dijo algo revelador: «Es lo que es. Es una mala hierba, esa trilogía del DCEU es una mala hierba que simplemente no muere, ¿sabes? Crece por su cuenta. Tiene su propia vida».

Y tiene toda la puta razón. Su trilogía vive porque conectó con algo real en nosotros. Porque nos dio un Superman para adultos, no para niños que necesitan que todo acabe bien y con una sonrisa.

El Superman de Gunn abrazará una paleta tonal diferente al trabajo de Snyder. Será más luminoso, más esperanzador, más «clásico» según dicen. Genial. Que lo haga.

Pero que nadie pretenda que eso invalida lo que Snyder construyó. Su Man of Steel sigue siendo la mejor película de Superman jamás hecha. Su Batman v Superman es una obra maestra incomprendida que la historia reivindicará. Y su Justice League es la prueba de que cuando dejas a un autor completar su visión, obtienes algo único.


Al final, Superman como personaje trasciende cualquier interpretación de un solo director. Eso es verdad. Pero algunas interpretaciones son más profundas, más arriesgadas, más IMPORTANTES que otras.

La de Snyder cambió el juego. Demostró que podías hacer cine de superhéroes serio, adulto, visualmente deslumbrante y temáticamente complejo.

Y lo mejor de todo es que Snyder lo sabe. Por eso puede permitirse ser generoso. Por eso puede elogiar a Gunn sin sentirse amenazado. Porque su legado está asegurado. Porque dentro de veinte años, cuando la gente hable de las películas de superhéroes que importaron de verdad, que dijeron algo, que fueron CINE y no solo producto, ahí estará la trilogía de Snyder.

Brillando. Inmortal. Como el propio Superman volando hacia el sol.


Apasionado por los números que cuentan historias, llevo más de 12 años desentrañando qué hay detrás del éxito (o fracaso) en taquilla. Para mí, cada cifra es un reflejo del público y la industria, y me encanta traducir esos datos en análisis claros y sorprendentes.

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