• Andrew Stanton revela que Toy Story 5 explorará cómo los dispositivos electrónicos han cambiado la relación entre niños y juguetes, un tema que me parece tan relevante como doloroso.
• La franquicia nunca tuvo un plan maestro definido y podría continuar más allá de esta quinta entrega, incluso cambiando el foco a otros personajes del universo.
• Admito que pensaba que la tercera era el cierre perfecto, pero la honestidad creativa de Pixar me ha convencido de darle una oportunidad a esta nueva entrega.
Hay franquicias que no saben cuándo parar. Y luego está Toy Story, que lleva décadas haciéndonos llorar con juguetes de plástico y que, contra todo pronóstico, sigue encontrando razones para existir.
Cuando se anunció Toy Story 5, muchos pusimos los ojos en blanco. ¿De verdad necesitamos otra? La tercera era perfecta. La cuarta dividió opiniones (yo la defendí entonces y la defiendo ahora). Pero ahora Andrew Stanton, uno de los cerebros creativos detrás de toda la saga, ha hablado sobre el futuro de la franquicia y me ha dejado con ganas de darle una oportunidad.
Porque resulta que no están haciendo esto solo porque Disney quiera vender más merchandising. O al menos, no solo por eso.
La franquicia que nunca tuvo un plan maestro
Una de las cosas más interesantes que cuenta Stanton es que Toy Story nunca tuvo un arco narrativo predefinido. No había un documento secreto en Pixar que dijera «haremos exactamente cuatro películas y terminaremos aquí».
Es curioso porque es justo lo contrario de lo que pasó con el MCU y sus fases. Marvel Studios tenía claro desde el principio que querían llegar a Los Vengadores. Pixar, en cambio, fue construyendo película a película, dejando que cada historia dictara si había más que contar.
La trilogía original funcionó porque seguía a Andy desde la infancia hasta la universidad, un ciclo natural que se cerró cuando pasó sus juguetes a Bonnie. Pero la conexión emocional del público con estos personajes nunca se fue.
Stanton es claro: el proceso creativo debe priorizar la historia por encima de las decisiones empresariales. «Queremos asegurarnos de que el espectáculo sea el motor del negocio del espectáculo», dice. Es una filosofía que se nota en cada película.
El momento clave llegó con Toy Story 3, cuando alguien sugirió que Andy fuera a la universidad. Eso abrió un territorio creativo completamente nuevo. Con la cuarta, Stanton abogó por la simplicidad y las apuestas emocionales en lugar del espectáculo puro.
La secuencia de apertura, con un juguete abandonado bajo la lluvia, es un ejemplo perfecto. No necesitas explosiones cuando tienes un juguete mojado y olvidado. Es algo que me gustaría ver más en otras franquicias: construir sin necesidad de destruir todo cada vez.
Toy Story 5 y el mundo de las pantallas
Entonces, ¿de qué va Toy Story 5? Stanton revela que la película abordará cómo ha cambiado la relación entre los niños y sus juguetes en un mundo cada vez más dominado por la electrónica.
Y madre mía, qué tema más relevante.
Pensadlo: los niños de hoy crecen con tablets, móviles y consolas desde que tienen uso de razón. La idea del juguete como compañero de aventuras imaginarias está compitiendo con estímulos digitales constantes.
¿Qué significa eso para Woody, Buzz y compañía? ¿Cómo se siente un juguete cuando su dueño prefiere una pantalla?
Es un concepto que me parece brillante porque conecta directamente con la realidad actual sin perder la esencia de lo que siempre ha sido Toy Story: una reflexión sobre el paso del tiempo, el cambio y la obsolescencia.
Recuerdo salir de Toy Story 3 con los ojos hinchados, convencida de que era el final perfecto. «Que no hagan más», pensé. Y luego llegó la cuarta y… vale, me equivoqué. Si lo hacen bien con esta quinta (y confío en que lo harán), podría ser tan emotivo como ver a Andy despedirse de sus juguetes.
El futuro más allá de los personajes conocidos
Aquí viene lo interesante: Stanton cree que hay material para muchas más películas explorando el ciclo de vida mundano de los juguetes. Según él, dos meses de lluvia de ideas sobre este tema podrían generar contenido para dos películas adicionales.
Y no necesariamente centradas en Bonnie.
Esto abre posibilidades fascinantes. ¿Y si la siguiente película siguiera a otros juguetes? ¿Y si exploraran qué pasa con los juguetes vintage en tiendas de segunda mano? ¿O con los juguetes de coleccionista que nunca salen de sus cajas?
El universo de Toy Story es lo suficientemente rico como para permitir historias paralelas sin necesidad de forzar a Woody a protagonizar cada entrega. Es un poco como cuando Marvel empezó a explorar personajes secundarios y descubrimos que había historias increíbles más allá de los Vengadores principales.
Stanton también menciona que su objetivo es enseñar a otros cómo se hace esto, dejando su huella en Pixar a través de la metodología narrativa. «Esta es probablemente la mejor forma en que puedo dejar mi sello en Pixar: enseñando a otros cómo se hace esto», afirma.
Es una visión a largo plazo que me gusta, porque significa que están pensando en la sostenibilidad creativa, no solo en exprimir la gallina de los huevos de oro.
Una de las cosas que más me tranquiliza es que Stanton habla de mantener el «Toy Story vintage» sin reiniciar el concepto. Nada de reboots, nada de universos alternativos, nada de trucos baratos.
Es lo que me gustaría ver más en otras franquicias: construir sin borrar. Que te miren, Spider-Man y tus tres versiones en pantalla simultánea.
En una época donde todo se reinicia, se reimagina o se «deconstruye», que Pixar apueste por la continuidad narrativa honesta es casi revolucionario. No necesitan borrar lo anterior para seguir adelante. Pueden construir sobre los cimientos emocionales que ya existen.
Toy Story 5 llegará a los cines el 7 de junio de 2026, y admito que ahora tengo más curiosidad que escepticismo.
Stanton ha demostrado entender qué hace especial a esta franquicia: no son las aventuras espectaculares ni los villanos memorables, sino esos momentos pequeños y devastadores que te recuerdan que todo cambia, que nada dura para siempre, y que eso está bien.
¿Que si la necesitábamos? Probablemente no. ¿Que si la voy a ver? Obvio. Porque Pixar ha entendido algo que muchas franquicias olvidan: no se trata de cuántas películas hagas, sino de si cada una tiene algo real que decir.
Y si Toy Story 5 consigue hacerme sentir algo genuino sobre un vaquero de plástico en 2026, habrán ganado. Eso sí, con pañuelos de sobra.

