• Robert Downey Jr. vuelve al MCU como Doctor Doom con un origen ligado a las consecuencias de Avengers: Endgame y la decisión de Steve Rogers de quedarse con Peggy Carter.
• Marvel barajó múltiples orígenes alternativos antes de decidirse, incluyendo versiones con Mephisto, reencarnación de Tony Stark y obsesiones con Pepper Potts o Sue Storm.
• Conectar a Doom con las consecuencias de Endgame es brillante narrativamente, aunque me da pena que descartaran la idea de la reencarnación porque habría sido psicológicamente fascinante.
Cuando vi que Robert Downey Jr. volvería al MCU como Doctor Doom, no sabía si gritar de emoción o preocupación. Ver al actor que definió a Tony Stark durante más de una década interpretando ahora al villano más icónico de los Cuatro Fantásticos es una jugada tan arriesgada como emocionante.
La pregunta que todos nos hemos hecho desde entonces es: ¿cómo van a justificar esto? ¿Por qué Doom tiene la cara de Tony? ¿Es una variante? ¿Un clon? ¿Magia multiversal?
Pues bien, parece que Marvel ha estado dándole vueltas a esta cuestión tanto como nosotros. Según los últimos rumores, el estudio exploró un montón de orígenes alternativos antes de decidirse por uno que conecta directamente con uno de los momentos más emotivos de Avengers: Endgame. Y algunas de las ideas descartadas son tan locas que casi me da pena que no las hayan usado.
Empecemos por lo que parece ser la versión oficial que veremos en Avengers: Doomsday. El origen de este Doctor Doom está directamente vinculado a la decisión de Steve Rogers de quedarse en el pasado con Peggy Carter al final de Endgame.
Esa elección, aparentemente tan romántica y satisfactoria para el Capitán América, habría desencadenado una incursión multiversal que resultó en la muerte de la esposa y el hijo de Victor Von Doom.
Y ahí está la motivación: Doom no busca conquistar el mundo por megalomanía pura. Busca venganza contra Steve Rogers y, por extensión, contra los Vengadores que permitieron que todo esto sucediera.
Es un giro interesante porque convierte una de las escenas más celebradas del MCU en el catalizador de su próxima gran amenaza. Como fan que lloró con el final de Steve en el cine, reconozco que esto me duele un poco, pero narrativamente tiene todo el sentido del mundo.
Lo fascinante es que esta no fue la primera opción. Marvel Studios aparentemente pasó por un proceso creativo bastante salvaje antes de llegar aquí.
Una de las versiones descartadas implicaba que Doom perdiera a sus padres en lugar de a una familia propia, más fiel al origen clásico del personaje en los cómics. Otra idea convertía a Mephisto en el verdadero villano, con Doom trabajando para él. Después de años de teorías sobre Mephisto apareciendo en WandaVision y otros proyectos, parte de mí se alegra de que no hayan ido por ahí.
Pero la idea más alucinante era la del concepto de reencarnación. En esta versión, Doom creería ser una reencarnación de Tony Stark y sentiría que «pertenecía» al MCU.
Imaginaos las posibilidades psicológicas de esto: un villano convencido de que es la segunda venida de Iron Man, interpretado por el mismo actor. Habría sido una exploración fascinante de identidad, legado y lo que significa realmente ser un héroe o un villano.
También se barajó una versión donde Doom desarrollaba una obsesión con Pepper Potts o con Sue Storm. La primera opción habría creado una conexión directa con el legado de Tony de una manera bastante perturbadora. La segunda habría sido un guiño a los fans de los cómics, donde la relación entre Doom y Sue siempre ha tenido matices complejos.
Lo que me parece especialmente inteligente de la versión final es cómo evita tener que explicar por qué Doom tiene la cara de Tony Stark. Según los rumores, su rostro estará desfigurado y prácticamente irreconocible bajo las cicatrices. Downey aparecerá sin máscara solo en contadas ocasiones y nunca delante de otros personajes.
Es una solución elegante que permite tener al actor sin crear confusión narrativa innecesaria.
Como alguien que ha seguido el MCU desde Iron Man en 2008, entiendo perfectamente por qué Marvel querría traer de vuelta a Downey. Su Tony Stark fue el corazón del universo durante años.
El riesgo de que se sienta como un truco de marketing en lugar de una elección narrativa genuina es real. Lo que me da esperanza es que Marvel tiene historial de reciclar conceptos. Aunque estas ideas no llegaron al corte final de Doomsday, elementos de ellas podrían resurgir en Avengers: Secret Wars, programada para diciembre de 2027.
Lo que realmente importa es que Avengers: Doomsday, prevista para el 18 de diciembre de 2026, nos ofrezca una historia que honre tanto el legado de Tony Stark como la complejidad de Doctor Doom.
Este personaje es, en los cómics, uno de los villanos más fascinantes de Marvel: un dictador con código moral, un genio científico y hechicero, alguien que genuinamente cree que solo él puede salvar el mundo. Reducirlo a «Tony Stark malvado» sería un desperdicio monumental.
Si hay algo que he aprendido después de casi dos décadas siguiendo el MCU es que Marvel sabe cómo sorprendernos. A veces para bien, a veces para mal, pero siempre de forma memorable. Y la idea de que el momento más emotivo de Endgame tenga consecuencias tan devastadoras es exactamente el tipo de narrativa compleja que el universo necesita en esta fase.
Ahora solo queda esperar, especular y confiar en que cuando suene ese tema épico en el cine, todo habrá valido la pena.

